*Ante la violencia contra las mujeres y el alza de los feminicidios, el presidente López Obrador evade el tema. Contrario a las menciones que hace a diario de sus “adversarios”, en 394 mañaneras nunca nombró a la Conavim y sólo ha dicho en cuatro ocasiones el nombre completo del Inmujeres.

*Según cifras oficiales entre enero y agosto del 2020 se registraron 626 feminicidio; además de mil 96 asesinatos; 37 mil 988 lesiones; 146 secuestros; mil 879 extorsiones; 986 casos de corrupción de menores; 297 de trata de personas, y 143 mil 784 de violencia familiar, todos en agravio de mujeres.

*A las dramáticas cifras de homicidios de mujeres, se suman los programas dispersos, disminución de recursos, inoperancia de las alertas de violencia de género y otras acciones erráticas de AMLO como la desaparición de proyectos del presupuesto federal a favor de las féminas.

STAFF SOL QUINTANA ROO/ SOL YUCATÁN/ LA OPINIÓN DE MÉXICO

Ciudad de México.- El Foro Generación para la Igualdad es una reunión mundial para la igualdad de género centrada en la sociedad civil, convocada por ONU Mujeres y copatrocinada por los gobiernos de México y Francia.

Comenzando en la Ciudad de México y culminando en París, en el primer semestre de 2021, el citado Foro deberá lanzar un conjunto de acciones concretas, ambiciosas y transformadoras para lograr un progreso inmediato e irreversible hacia la igualdad de género.

Organizaciones de la sociedad civil advierten que el gobierno del presidente López Obrador nada tendrá que aportar al Foro Generación para la Igualdad, ya que a lo largo de su mandato ha mostrado un total desinterés por proteger y velar por los derechos de las mujeres.

El Foro representa un momento clave para el compromiso entre los defensores de la igualdad de género de todos los sectores de la sociedad (gobiernos, sociedad civil, sector privado, empresarios, sindicatos, artistas, academia e influyentes sociales) para fomentar una conversación pública global e implementar acciones urgentes y la rendición de cuentas por la igualdad de género.

Sin embargo, en el caso de México, en un ambiente de creciente violencia de género, el presidente López Obrador se ha caracterizado por el desprecio de las políticas que signifiquen el empoderamiento e igualdad de las féminas al igual que por el debilitamiento de organismos dedicados a la protección y ayuda a las víctimas.

La violencia contra las mujeres se ha incrementado en fechas recientes, ya que de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), entre enero y agosto del presente año se han registrado 626 víctimas de feminicidio.

De acuerdo con cifras del organismo, en el mes de agosto un total de 78 mujeres fueron asesinadas de manera violenta, es decir, cuatro más que en julio, con lo cual la violencia de género tuvo una tendencia a la alza en este apartado.

Hasta ahora las entidades federativas con más feminicidios son el Estado de México con 97 casos; Veracruz con 63; Ciudad de México con 51; Nuevo León con 42; Puebla con 40; Jalisco con 36; Morelos con 27; Baja California y Oaxaca con 26 cada una.

En total la violencia feminicida se ha extendido a 344 municipios en el país, siendo Tijuana en Baja California, Juárez en Chihuahua y Monterrey en Nuevo León, donde más mujeres han sido víctimas de este delito.

Según los registros del SESNSP, los asesinatos de mujeres por razón de género han ido en aumento desde el 2016 y hasta ahora ni las autoridades del sexenio anterior ni las del gobierno de la Cuarta Transformación han logrado disminuir los índices de violencia.

La institución elabora su informe a partir de la información que recopilan las procuradurías y fiscalías de los distintos estados de la República a través de las denuncias de las familias de las víctimas.

El SESNSP también registra la comisión de otros delitos contra las mujeres; por ejemplo, hasta el mes de agosto van mil 96 homicidios dolosos de féminas (la diferencia entre el feminicidio y el homicidio doloso de una mujer radica en la forma en que se integra la carpeta de investigación).

