No sabe gobernar

*AMLO ha demostrado ineptitud para enfrentar la pandemia del Covid-19. Sin importarle que el número de muertos crezca día tras día y sin atender las alertas de la OMS de hacer pruebas masivas, ordenó monitorear el coronavirus con un sistema con 14 años de antigüedad utilizado para detectar casos de influenza.

*Igual incompetencia ha evidenciado en el terreno económico. El Banxico pronostica una caída de la economía del 10 por ciento al finalizar 2020, mientras que en el segundo trimestre del año el PIB se contrajo 18.9 por ciento, su peor descenso en la historia. Un total de 15.7 millones de mexicanos están sin trabajo.

*En materia de seguridad, su política de “abrazos no balazos” ha sido todo un fiasco al incrementarse la violencia y la criminalidad. En los primeros 18 meses de su gobierno 53 mil 628 mexicanas y mexicanos fueron asesinados, cifra muy superior a la registrada entre diciembre de 2016 y mayo de 2018 cuando gobernaba Enrique Peña Nieto.

STAFF SOL QUINTANA ROO

Ciudad de México.- El presidente López Obrador decidió enfrentar la pandemia del Covid-19 sin aplicar pruebas masivas a la población como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), y a cambio giró instrucciones para que se use el Método Centinela, un sistema del 2006 utilizado para la vigilancia de la influenza, la epidemia que azotó al país hace once años.

En una maniobra para ahorrarse recursos que prefiere destinar a sus obras insignia como el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas, AMLO desechó las pruebas masivas argumentando que de esta forma se haría un mejor uso de los dineros para incrementar el número de camas para los pacientes con Covid-19.

A medida que aumentan las muertes y los contagios (al momento de redactar estas líneas México ocupaba el tercer sitio en número de fallecimientos a nivel mundial, solo después de Estados Unidos y Brasil), el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, ha venido posponiendo sus estimaciones de hasta cuándo llegará el punto máximo de la pandemia; sus imprecisiones y vaguedades solo han confundido a la población y generado inconformidad entre la comunidad científica del país.
Un ejemplo son las indefiniciones en que ha incurrido acerca de la utilidad del cubrebocas como una medida para reducir los contagios, desconcierto al que el mismo Presidente ha contribuido al negarse a usarlo en eventos públicos. Su frase de que la epidemia le caía “como anillo al dedo” no dejó buen sabor de boca en gran parte de la población.

AMLO ha dicho que la estrategia del gobierno para atender la pandemia fue ideada por el secretario de Salud, Jorge Alcocer y el subsecretario López-Gatell, aunque en los hechos se ha demostrado que los integrantes del gabinete, incluido el Consejo de Salubridad General, hacen y dicen lo que les ordena el titular del Ejecutivo, y prueba de ello es que ningún funcionario se atreve a hacer alguna declaración sin antes consultarlo con el inquilino de Palacio Nacional.

“La conducción de todo el proceso para enfrentar la pandemia quedó en manos de ellos. No fueron los políticos los que decidieron sobre el qué hacer. Todas las etapas las fueron diseñando ellos, nos ajustamos todos a sus recomendaciones”, dijo AMLO, aunque la realidad es muy distinta como quedó demostrado cuando decidió reiniciar sus giras por el sur del país el pasado 1 de junio a pesar del semáforo rojo por la pandemia.

Para darse una idea de la negligencia de López Obrador en torno a las pruebas para detectar el Covid-19, basta decir que durante la primera semana de junio pasado, el recuento federal llegó a las 12 mil pruebas por día, mientras que algunas naciones europeas estaban testeando a un ritmo de 100 mil pruebas diarias.

“No existe ninguna conexión científica, lógica, automática, entre el número de pruebas y el éxito del control (del virus)”, aseguró López-Gatell, un comentario totalmente opuesto al mensaje que han enviado la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

“Tenemos la necesidad urgente de ampliar las pruebas”, dijo Carissa Etienne, directora de la OPS. “No tomen las decisiones en la oscuridad. La vigilancia es la herramienta más valiosa para orientar nuestras acciones de salud pública”.

