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Doctor kiskesabe / Sol Quintana Roo

COVID 19 portador viral asintomático

El portador asintomático definido, es una persona sana, sin molestia alguna, con PCR positivo.
Poco probable que contagie si no tiene síntomas. Independientemente de no presentar síntomas, la sana distancia debe ser más estricta vigilando la evolución durante unas dos semanas, ya que pudiera trasmitir el virus si expulsa aire con fuerza frente a otra persona, o si respira profundo en un gimnasio cerrado por ejemplo, con otras personas. No obstante lo anterior, causa mucho pánico si no entendemos:

¿Porque no da síntomas? Veamos.

El poder letal depende de un desequilibrio entre las    defensas inmunológicas de cada persona con la virulencia del virus. La virulencia depende, entre otros factores, de la cantidad de virus y la carga genética para replicarse lenta o rápidamente dentro de las células. Lo anterior es variable de persona a persona y de región a región, es decir de la persona y su entorno.

La resistencia a la infección viral depende de muchos factores inespecíficos para los diferentes virus. Las capas cornificadas de la piel y las secreciones mucosas que bañan continuamente las superficies de nariz o garganta, por ejemplo, proporcionan protección física. Una vez que el virus invade la primera célula, esta responde liberando interferones que proporcionan resistencia para la replicación viral. Además, se liberan otras citocinas de las células infectadas, estas citosinas atraen células de inflamación y linfocitos formadores de anticuerpos en contra del virus invasor. No obstante, si la reacción inflamatoria es muy intensa y excesiva puede dañar células sanas de otros órganos, lo que explica los casos graves en que se alteran múltiples funciones orgánicas. En estos casos, el virus es muy agresivo y la respuesta del cuerpo es intensa, no vence al virus pero daña células sanas de diferentes órganos, resultado, falla de órganos vitales: pulmones, corazón, riñones y otros, y muerte.

Se estima que el 80% de las personas con PCR positiva, son asintomáticas, porque tienen una respuesta inmunológica bien conservada, capaz de combatir eficientemente  al virus y evitar que se agrave. La gravedad depende precisamente del desequilibrio entre la capacidad virulenta del virus y el estado inmunológico de cada persona. Si la mayoría de los casos se recuperan, significa que a ese virus las defensas “lo mantienen a raya” y si trasmite el virus, éste, probablemente  ya va atenuado o “noqueado” y el que lo recibe, tiene ya cierta ventaja. Ya estará funcionando la vacuna de rebaño, cuyo fundamento es que si el virus se trasmite de persona a persona, en parte la virulencia va disminuyendo en la medida en que cada persona infectada forma anticuerpos que lo van debilitando pues la mayoría de los infectados superan la infección con sus propias defensas.

Por otra parte, si a una persona sana, el hecho de certificar, con la prueba de replicación viral o PCR, que el virus está presente en las mucosas respiratorias, no necesariamente significa que está enfermo. Muchos virus y bacterias y hongos viven y colonizan en forma persistente muchas regiones y superficies de nuestro cuerpo. Más claro, somos portadores sanos de infinidad de estos bichos: estafilococos, estreptococos, virus, que pueden causar hasta neumonías mortales, además Escherichia coli, huevos de amibas, y muchos, etcéteras. Esta es la llamada flora normal que vive en armonía con nuestro cuerpo, con invasiones estacionales: gripa, faringitis bacteriana, diarreas, pasajeras.

Visto y entendido todo lo anterior, parece lógico concluir que pudiera ser que el pánico ante un portador asintomático de coronavirus, no tiene por que ser exagerado, aunque tomando en cuenta las circunstancias actuales y que no existe tratamiento específico, no esta de más, tomar las mínimas medidas para prevenir el contagio: sana distancia y vigilar evolución.

Y he aquí, el riesgo de hacer pruebas a personas sanas, que seguramente revelarán, como algunos sugieren, a un 30% posible de portadores asintomáticos. Una y otra postura, hacer o no hacer las pruebas causa terror. Yo estoy sano por el momento, y ni aunque me paguen me hago la prueba. Y no es por miedo. No me va a servir para modificar lo que ya estoy haciendo: la sana distancia.

Bien dice Aristóteles: el valiente es el justo medio entre el cobarde y el temerario. Debemos buscar ese justo medio en nuestras humanas acciones y decisiones cotidianas, incluyendo la salud.

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