Otros delitos en contra de las mujeres contabilizados por el SESNSP son 37 mil 988 lesiones dolosas; 146 secuestros; mil 879 extorsiones; 986 casos de corrupción de menores; 297 de trata de personas, y 143 mil 784 de violencia familiar.

Estas cifras han hecho que los movimientos feministas se reactiven en las calles del país a través de manifestaciones o con la toma de instalaciones de organismos como la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) tanto en la Ciudad de México como en otras entidades.

En el informe del Secretariado Ejecutivo también se registran las llamadas de emergencia por delitos contra mujeres. En este apartado las llamadas por incidentes de violencia familiar y en pareja han sido las más comunes en lo que va del 2020.

Las llamadas de emergencia han cobrado relevancia debido a que, según especialistas y las mismas autoridades, durante la pandemia del Covid-19 las víctimas no pudieron salir de su casa para denunciar o los ministerios públicos trabajaron con menos personal.

De acuerdo a un análisis realizado por SPIN, Taller de Comunicación Política, a cargo de Luis Estrada, realizado a solicitud de SemMéxico, en 394 conferencias mañaneras, el presidente López Obrador nunca nombró a la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), ni ha dicho jamás: “mujeres víctimas de violencia”, sólo ha podido decir en cuatro ocasiones (0.1 por ciento), el nombre completo del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres).

AMLO jamás ha mencionado “discriminación femenina, la violencia de género o mujeres violentadas. Frente a la crisis de la violencia contra las mujeres, trata de cambiar la conversación”, señala el análisis.

De acuerdo con AmecoPress, Información para la Igualdad, ante la invisibilidad que el presidente López Obrador hace de las mujeres y de la violencia machista, las mexicanas han contestado con movilizaciones, foros –ahora virtuales-, declaraciones y documentación, mapas y toda clase de reclamos.

Como nunca, entre noviembre de 2019 y mayo de 2020, la información de la violencia feminicida ha ocupado titulares y análisis en los medios de comunicación.

Tanto como informes paralelos que serán llevados a instancias internacionales preocupadas por el creciente número de víctimas de violación, hostigamiento, discriminación, violencia política de género, discriminación laboral, comunitaria, escolar y la que se ejerce en medios de comunicación y la familia, que la 4T no ha podido disminuir.

Actualmente, hay 19 alertas de violencia de género contra las mujeres (AVGM) declaradas y 12 solicitudes más, prácticamente todo el país está Alerta, nada más falta un estado, se trata de Baja California Sur. No obstante este escenario, las AVGM perdieron presupuesto.

A las cifras inaceptables de la violencia, de los homicidios de mujeres en todo el país, se sumó en los últimos 21 meses del gobierno lópezobradorista la confusión, los programas descoordinados, la inoperancia de la Alerta de Violencia de Género y muchas acciones erráticas, como reconoció la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. Además, la disminución de recursos: 11 programas de violencia desaparecieron del presupuesto federal.

López Obrador llama a las denunciantes, académicas, investigadoras y observadoras del fenómeno “mis enemigas” y frente a cifras incontrovertibles de las instituciones oficiales, él dice “no es cierto, yo tengo otras cifras”.

Gobierno omiso ante violencia de género

Por otro lado, según la organización México Evalúa, en el país sumaban seis millones de víctimas de delitos sexuales (cifras de enero pasado), lo que habría ocurrido en el segundo semestre de 2019.

Refiere que cuatro de cada 10 mujeres mayores de 18 años sufrieron algún tipo de violencia sexual. “La violencia sexual incluye acoso sexual, hostigamiento sexual, abuso sexual intento de violación y violación; y el extremo es el asesinato”.

Además, añade México Evalúa, en una línea peligrosa, donde colaboran las funcionarias de gobierno, se propicia la deslegitimación del problema de fondo y los diagnósticos de los grupos alternativos.

Se minimizan y desprecian, como bien dice la académica feminista Marcela Lagarde, “los efectos contra la democracia al no encarar al problema, y se desprecian las consecuencias individuales y colectivas del ominoso fenómeno, cuyo fondo es la desigualdad entre mujeres y hombres y la concepción de las conductas de unas y otras, donde perdemos las mujeres. De ello no se responsabiliza el gobierno”.