La estrategia que se ha utilizado en México en lugar de las pruebas es el llamado Modelo Centinela, establecido en 2006 para rastrear enfermedades como la influenza estacional a través de una red de 475 estaciones de monitoreo en todo el país.

Ante esta serie de omisiones y desinformación generada por el subsecretario de Salud, los gobernadores de Aguascalientes, Martín Orozco; Coahuila, Miguel Riquelme; Colima, José Ignacio Peralta; Durango, José Rosas Aispuro; Guanajuato, Diego Sinuhe Rodríguez; Jalisco, Enrique Alfaro; Michoacán, Silvano Aureoles; Nuevo León, Jaime Rodríguez; y Tamaulipas, Francisco Cabeza de Vaca, exigieron la renuncia de López-Gatell, debido a que no ha dejado de mentir y de caer en contradicciones sobre las proyecciones y las estrategias a implementar respecto a la pandemia.

“La receta del doctor Gatell ha tenido terribles consecuencias, pero sigue presumiendo que hay camas disponibles y que los hospitales no se saturaron como en Italia o Nueva York”, señalaron los mandatarios en una declaración conjunta.

También destacaron que hubo fallas en la estrategia de contención y en las medidas sanitarias, “que no han sido claras ni firmes”.

En opinión de Laurie Ann Ximénez, investigadora del Laboratorio de Genética Molecular de la FO-UNAM, México ha tenido uno de los peores manejos de la pandemia, sólo por detrás de Estados Unidos y Brasil.

La académica especialista en microbiología y egresada de la Universidad de Harvard, es una de las principales críticas dentro de la máxima casa de estudios sobre las estrategias oficiales que se están implementando para contrarrestar la epidemia del Covid-19.

Ximénez refiere que el manejo de la pandemia ha sido desafortunado y las consecuencias más graves aún están por verse.

Dijo que las personas deben saber que este escenario no era inevitable, sino que es consecuencia de las decisiones de gobierno; “bajo todas las fórmulas para el manejo de una epidemia de esta naturaleza, las tomadas aquí no están cerca de haber sido las acertadas”.

De haber empleado medidas de contención y seguimiento, señala la científica, tendríamos un menor impacto del que tendrá la epidemia en el país. Los demás países, algunos más tarde que temprano, viraron hacia la contención, aunque mientras más tarde es más costoso y difícil, y proporcionará un resultado menos satisfactorio, más muertes.

En picada economía, empleo e inversiones

El gobierno de López Obrador no solamente ha sido incapaz de aplicar una estrategia de contención de la pandemia que reduzca las muertes y los contagios, sino también en el plano económico sus decisiones están llevando al país al precipicio.

A poco más de año y medio de su gobierno, las previsiones sobre la economía mexicana avizoran una catástrofe nunca antes vista. La más reciente encuesta sobre las expectativas del sector privado del Banco de México (Banxico) anticipó una contracción del PIB nacional de 9.9 por ciento para este año.

Se trata nada menos que de la séptima revisión a la baja consecutiva del PIB que realizan los especialistas del sector privado consultados por el Banco Central.

En la encuesta, los 36 grupos de análisis y consultoría señalaron entre los factores que afectarán al crecimiento están la debilidad en los mercados interno y externo, la incertidumbre sobre la situación económica, la inseguridad y la impunidad, así como la incertidumbre política interna, la política de gasto público, la ausencia de Estado de Derecho, la corrupción y la falta de cambio estructural en México.

Un sondeo de Citibanamex coincide con los fatales pronósticos al revelar que sus analistas anticipan una contracción de 9.6 por ciento en la economía en el 2020.

Por su parte, cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), refieren que la economía mexicana se contrajo 18.9 por ciento anual en el segundo trimestre del año, su peor descenso en la historia.

Este dato sucede a la caída de 2.2 por ciento a tasa anual que la economía de México tuvo en los primeros tres meses de este año, y es la quinta contracción consecutiva.

Por actividades, las primarias (agricultura, ganadería, etc) cayeron 0.3 por ciento de abril a junio, frente al mismo periodo de un año antes; las secundarias (industria) descendieron 26 por ciento y las terciarias (servicios) bajaron 15.6 por ciento.

En materia de empleo, el actual gobierno se ha destacado por engrosar las filas de desempleados. Datos del INEGI señalan que a nivel nacional suman más de 15.7 millones de adultos (mayores de 18 años) sin trabajo.

De acuerdo con una encuesta telefónica sobre el coronavirus y el mercado laboral, realizada en abril por el INEGI, se estima que en México hay 13.6 millones de personas “no ocupadas” con disponibilidad para trabajar, pero que no buscan un empleo de manera activa. Al sumar estos datos con la población económicamente activa desocupada, la cifra total da 15.7 millones.
El informe más reciente del INEGI (agosto 6) refiere que durante junio 4.8 millones se reincorporaron al mercado laboral, aunque tres millones lo hicieron en el mercado informal. De esta forma, el número de desempleados quedaría en 10.9 millones de personas.

En este mismo tema el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportó una pérdida de 921 mil 583 empleos en el primer semestre del año, derivado de la crisis económica por la pandemia de Covid-19.

El IMSS dijo que solo en junio un total de 83 mil 311 personas se dieron de baja en el sistema. Del total de 921 mil 583 empleos formales perdidos, el 73 por ciento eran trabajos permanentes.

Ante este panorama de desempleo y contracción de la economía, la agencia calificadora Moody’s prevé que la recuperación del consumo privado no será rápida en el segundo semestre del 2020, debido a la concentración de casos de coronavirus en mercados importantes del país como la Ciudad de México y el Estado de México.

Las restricciones para frenar el brote del virus colapsaron al consumo en la segunda mayor economía de América Latina, profundizando una recesión que inició en 2019, indicó la calificadora.

Independientemente del pésimo manejo de la pandemia, la conducción de la economía por parte de López Obrador ha sido desastrosa, a tal grado que este año México salió del Índice de Confianza de la Inversión Extranjera Directa 2020 elaborado por la consultora A.T. Kearney.

El ranking incluye 25 sitios y México, tras ocupar en la edición del año pasado el lugar 25, ya no aparece este 2020.

A diferencia del 2019, cuando China, India y México fueron los únicos mercados emergentes presentes en el índice, este año figuran China, Brasil y Emiratos Árabes Unidos.

La consultora destaca que la confianza de los inversionistas disminuyó en todos los rubros medidos y se reflejó que las inversiones comenzaron a migrar hacia los mercados grandes y más estables, con estructuras políticas y regulatorias más predecibles.

Los datos coinciden con las cifras de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés), que señalan que el año pasado México no logró regresar a la lista de las 10 economías que más captaron inversión extranjera directa, a pesar de que hace algunos años era parte de los principales destinos de los flujos de inversión.

Otros indicadores, como el de IMD World Competitiveness Ranking, refieren que México cayó tres lugares en competitividad a nivel mundial para ubicarse en el sitio 53. La débil economía mexicana y la desaceleración en la inversión son los factores que impactaron al país en este ranking.

A la política errática en materia económica del gobierno de AMLO se le suman decisiones pésimas en el ámbito de políticas públicas, como es el hecho de pretender rescatar a Pemex, cuando el valor de la paraestatal ha sido reducido a niveles de basura por las agencias calificadoras Moody´s y Fitch Ratings.

Las pérdidas acumuladas por Petróleos Mexicanos en los primeros seis meses de 2020 son en realidad históricas al ubicarse en más de 606 mil millones de pesos.

En cuanto a la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, diversos estudios de factibilidad técnica y financiera, entre ellos el realizado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), señalan que solamente tiene un dos por ciento de rentabilidad financiera.

El llamado margen variable de refinación, la diferencia entre el valor del crudo que ingresa y del producto que se vende, es el tema más importante para medir la rentabilidad de una refinería. Este es un tema donde Pemex incluso llega a reportar pérdidas, señala el IMCO.

El gobierno espera generar una rentabilidad del 13 por ciento sobre los poco más de ocho mil 100 millones de dólares que espera destinar a la construcción de la refinería de Dos Bocas, pero las ganancias serían insuficientes para equipararse a otras actividades que realiza Petróleos Mexicanos.

Los indicadores de Pemex muestran que la petrolera gana menos al invertir dinero en producir gasolinas y otros petrolíferos, que si lo destina a la producción de petróleo. Esta relación llega incluso a situaciones en que Pemex pierde dólares por cada barril que entra a su sistema.

El Presidente sigue empecinado en inyectarle recursos a Pemex cuando ya es incosteable. La paraestatal se ha vuelto un barril sin fondo y una carga para el Estado, situación que se repite en el caso de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), organismo que proyecta regresar al carbón y el combustóleo para la generación de energía eléctrica desechando las energías limpias y renovables. Un retroceso de 50 años en política energética.

Más violencia que con Peña Nieto

En lo que va del gobierno de López Obrador la tasa de homicidios ha sido de las más altas en los años recientes, aún sin considerar que existe un subregistro en las cifras de incidencia delictiva.

En los primeros 19 meses de gobierno de la Cuarta Transformación fueron asesinadas un total de 56 mil 308 personas, entre ellas, cerca de seis mil mujeres y casi dos mil niños y adolescentes. En promedio, casi 100 personas son asesinadas todos los días en el actual sexenio.

La política de “abrazos no balazos” de AMLO ha sido todo un fiasco, pues las estadísticas nos dicen que al menos siete de cada 10 asesinatos se han cometido con armas de fuego y al menos 60 por ciento de los crímenes están relacionados con la disputa por las rutas y mercados del crimen organizado.

Ni el despliegue de la Guardia Nacional por todo el territorio, ni la legalización de las fuerzas armadas en la calle para realizar tareas de seguridad pública, han evitado que los grupos criminales tengan a comunidades enteras bajo su control y que la violencia crezca de manera exponencial.

López Obrador no solamente ha fallado en capturar a líderes criminales sino que incluso se ha sometido a su ley, como lo demostró al ordenar la liberación del hijo del “Chapo”, Ovidio Guzmán en el famoso “culiacanazo” de octubre de 2019.

De acuerdo con las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), de diciembre de 2018 a mayo de 2020 – los primeros 18 meses del sexenio de AMLO– fueron asesinadas 53 mil 628 personas en México, un promedio de 98 homicidios todos los días. A esa cifra hay que sumarle dos mil 413 asesinatos perpetrados en junio y dos mil 680 registrados durante julio pasado, lo que dos da un total de 58 mil 721 homicidios dolosos.

Entre las víctimas figuran 5 mil 811 mujeres, que representan un promedio de 11 mujeres asesinadas al día (incluyendo casos de homicidio y feminicidio). También hay mil 807 menores de 17 años entre las víctimas, que equivalen a tres niños o adolescentes asesinados cada 24 horas.

Las estadísticas refieren que de diciembre de 2016 a mayo de 2018, es decir durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, se registraron 45 mil 581 asesinatos. Se trata de ocho mil homicidios menos de los que se perpetraron en los 18 meses del sexenio de AMLO.

Aunque el secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, presumió en junio pasado que se había reducido la incidencia delictiva, en realidad solo es resultado de que dicho mes tiene un día menos respecto a mayo. Si el promedio de crímenes se calcula por días, en mayo el promedio diario fue de 96.4 asesinatos mientras que en junio creció a 98.3 casos.

Estas cifras también significan que, por sexto año consecutivo y en contra del discurso oficial de que se ha logrado bajar la comisión de delitos, hay un incremento de la violencia homicida, al menos en lo que se refiere a un primer semestre del año.

Los números lo demuestran: en el primer semestre de 2018 la tasa de homicidios fue de 13.4 víctimas por 100 mil habitantes, mientras que un año después la tasa se ubicó en 14.01 casos, un incremento de 4.5 por ciento. Para el 2020, la tasa se ubicó en 14.14 asesinatos por cada 100 mil habitantes. Al mismo tiempo la estadística muestra que el nivel de la violencia actual es muy alto.

La realidad que enfrenta el país ha rebasado el discurso de demagogia y la actitud triunfalista del presidente López Obrador, quien conforme avanza su administración da muestras inequívocas de que carece de capacidad y conocimientos para gobernar y conducir los destinos del país.

A poco más de año y medio de su gobierno, el desgaste político de AMLO y la profunda crisis económica y social de México, prenden de alfileres la continuidad de su llamada Cuarta Transformación.

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