*Héctor Luis Palma Salazar era un hombre ostentoso cuando tenía poder y dinero. Un ejemplo de ello eran las armas que utilizaba. Todas estaban cubiertas de oro y brillantes y, además, les añadía la figura de una palmera, elaborada con esmeraldas.

Ricardo Ravelo/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México

CIUDAD OBREGÓN.- En una ocasión tuvo que trasladarse de Ciudad Obregón, Sonora hacia Guadalajara. Abordó una avioneta, pero la aeronave se desplomó. Cuando convalecía militares lo descubrieron porque portaba una lujosa pistola Colt Súper 83. Aquello ocurrió en junio de 1985.

Tras ser detenido, las autoridades mexicanas lo condenaron a siete años de cárcel. Fue confinado en el reclusorio de alta seguridad de Puente Grande, Jalisco, por posesión de cocaína, delitos de narcotráfico y crimen organizado.

En Puente Grande coincidió con su amigo Joaquín Guzmán Loera, quien junto con Arturo Martínez, “El Texas” dominaban la prisión. Las investigaciones que se llevaron a cabo tras la fuga de Guzmán Loera, en enero de 2001, revelan que estos capos imponían las reglas dentro de la cárcel y, por ello, fueron señalados como cómplices de aquella espectacular evasión.

La  historia de crueldad seguiría a Palma Salazar algunos años más. En 2007, fue extraditado a Estados Unidos y fue declarado culpable de traficar con cocaína en el año 2008. Por ello, fue enviado a una prisión de Phoenix, Arizona, donde tenía contacto con otros presos, pero una vez que lo condenaron a 16 años de cárcel y cinco de libertad vigilada fue enviado a la prisión federal de Colorado, en el centro de Estados Unidos.

Su nueva casa sería la cárcel de ADX Florence, la prisión de máxima seguridad y más segura de ese país. Es la misma en la que Guzmán Loera purga actualmente una cadena perpetua.

El lugar es famoso por la vista que ofrecen las montañas del condado de Freemont. Sin embargo, el centro penitenciario está diseñado para que los presos nunca pueden deleitarse con esa maravillosa vista. Eso es parte del castigo y la crueldad de la cárcel.

Dicha cárcel está considerada una de las peores dentro de la amplia red de prisiones en Estados Unidos. De la totalidad, la más severa es ADX, la que también es conocida como “La Alcatraz de las Rocosas”.

En ese lugar Palma nunca pudo ver a otros presis. Se asegura que pasaba 23 de las 24 horas del día en su celda y sólo una hora podía ver y tomar el sol. El cielo apenas y era visible a través de una pequeña ventana. Como no hablaba inglés y los guardias no hablaban español, pasaba largos periodos de tiempo sin poder hablar.

Palma Salazar cumplió 9 de los 16 años de su sentencia por tráfico de drogas.  A lo largo de los años de reclusión mostró buena conducta y por ello fue liberado con anticipación el 15 de junio de 2016. Entonces tenía 56 años. Estaba enfermo. Padecía una hernia Inguinal, hemorroides, mala visión y tenía la dentadura deteriorada.

Héctor Luis Palma Salazar, según sus antecedentes criminales, fue el segundo líder más importante de un cártel que logró ser liberado de una prisión estadunidense. El primero fue Francisco Arellano Félix, en 2008, quien salió para morir: tras ser enviado a México el mayor de los Arellano se afincó en Tijuana, Baja California. En una ocasión se celebró una fiesta infantil en la ciudad de Ensenada. Francisco estaba sentado en la mesa de honor. Cuando los payasos presentaban su espectáculo, uno de ellos se paró frente a la mesa de los invitados especiales, metió la mano derecha entre su ropaje holgado, sacó una pistola y le disparó a Arellano, quien instantáneamente falleció.

Tras ser enviado a México, se pensaba que Palma Salazar sería liberado porque ya no tenía delitos por los cuales ser procesado. Estuvo a punto de quedar en libertad, pero las autoridades sacaron un expediente por el delito de homicidio. En los años noventa, según esa causa penal, había asesinado a un agente. Por ello, fue recluido en el penal de máxima seguridad de La Palma, donde permanece todavía.

Sin embargo, el exlíder del cártel de Guadalajara y de Sinaloa podría salir libre en cualquier momento si es que no le comprueban el crimen que –se asegura –cometió.

Miguel Ángel Félix Gallardo, por su parte, sigue recluido en el panel de Puente Grande. Está acusado de la tortura y muerte de Enrique Camarena Salazar, el agente de la DEA asesinado en 1985. El delito de narcotráfico ya lo compurgó, por ello, le devolvieron algunas propiedades que tiene en Veracruz, entre otros, el rancho “Camino Real”, ubicado en el municipio de Náutla.

Otro de los acusados por la muerte de Camarena fue Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”, pero logró obtener la prisión domiciliaria, lo que no ha logrado Félix Gallardo a pesar de las enfermedades que padece.

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