*El presidente de Othón P. Blanco ha sido reprobado por los ciudadanos, la clase política y hasta empresarial por estar llevando al municipio, desde su llegada, rumbo a un precipicio sin salida

*Su falta de capacidad ha dado como consecuencia que organizaciones no gubernamentales y hasta políticas estén preparando la documentación necesaria para la revocación de mandato

*No ha podido corregir la problemática del Municipio y su administración lo único que ha hecho es entregar el dinero de los othonenses a empresarios amigos y para el pago de favores

STAFF SOL QUINTANA ROO

Chetumal.- La capital del Estado siempre había sido una caja de pandora. Se había visto presidentes (as) con las uñas largas y la mira perversa en más de una ocasión. Se había convertido en la mano ejecutora de los gobiernos estatales y se demostró en ínfimas administraciones.

La mayoría de los presidentes (as) municipales de Othón P. Blanco al dejar el cargo pasaban a ser secretarios (as) de Gobierno y/o en su caso, iban directo al gabinete.

El trampolín político en Othón P. Blanco era un secreto a voces. Sin embargo, de una u otra forma existía una paz sensata en el territorio. La tranquilidad económica, política y social estaba equilibrada.

Con la llegada de la “4ª T”, las cosas cambiaron. El difunto de Hernán Pastrana Pastrana nunca observó la realidad de las cosas, ni mucho menos de las intenciones de su suplente, quien desde un principio planeó todo.

Sabía que estaba enfermo y en fase terminal. Por eso purgó para que su yerno, José Luis Murrieta Bautista, ocupara la primera regiduría, obtuviera la regiduría número 1. Con ello allanar su camino rumbo a la presidencia municipal.

Sin embargo, su falta de temperamento y liderazgo lo han enviado directo al fracaso. Pues toda su carrera política fue un funcionario de “quinta”, un ejecutivo “B” de taller mecánico y jamás había poseído un cargo verdadero.

SUS CARGOS

Otoniel Segovia Martínez toda su vida se había desempeñado como vendedor de inmuebles en la iniciativa privada; de 2005 al 2008 fue regidor por el Ayuntamiento de Othón P. Blanco luego de traicionar a Juan Ignacio García Zalvidea “Chaco” y estar al cargo de la propaganda política de Nozarim Espino y Luis Protonotario. Y por último, dirigente del PRD municipal en Othón P. Blanco.

Es decir, no cuenta con méritos políticos para cargos de elección popular y mucho menos con experiencia para estar al frente de un Ayuntamiento y menos para el que tiene como cabecera la capital del Estado.

Por esas acciones, es que por dignidad y vergüenza Otoniel Segovia Martínez debería de renunciar al cargo que le quedó grande. El Presidente ha sido reprobado por los ciudadanos, la clase política y hasta la empresarial por estar llevando al municipio, desde su llegada, rumbo a un precipicio sin salida.

Su administración ha despilfarrado el dinero del municipio con contratos millonarios para empresas que han trabajado con materiales de baja calidad y han dejado al municipio sumergido en el fango, ejemplo claro, las calles que se están hundiendo en Chetumal y que no soportaron las primeras lluvias de la temporada que todavía está por iniciar.

Desde su llegada al municipio, sólo para ese rubro en 2019 repartió 55 millones 369 mil 655.62 pesos para la compostura de las principales arteria viales del municipio, las cuales no resistieron un par de lluvias.

Su falta de capacidad ha dado como consecuencia que organizaciones no gubernamentales y hasta políticas preparen la documentación necesaria para solicitar la revocación de su mandato.

Othón P. Blanco está de picada, pero el presidente municipal y su economía de subida. Hoy anda como rey, en una camioneta de aproximadamente 1 millón de pesos, guaruras, comidas finas, y gobierna a través del Internet.

Por el momento sus vacaciones han sido excelentes. Puesto que su trabajo durante la cuarentena ocasionada por la pandemia del Covid-19 se ha limitado a grabar algunos videos con “consejos” sobre el tema.

Otoniel Segovia Martínez no ha podido corregir la problemática del Municipio y su administración lo único que ha hecho es entregar el dinero de los othonenses a empresarios amigos y para el pago de favores.

Es por eso que su administración se ha convertido en licenciosa; sus ambiciones cuajaron y su premonición se hizo realidad. Y sin meter las manos, hasta el fondo del lodo, logró que sus proveedores estén en las listas del ayuntamiento de Othón P. Blanco convirtiéndose en un presidente municipal desligado de sus labores.

A decir de sus mismos colaboradores, regidores y hasta directores del Ayuntamiento de Othón P. Blanco, su gobierno se ha convertido en una verdadera farsa y es por eso, que hasta ellos están pidiendo su remoción del cargo.

Esta acción se planteó por primera vez en agosto de 2019, nueve meses después los rumores y las concertaciones entre regidores de diversos partidos ha tomado fuerza.

A ello se le han sumado algunas organizaciones no gubernamentales, empresariales, políticas y ciudadanas quien hartos de ver como se desploma el municipio en las riendas de Otoniel Segovia han decidido iniciar una nueva embestida.

Y es por eso, que por dignidad y vergüenza Otoniel Segovia Martínez debería de renunciar al cargo.

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