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CAPOS CONSENTIDOS EN MÉXICO

El paraíso de los cuatro capos buscados por la DEA

En su más reciente lista dada a conocer la semana pasada, la agencia antidrogas de Estados Unidos –DEA –incluyó entre los capos más buscados a cuatro narcotraficantes que en México viven en la más completa impunidad. Nadie pone freno a sus andanzas en el mundo de las drogas, tampoco se sabe que sean perseguidos, por lo que sus negocios ilegales están intocados. Se trata de Rafael Caro Quintero –El Príncipe –, liberado en 2013 mediante argucias legales. La agencia antidrogas ofrece una cuantiosa recompensa por su cabeza que es de 20 millones de dólares. Le sigue Ismael “El Mayo” Zambada, jefe del cártel de Sinaloa, el más protegido en las últimas cuatro décadas. Zambada vive en Sinaloa. El gobierno lo sabe, pero nadie lo molesta. El tercer capo de altos vuelos es Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, jefe del cártel de Jalisco. Su cabeza vale para la DEA 10 millones de dólares. La Sedena le sigue los pasos.

Descubrió que tiene un hospital privado para atenderse de sus males renales, pero no lo persigue. “El Mencho” vive impune hasta la fecha. Y quien tampoco es molestado es Jesús Alfredo Guzmán Salazar, “El Alfredito”, hijo de Joaquín Guzmán Loera, quien fue el responsable de llevar hasta la guarida de su padre a la actriz Kate del Castillo y al actor Jean Penn para tratar el tema de una película sobre la vida de Guzmán Loera, según argumentaron ellos. Así, la DEA vuelve a poner el dedo en la llaga de cuatro capos mexicanos que en territorio nacional viven en un verdadero paraíso de impunidad.

Ricardo Ravelo/La Opinión de México

Después del escándalo por la captura y liberación del General Salvador Cienfuegos Zepeda –quien en agosto último fue acusado de proteger al cártel H-2, distribución de drogas y lavado de dinero – la agencia antidrogas norteamericana –DEA –difundió una lista de nueve capos del narcotráfico que, se asegura, son buscados en todo el mundo debido a que son reclamados por la justicia estadunidense.

Al menos cuatro de ellos –Rafael Caro Quintero, Ismael “El Mayo” Zambada, Alfredo Guzmán Salazar y Nemesio Oseguera Cervantes –, todos con un largo historial en el crimen organizado, operan el tráfico de drogas a gran escala en territorio mexicano; sin embargo, el gobierno de la Cuarta Transformación ni los persigue ni los molesta, por lo que se mueven en completa impunidad generando violencia por todas partes.

En el país operan 16 cárteles que lo mismo distribuyen droga que cobran piso, asesinan, secuestran, venden protección, regentean negocios de giros negros, lavan dinero, entre otras actividades ilegales, que les reditúan millonarias ganancias.

Las cuatro organizaciones más poderosas, de acuerdo con datos oficiales, son el cártel de Sinaloa –con presencia en 150 países –; le sigue el cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) –con amplias redes desde Quintana Roo hasta Baja California –; el cártel del Golfo, cuyo posicionamiento de mantiene en Tamaulipas y buena parte del norte de México, así como el cártel de Noreste, una ala de “Los Zetas” que se independizó y que controla todo el Golfo de México.

Las fichas de la DEA, sin embargo, se centraron en nueve objetivos, de los cuales cuatro son mexicanos: se trata de Rafael Caro Quintero, llamado “El Príncipe” en el mundo del hampa.

Dueño de una larga carrera criminal, Caro Quintero saltó a la palestra del mundo criminal a finales de los años setenta. Encabezó el cártel de Guadalajara, en aquellos años uno de los más poderosos, donde operaba en sociedad con Miguel Ángel Félix Gallardo –“El Jefe de Jefes” y autor del nuevo diseño de los cárteles –; Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”, mentor de esta generación de narcotraficantes y tío de los hermanos Carrillo Fuentes. En aquel grupo ya figuraba Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, quien se autodesapareció en 2014, pues ninguna autoridad nacional ni extranjera ha podido confirmar si realmente está muerto o sigue vivo.

Caro Quintero –famoso en los años ochenta porque ofreció pagar la deuda externa de México a cambio de su libertad –fue detenido en 1985 en Costa Rica.

Hasta ese país centroamericano huyó en compañía de su novia, Sara Cossío –entonces su amor prohibido, pues es sobrina del exgobernador de Jalisco, Guillermo Cossío Vidaurri y en ese tiempo formaba parte de la llamada “alta sociedad” – para evadir la acción de la justicia tras ser acusado de asesinar a Enrique Camarena Salazar, “Kiki Camarena”, agente de la DEA que en esa época se había infiltrado en el cártel de Guadalajara para investigar a sus integrantes.

Tras su captura, Caro Quintero fue recluido en prisión, donde pasó 28 años. En el año 2013, un juez lo puso en libertad bajo el argumento de que había sido procesado por una autoridad incompetente –en este caso la Procuraduría General de la República –ya que se le acusó de homicidio, delito que no corresponde investigar al fuero federal.

El juzgador adujo que, como ya había compurgado más de 80 por ciento de su pena, tenía derecho a ser liberado. Y lo liberó. Después, la Suprema Corte analizó el caso y concluyó que la PGR sí era competente debido a que Enrique Camarena era un agente de la DEA autorizado por el gobierno federal para operar en México. Y cuando solicitaron la reaprehensión de Caro Quintero éste ya estaba muy bien escondido en la sierra de Sonora, su bastión, donde retomó sus actividades de tráfico de drogas.

La DEA lo persigue al igual que a su sobrino, José Gil Caro Quintero, “Don José”, a quien le atribuyen las operaciones de tráfico y bombardero de droga tanto en la Península de Yucatán como en Quintana Roo. En este año, por ejemplo, “Don José” ha introducido droga a esas regiones en unos diez aviones, de los cuales dos han sido incautados.

La ficha de la DEA incluyó en su lista a Ismael “El Mayo” Zambada, de quien se asegura que es el líder del cártel de Sinaloa. Zambada García nunca ha pisado una prisión en poco más de cuarenta años que se dedica al narcotráfico.
En la entrevista que le concedió a Julio Scherer, fundador de la revista Proceso en 2010, en la que le declaró: “Si me atrapan o me matan, nada cambia”. Dijo, además, que en una ocasión estuvo cerca de ser detenido por elementos del Ejército Mexicano.

Otras versiones sostienen, sin embargo, que “El Mayo” Zambada –exsocio de Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos”, Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, Joaquín “El Chapo” Guzmán, entre otros –fue detenido en a finales de 2009 por elementos de la Policía Judicial Federal, pero lo dejaron ir a cambio de un millonario soborno. Se asegura que el capo les dijo: “Les doblo lo que Estados Unidos ofrece por mi”. En aquel momento, la DEA ofrecía 5 millones de dólares a quien diera información para capturarlo. Los policías recibieron unos 10 millones de dólares. La Procuradora General de la República era Marisela Morales, quien habría aceptado la oferta.

Zambada García es recordado en Sinaloa como un personaje que comenzó trabajando en una mueblería. Julio Scherer le preguntó en la entrevista a “El Mayo” Zambada cómo había ingresado al narcotráfico. Y el capo respondió con un juego de palabras que dieron pie a este breve diálogo:
–Así, nomás.
–Así nomás? –replicó Scherer.
–Así, nomás –repitió Zambada.
La DEA ofrece diez millones de dólares por información que permita su captura, pero en su ficha considera que el capo no debe ser detenido debido a que es muy peligroso y siempre está armado.

En Sinaloa mucha gente sabe dónde vive y come el jefe del cártel de Sinaloa. En un artículo firmado por Jesús Blancornelas titulado “El Chinchorro”, el periodista fundador del semanario Zeta de Tijuana escribió:

“Se llama “El Chinchorro”. Es una marisquería célebre. Está al hilo de la carretera Navolato-Culiacán. Nada pomadosa pero muy limpiecita. Olvídese. Ahí no hay que espantarse las moscas a la hora de saborear un sarandeado. Nunca he ido. Sé por mis amigos de tan exquisitas viandas. Por eso muchos la prefieren.

“Allí va muy seguido desde hace años Ismael “El Mayo” Zambada. Le encanta la variedad de platillos. Dicen que hasta se chupa los dedos. Me cuentan cuando llega.

Tranquilo y sin dárselas de muy muy. No con “frenones” peliculescos. Estacionan correctamente su vehículo y el de acompañantes. Tampoco se apean los guardaespaldas estremeciendo a todo el mundo con las armas. Saluda sonriente a los comensales. Lo atienden bien, come mejor y sin preocupación.

“El Mayo” Zambada podrá seguir yendo a “El Chinchorro”. Cuantas veces quiera y pueda. Pero ahora con más cuidado. Si afamado restaurante estará vigilado será el primero en saberlo. Son cientos de sinaloenses que lo alertan del más mínimo movimiento policiaco. Zambada como todos los narcos de Sinaloa ayudan a cualquier persona sin regateo. Les quitan apuros de encima. Dinero para reparar la casita…atención inmediata si hay enfermo”.

