CAPOS MUERTOS, SUPLANTADOS Y “ROBADOS”

La versión magnificada que ofrecen las autoridades federales, respecto a la neutralización de los capos más buscados, bien capturados o abatidos, resulta poco creíble, pues en los casos más relevantes, como el de Amado Carrillo Fuentes.

*La versión magnificada que ofrecen las autoridades federales, respecto a la neutralización de los capos más buscados, bien capturados o abatidos, resulta poco creíble

*Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”; Ignacio “Nacho” Coronel Villarreal; Nazario Moreno González, “El Chayo” y Heriberto Lazcano Lazcano, “El Verdugo”; entre otros, cuyos cadáveres nunca aparecieron

Redacción | La Opinión de México | Sol Quintana Roo | Sol Yucatán | Sol Campeche

(Primera de siete partes)

Ciudad de México.- La versión magnificada que ofrecen las autoridades federales, respecto a la neutralización de los capos más buscados, bien capturados o abatidos, resulta poco creíble, pues en los casos más relevantes, como el de Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”; Ignacio “Nacho” Coronel Villarreal; Nazario Moreno González, “El Chayo” y Heriberto Lazcano Lazcano, “El Verdugo”; entre otros, cuyos cadáveres nunca aparecieron, los cambiaron o se “los robaron”.

Así lo consideraron destacados penalistas, ex comandantes federales, investigadores en activo y expertos en narcotráfico, consultados por Grupo Sol, quienes dijeron que las explicaciones oficiales en lo referente a la ausencia del cadáver de un narco de elevado nivel, resultan absurdas y sólo mueven a la incredulidad.

AMADO CARRILLO

El reconocido penalista Héctor Segovia Tavera, catedrático de la Universidad de La Salle, rememoró el sonado caso de Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos” cuya supuesta muerte, en 1997, no convenció a nadie y dio detalles de algunos puntos por los cuales se estima que sólo se trató de un montaje como resultado de un previo acuerdo.

Hasta la fecha, pese a la dimensión que llegó a alcanzar Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, robustecida por sus dos espectaculares fugas de penales de máxima seguridad, a grado tal que lo equipararon con el capo colombiano Pablo Emilio Escobar Gaviria; el máximo narcotraficante que ha “producido” México, ha sido “El Señor de los Cielos” del que incluso se llegó a decir que como era poseedor de una valiosa información que perjudicaría a personajes del ámbito policíaco y político, se acordó que lo más oportuno y lo más prudente, era que “se muriera”

Se sabía que una de las estrategias de Carrillo Fuentes para no ser atrapado, era recurrir a “dobles” o bien cambiar frecuentemente de fisonomía, mediante cirugías plásticas y eso fue, supuestamente, lo que lo llevó a la tumba cuando estaba en la cima del narcotráfico mexicano.

En 1996, a petición de Estados Unidos, la PGR giró orden de arresto en contra de Carrillo Fuentes. Los reportes de agencias extranjeras, indicaban que su imperio ya se había extendido a todo Centroamérica, a Europa y comenzaba ya a explorar en Rusia.

Sin embargo, la noche del cuatro de julio de 1997 los mismos servicios de Inteligencia de la Unión Americana, no las autoridades mexicanas, informaron oficialmente que “El Señor de los Cielos” había muerto durante una intervención quirúrgica en el hospital “Santa Mónica”, en la Ciudad de México.

Hasta ese momento, la Procuraduría General de la República y los servicios de Inteligencia mexicanos no habían hecho declaración alguna, sin embargo la Drug Enforcement Administration (DEA), a miles de kilómetros de distancia, sin tener a la vista el cuerpo y, lógicamente, sin haber tenido la oportunidad de practicarle los exámenes correspondientes para confirmar la identidad del capo, fue la primera en validar su muerte.

El cuerpo embalsamado de quien se dijo que era Carrillo Fuentes, fue llevado a la exclusiva funeraria “García López”. Los medios abarrotaban el recinto mortuorio tomando gráficas de una “momia” que en nada se parecía al difunto Amado.

La señora Aurora Fuentes López, mamá de Amado, que jamás mostró el abatimiento normal de una madre ante la pérdida de un hijo, se trasladó hasta el Servicio Médico Forense de la Ciudad de México, donde identificó plenamente a su vástago, respaldando con ello la postura de ambos gobiernos.

Cuatro meses después, en noviembre, los médicos Jaime Godoy Singh, Ricardo Reyes Rincón y Carlos Humberto Ávila que habían intervenido a Carrillo Fuentes, aparecieron muertos, incinerados, dentro de unos tambos metálicos, en Acapulco, Guerrero. La versión oficial fue que había sido una venganza por la muerte del capo, aunque de manera extraoficial se dijo que el mismo Amado Carrillo había ordenado que “los silenciaran” para que no hablaran.

Otro punto oscuro, fue la repentina e inexplicable desaparición del comandante José Luis Rodríguez, (a) “El Chiquilín”, que pertenecía a la desaparecida Policía Judicial del Distrito y estaba adscrito a la Delegación de Xochimilco. Las investigaciones revelarían que por su parecido con Amado Carrillo, varias veces le había servido como “su doble”. El agente desapareció a fines de junio, a una semana de la supuesta muerte del capo, y nunca más se le volvió a ver.

Un detalle más que ahondó el escepticismo respecto a la muerte del capo, ocurrió a mediados de 1999.

El periodista y escritor José Alfredo Andrade Bojórquez presentó en esa fecha su libro “Desde Navolato Vengo, Biografía de Amado Carrillo Fuentes”, cuyo contenido remarcaba numerosas desapariciones de jefes policíacos, médicos y licenciados que habían sugerido que Amado Carrillo Fuentes no estaba muerto.

El autor también desaparecería en el mes noviembre de ese mismo año y jamás se le volvió a ver.

Botón volver arriba
A %d blogueros les gusta esto: