*Uno de los activos más valiosos contra el crimen organizado

STAFF SOL QUINTANA ROO

“De casta le viene al galdo”, reza uno de los refranes populares y en este caso resulta aplicable al jefe policíaco que el día de ayer, milagrosamente salió vivo de una emboscada mortal orquestada por el Cártel Jalisco Nueva Generación, en una acción sin precedenres en la Ciudad de México.

Nos referimos a Omar Hamid García Harfuch, nacido el 25 de Febrero de 1982 en Cuernavaca, Morelos. Es licenciado en Seguridad Pública por la Universidad Del Valle de México y licenciado en Derecho por la Universidad Continental.

Cuenta, además, con estudios acreditados por agencias antidrogas de los
Estados Unidos como la Drug Enforcement Administration (DEA), por sus siglas en inglés), la Academia Nacional del FBI y la Universidad de Harvard, entre otras.

Omar Hamid proviene de una familia de tradición en áreas de investigación y seguridad. Su padre, Javier García Paniagua, fue director de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad en la década de los setentas.

Su abuelo, Marcelino García Barragán, fue titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, a finales de los años 60, cuando se registró la masacre de Tlatelolco contra estudiantes y civiles por parte de militares y policías en 1968.

Pese a su juventud, 38 años, García Harfuch ha sido reconocido en numerosas ocasiones por las autoridades como un modelo a seguir por su firmeza en la lucha contra el narcotráfico y grupos delincuenciales.

Manelich Castilla Craviotto, ex comisionado de la Policía Federal, lo definió como “uno de los activos más valiosos con el que cuenta el Estado mexicano para hacer frente al cáncer que es la delincuencia organizada, un ejemplo a seguir como policía”.

El 1 de septiembre de 2008 ingresó a la Policía Federal como jefe de departamento de la Coordinación de Inteligencia para la Prevención del Delito.

Se desempeñó en la División de Gendarmería y fue designado como titular de la División de Investigación de la Policía Federal, responsable de atender principalmente delitos de alto impacto, como secuestro y extorsión, cargo en el que logró la liberación de 186
personas secuestradas, la captura de 606 plagiarios y la desarticulación de 56 bandas delictivas.

Durante su estancia en la Policía Federal, el hoy secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México, ocupó cargos como director de área, coordinador estatal en Guerrero, fue asignado a la División de Gendarmería y como jefe de División de Investigación.

Antes de estar al frente de la seguridad de la capital mexicana, García Harfuch fue titular de la Agencia de Investigación Criminal de la ahora Fiscalía General de la República, en la que dirigió capturas de importantes narcotraficantes.

Una de ellas fue la de Dámaso López Núñez, “El Licenciado”, quien era considerado uno de los hombres fuertes del cártel de Sinaloa a raíz de la captura del Chapo Guzmán en 2017, y también encabezó importantes operaciones contra la estructura financiera del CJNG, como el arresto de Raúl Flores, alias “El Tío”; requerido por Estados Unidos.

Desde México colaboró con los gobiernos de Guatemala y Panamá, en puntuales seguimientos de rutas e itinerarios para que se pudieran llevar a cabo las detenciones de Javier Duarte de Ochoa y Roberto Borge Angulo, ex gobernadores de Veracruz y Quintana Roo, respectivamente.

Su trabajo le hizo merecedor de reconocimientos oficiales, como el premio a la Cooperación Internacional del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos en 2018.

En octubre de 2019 fue designado como titular de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México, en sustitución de Jesús Orta Martínez y en los ocho meses que lleva de su gestión, ha logrado la detención de 25 integrantes del cártel la Unión Tepito y de varios de sus líderes, entre ellos Jorge Flores “El Tortas”; de la Fuerza Anti-Unión, Pedro Ramírez, “El Jamón” y Jorge Miguel Rodríguez, “El Cabezas”; de la Unión Tepito, además de colaborar en la captura de Óscar Andrés Flores Ramírez, El Lunares”, detenido en el estado de Hidalgo.

García Harfuch ha declarado en reiteradas ocasiones que los grupos del narcotráfico ya estaban en la Ciudad de México y estaban creciendo, haciéndose más fuertes cada día, por lo que perseguirlos y combatirlos serían unas de sus principales prioridades.

Ahora, tras el fallido atentado, desde el hospital señaló directamente al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), como responsable del atentado en su contra, aseveración que se confirmaría horas después con la captira de uno de los líderes de la célula que opera en la ciudad capital y de cerca de una veuintena de sus compinches.

Sin embargo, a lo largo de su carrera policíaca, Omar Hamid ha tenido que sortear situaciones problemáticas y momentos difíciles y polémicos.

En 2016, cuando los padres y abogados de los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa, demandaron investigar los posibles vínculos de García Harfuch con la organización criminal Guerreros Unidos, señalada como la organización criminal autora de la desaparición de los estudiantes.

Ello debido a que el semanario Proceso, publicó que el nombre del funcionario y su número teléfónico aparecieron escritos en una libreta asegurada a Sidronio Casarrubias Salgado, líder de dicho grupo cuando este fue detenido en octubre de 2014.

Se realizaron las investigaciones correspondientes y no se encontró responsabilidad alguna en García Harfuch, por lo que su trayectoria como servidor público honesto se reafirmó.

Otro de los claroscuros que han nublado su carrera ha sido el hecho de haber sido medio hermano de Javier García Morales, hijo de Olivia Morales Gómez, una de las amigas sentimentales de Javier García Paniagua.

A Javier García Morales se le conocía en el estado de Colima, como “El Señor de Tepames”; Los Tepames es una localidad situada al sureste de dicha entidad, donde se le consideraba como uno de sus benefactores.

No obstante, también se le relacionó con el narcotráfico, concretamente con Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos” y con Juan José Esparrago Moreno, “El Azul”; ambos del Cártel de Juárez, sin embargo nunca se enderezó investigación alguna contra García
Morales.

Javier sería ejecutado el 11 de septiembre de 2011, en la esquina de la avenida Providencia y Bogotá, colonia Providencia, en Guadalajara, Jalisco. El crimen fue realizado al estilo de los sicarios colombianos.

Dos sujetos a bordo de una motociclera, lo esperaban a las afueras del restaurante al que se dirigía y en cuanto llegó lo acribillaron.

El crimen nunca se aclaró.

Empero, en desgargo de Omar Hamid García Harfuch, debe resaltarse que en ningún momento se le relacionó con Javier e incluso en ese tempo,
el entonces jefe policíaco en la Policía Federal, era ya reconocido por sus logros.

Anuncios

Dejar respuesta