En su crónica Blancornelas –quien falleció a causa de las consecuencias del atentado que sufrió por parte de los jefes del cártel de Tijuana –dio cuenta –de que el capo más poderoso de América Latina vive en Sinaloa y mucha gente sabe dónde.
Lo grave es que el Gobierno Federal no puede dar con su paradero.

El Mencho

Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, es otro objetivo clave de la DEA. Lo incluyó en su lista de los más buscados del mundo. La agencia estadunidense ofrece 10 millones de dólares a quien aporte información para detenerlo.

En México, Oseguera Cervantes ha construido un emporio criminal. Se llama Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), que en 15 años se ha colocado como el segundo grupo criminal del país, después de Sinaloa.

“El Mencho”, sin embargo, es el jefe del narcotráfico que más ha crecido en los últimos tres lustros, a grado tal que ya controla el corredor más grande de México: el que corre desde Quintana Roo hasta Baja California.

En esa amplia franja que cruza todo el país, el CJNG opera el tráfico de drogas, la venta de protección, la trata de blancas, la prostitución, la piratería, el huachicol, el cobro de piso, el tráfico de personas; también ejerce control en bares, cantinas y en los llamados negocios de giros negros. Su fortaleza radica en la distribución de drogas sintéticas, las cuales introduce a Estados Unidos, Europa y Asia.

A mediados de este año, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) –presuntamente le sigue los pasos pero no lo puede capturar –dio a conocer que el jefe del CJNG cuenta con un hospital privado donde es atendido de todos los males que padece. El más crónico, se asegura, es el que le afectó los riñones, por lo que debe ser dializado periódicamente.

Oseguera Cervantes es originario de Aguililla, Michoacán. Es sus inicios en el mundo criminal era aficionado a los gallos, por lo que se le conoce como “El Gallero”. Fue jefe de sicarios del cártel de los hermanos Valencia Cornelio, además de que fundó, junto con sus cuñados, el cártel de “Los Cuines”, uno de los más activos en la introducción de drogas hacia Estados Unidos.

El Alfredito

Otro de los personajes perseguidos por Estados Unidos es Jesús Alfredo Guzmán Salazar, conocido dentro y fuera de Sinaloa como “El Alfredito”. Es hijo de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, quien purga una cadena perpetua en Estados Unidos tras haber sido declarado culpable de los delitos de tráfico de drogas, homicidio y lavado de dinero.

Jesús Alfredo es hermano de Iván Archivaldo y Ovidio Guzmán. Este último, según dio a conocer el gobierno de México y de Estados Unidos, tiene una orden de aprehensión internacional por tráfico de drogas que el gobierno mexicano no ha podido cumplimentar.

En octubre de 2019, elementos del Ejército y policías federales lo aprehendieron, pero los hombres del cártel de Sinaloa se movilizaron a grado tal que amenazaron con provocar una masacre en la ciudad de Culiacán si no lo liberaban. Alfonso Durazo, entonces secretario de Seguridad Pública Ciudadana, dijo que él propuso que, para evitar un baño de sangre, el hijo de “El Chapo” fuera liberado y el presidente Andrés Manuel López Obrador avaló la decisión. Meses después, el presidente dijo que él fue quien dio la orden para que liberaran a Ovidio Guzmán.

Alfredo Guzmán, de acuerdo con sus antecedentes, es buscado por posesión e intento de distribución de heroína, cocaína y otras sustancias controladas.

Alfredo Guzmán es el personaje que llevó a la actriz Kate del Castillo y al actor Sean Penn al lugar en la sierra del llamado “Triángulo Dorado” para que hicieran una película que narrara la vida de su padre. Durante el encuentro se grabó un video donde “El Chapo” habla de su vida en el narcotráfico, aunque más bien se declara ganadero y agricultor.

La DEA también busca en todo el mundo a otros personajes del crimen organizado de origen extranjero. Es el caso de Kenny Jing Ang Chen, acusado de distribuir heroína en Estados Unidos. A él se le describe como un delincuente “que es peligroso y está armado”. Otro es Maurín L. Barnes, señalado de conspiración para vender drogas en territorio estadunidense. Uno más es Darío Antonio Uscanga, quien está acusado de presuntas violaciones federales. Por su cabeza la DEA ofrece tres millones de dólares, pero advierte: “Es un delincuente peligroso y está armado”.

En el caso de los capos mexicanos, nadie ha sido detenido. Tampoco se sabe que el gobierno federal los persiga. Todos siguen operando el tráfico de drogas en la más completa impunidad.

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