A pesar de que la denuncia del fenómeno ha sido la más dura por parte de las feministas y a pesar de las reformas legales y los compromisos de gobierno, así como la revuelta nacional para parar y erradicar la violencia en los últimos dos años, se disminuyó el presupuesto y se banalizó a las instituciones creadas para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres. Encima se descalifica a los grupos de mujeres que dan apoyo legal, psicológico y social a las víctimas.

En el colmo de la indolencia, el presidente López Obrador ha dicho que las organizaciones no gubernamentales “reciben dinero del extranjero” para oponérsele.

“Pero nosotras tenemos otros datos”, una red feminista creada a propósito de la minimización de la violencia por parte de AMLO, documentó cómo en al menos 22 entidades del país, las acciones gubernamentales son simuladas y han difundido la inoperancia de las alertas de violencia de género contra las mujeres, o por falta de recursos o por falta de orientación.

A pesar del aumento de la violencia contra las mujeres a Conavim le restaron 37 millones de pesos y se abandonó la política federal para dejar la responsabilidad a los estados y municipios.

Todos los engranes de una política pública expresada hasta 2018 por ley en un Sistema Nacional para Prevenir, Entender, Sancionar y Erradicar la Violencia, fue ignorado por completo por el presidente López Obrador.

Un Sistema que en 21 meses se ha reunido solo dos veces y en tres ocasiones ha anunciado tres programas emergentes, “sin congruencia” y han sido omisos, asegura Wendy Figueroa, directora de la Red Nacional de Refugios.

Para Figueroa, México carece de mecanismos para asegurar la vida de las mujeres tanto en espacios públicos como privados.

“Ni en las casas, ni en las escuelas, están seguras de asesinatos y del crimen organizado, pero esto es resultado de la incapacidad del gobierno”.

Al respecto, consideró que la violencia contra las mujeres se debe enfrenar de forma coordinada y en corresponsabilidad entre las 32 entidades del país y el gobierno federal, porque hoy se atiende la violencia “con parches”.

Un aspecto que contribuye a que la violencia contra las mujeres continúe es la impunidad, ´porque violentar y hasta quitarle la vida a una, pocas veces se sanciona.

Para María Salguero, creadora del Mapa de Feminicidios en México, la violencia contra las mujeres no se limita al espacio familiar, también al comunitario, donde son vistas como propiedad de los hombres, por lo que en algunos casos son objeto de revanchas y como una arma de guerra utilizada para hacerle daño a los rivales.

Salguero dijo que incluso recientemente circuló un video en el que el Cártel de los Viagras amenazó con asesinar a las mujeres del Cártel Jalisco Nueva Generación como venganza a su grupo rival.

“No es que estén involucradas en temas del crimen organizado. Las mujeres son vistas como un arma de guerra, son usadas para hacerle daño a los rivales”, aseguró.

La también activista explicó que tan solo durante el confinamiento a causa de la pandemia de coronavirus, 63 por ciento de los asesinatos de mujeres están ligados al crimen organizado, 10 por ciento a la violencia familiar, nueve por ciento en espacios abiertos y el resto a otras causas.

En opinión de Salguero el gobierno no tiene ninguna estrategia para atender la violencia contra las mujeres ni en el hogar, ni en el espacio público.

“No están haciendo nada contra la violencia doméstica, contra la violencia comunitaria ni por la del crimen organizado”, destacó.

Incluso alertó que en el registro de feminicidios existe un subregistro por parte de las autoridades, quienes investigan varios de estos delitos como homicidio culposo, secuestro, violencia familiar, porque es otra forma de “bajar las cifras de la violencia hacia las mujeres”.

En un discurso falso y demagógico, el presidente López Obrador dice que nunca antes se había protegido a las mujeres como en su gobierno, pero en los hechos en su afán por allegarse de recursos para sus obras inviables, ordena desarticular organismos y programas destinados a la igualdad de género y a erradicar la violencia contra las mujeres.

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