Reportajes Especiales Retropolicíaca

ARMAS PARA DESATAR UNA REVOLUCIÓN

Redacción/ La Opinión de México/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche

(Parte cinco de siete)

Es evidente que Montemayor cometió esa falla enorme de apreciación,  como la mayoría de los que han escrito sobre Tlatelolco y no conocen en realidad la Plaza de las Tres Culturas.  El túnel donde se instaló el puesto de mando militar,  está media cuadra más allá del templo…

Y de ese puesto salió el general José Hernández Toledo,  quien en un jeep estacionado sobre Prolongación de San Juan de Letrán,  subió al techo para exhortar desde ahí a los asistentes al mitin,  pues realmente no podía verlos desde nivel de piso.

Pero el escritor Carlos Montemayor añadió que el general fue herido “en la espalda por una bala de alto calibre con trayectoria descendente.  Si vemos con detenimiento el diagrama,  observaremos que la única línea que se intercepta con el triángulo negro proviene del techo del templo de Santiago Tlatelolco. El diagrama —según Montemayor— resuelve así un aspecto desconcertante de la agresión contra este militar:  el disparo provino de un francotirador apostado en el techo del templo”…

Eso relató el escritor,  a pesar de que el general Mazón Pineda refiere lo siguiente: “La intensidad del fuego obligó al suscrito y a mi Estado Mayor a permanecer al abrigo del puente,  ya que en ese momento no era posible cambiar de ubicación.  Así mismo,  en esos momentos el general brigadier José Hernández Toledo,  quien se desplazaba cerca de mí,  exhortando con  un magnavoz a las personas civiles para que desalojaran la Plaza,  fue herido de gravedad quedando de inmediato fuera de acción”.

Jorge Avilés Randolph,  del diario El Universal,  reportó que el general José Hernández Toledo, comandante del primer batallón de fusileros paracaidistas, “avanzó con sus tropas hacia el lugar de la reunión,  iba acompañado de cuatro hombres, y a cincuenta metros de distancia,  seguía un cordón de soldados”.

El general se paró enfrente del sitio de la manifestación, dando la espalda al edificio “Molino del Rey”,  surgieron bengalas de color verde y  fue cuando salió “una ráfaga de ametralladora a espaldas de donde estaban Hernández Toledo y sus hombres,  cayó el general con un disparo que le atravesó, echaba sangre por la boca e instantáneamente perdió el conocimiento.  Tras una bengala roja se generalizó la balacera”.

Primero,  el general nunca avanzó con sus tropas y menos con un cordón de soldados a cincuenta metros de distancia.

Segundo,  no fue alcanzado por ninguna ráfaga de ametralladora,  sino con tiros de fusil accionado por Guillermo González Guardado,  ningún disparo lo atravesó  (la bala se fragmentó en 21 partes al chocar con hueso)  y tampoco perdió el conocimiento instantáneamente,  él mismo pidió que lo llevaran en auto particular al Hospital Central Militar y le dijo a una enfermera que lo recibió,  que “desafortunadamente,  creía que ahora sí todo estaba perdido”.

En mayo de 1968 hubo gran intercambio de información importante.  Carlos A. Madrazo fue a Estados Unidos para desprestigiar al PRI,  mientras que el FBI alertó a las autoridades mexicanas en el sentido de que el Partido Comunista Mexicano copiaba armas para desatar una revolución.

El domingo 19 de mayo,  mediante el sistema del ”boquetazo”,  por lo menos cinco individuos se llevaron gran cantidad de pistolas,  rifles y cartuchos de la armería La Exposición,  ubicada en Bolívar 54,  primer cuadro de la ciudad de México.

A las 12.10 horas del lunes 20,  Concepción Prieto de Fernández se presentó en la Cuarta Delegación, a denunciar el cuantioso robo.  Explicó que la armería era de la empresa Paulino Prieto, S.A.,  y que al llegar el empleado Jesús de la Torre se percató que el local había sido materialmente saqueado por los ladrones.

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