ASESINATO DEL CARDENAL POSADAS

los hermanos Arellano le atribuyeron la balacera que segó la vida del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, en 1993, en la terminal aérea de Guadalajara cuando se enfrentaron a los gatilleros de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”.

*En un enfrentamiento con los gatilleros de Joaquín “El Chapo” Guzmán, cae víctima del fuego cruzado el cardenal, según la versión del entonces procurador Jorge Carpizo

*Intercambiaban drogas por armas a las guerrillas de las FARC

Ricardo Ravelo | La Opinión de México | Sol Quintana Roo | Sol Yucatán | Sol Campeche

(Segunda de tres partes)

Ciudad de México.- A los hermanos Arellano le atribuyeron la balacera que segó la vida del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, en 1993, en la terminal aérea de Guadalajara cuando se enfrentaron a los gatilleros de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”.

Según la versión oficial, el prelado de la Iglesia Católica fue víctima del fuego cruzado al desatarse la balacera entre ambos bandos rivales. La tesis, elaborada por el entonces procurador Jorge Carpizo, fue polémica y poco creíble, pero fue la única que explicó lo que pasó esa tarde cuando fue asesinado Posadas Ocampo.

La vida de los Arellano Félix ha estado marcada por la tragedia. Francisco Rafael, Benjamín y Ramón Arellano fundaron la organización criminal a finales de los años setenta.

En los años ochenta ya eran un Cártel consolidado y se abrieron paso para entablar alianzas con otros grupos criminales del continente latinoamericano. Así fue como se relacionaron con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), grupo que abandonó la guerrilla en Colombia para involucrarse en el tráfico de drogas. Los Arellano Félix fueron sus socios:

Intercambiaban drogas por armas, de acuerdo con información que a finales de los años noventa del siglo pasado dio a conocer el entonces zar antidrogas Mariano Herrán Salvatti.

La organización criminal de los hermanos Arellano Félix fue considerada una de las más violentas del país. Después de que Miguel Ángel Félix Gallardo repartió el territorio –se realizó una cumbre de capos en Cuernavaca, Morelos, en los años ochenta– los Arellano se enfrentaron a Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”.

Luego entraron en confrontación con Héctor Luis Palma Salazar. Ambos –El Chapo y “El Güero” Palma– habían sido lugartenientes de Félix Gallardo, llamado “El Jefe de Jefes”.

Ninguno de los capos respetó el pacto, pues empezaron a enfrentarse por el control absoluto de todos los territorios. En varias ocasiones los Arellano y Guzmán Loera se enfrentaron. Una de las balaceras más intentas ocurrió en la terminal aérea de Guadalajara, Jalisco, en 1993, cuando cayó abatido por las balas, el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo.

El prelado de la Iglesia Católica había acudido al aeropuerto. Llevaba un maletín, presuntamente repleto de dinero, joyas y/o documentos importantes. Nadie sabe a qué fue a la terminal aérea. Lo cierto es que en el estacionamiento de la terminal empezó la balacera entre gatilleros de los Arellano Félix y “El Chapo” Guzmán.

En el fuego cruzado fue abatido el prelado. Las investigaciones responsabilizaron a los Arellano y a “El Chapo” de la muerte del cardenal, pero ambos bandos se deslindaron del hecho.

El entonces procurador General de la República, Jorge Carpizo, concluyó entonces que el cardenal Posadas murió como consecuencia del fuego cruzado.

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