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CONTRATÓ A EX ESPÍA

*El ex oficial mayor de Quintana Roo, Manuel Israel Alamilla Ceballos, hizo negocios con dinero del estado con un exespía al servicio del extinto CISEN

*Héctor Javier Arrona Urrea, también extesorero municipal de la capital poblana, fue contratado por Alamilla Ceballos para realizar un inverosímil estudio sobre Covid-19

*La empresa “Gabinete de Estrategia y Política Pública S.C.” no figura en el Registro Público del Comercio y su desempeño es tan gris como su dueño

STAFF SOL QUINTANA ROO

Chetumal.- Antes de dejar el cargo, el ex oficial mayor del gobierno de Quintana Roo, Manuel Israel Alamilla Ceballos, entregó un contrato millonario a Héctor Javier Arrona Urrea, quien es señalado como un espía y encargado de los servicios de inteligencia a nivel nacional y más tarde fue tesorero del gobierno municipal de la capital poblana.

Bajo el número de contrato OM/DGA/DRM/AD/SP/04/02/2020 y firmado por Manuel Israel Alamilla Ceballos como el “cliente”, le fue adjudicado por la vía de la adjudicación directa a la empresa “Gabinete de Estrategia y Política Pública SC”, cuyo dueño es Héctor Javier Arrona Urrea, por el servicio de “Asistencia Técnica en el Diseño e Implementación de la Estrategia para la Mitigación de Impactos Generados por la Enfermedad Covid-19”.

Por el inverosímil e innecesario estudio contratado para el periodo del 30 de abril al 15 de diciembre de 2020, el Oficial Mayor ordenó el pago de $2,088,000.00 (Dos millones ochenta y ocho mil pesos 0/100 MN).

Si bien el documento fue ordenado a solicitud del Despacho del Gobernador, que será la encargada de darle el seguimiento, ejecución y supervisión de la prestación del servicio, fue el Oficial Mayor, Manuel Israel Alamilla Ceballos, quien acudió a sus viejos amigos poblanos con quienes guarda una “entrañable amistad” de negocios desde antes de que Carlos Joaquín González fuera gobernador.

La acción conocida en el ámbito de la política como el “pago de favores” a los poblanos, también pone en evidencia que los asesores del gobernador encabezados por Felipe Ornelas Piñón y Juan de la Luz Enríquez Kanfachi, así como todo su gabinete no son capaces de trazar los lineamientos a seguir frente a la pandemia del coronavirus que ha provocado el contagio 7692 personas de las cuales 996 murieron a consecuencia de la enfermedad hasta el 31 de julio de 2020.

Pese a la insistencia de este reportero de solicitar información sobre los detalles del estudio “Asistencia Técnica en el Diseño e Implementación de la Estrategia para la Mitigación de Impactos Generados por la Enfermedad Covid-19”, contratado desde abril, el ex Oficial Mayor Manuel Alamilla Israel Ceballos, nunca contestó y el secreto sobre el documento se lo llevó tras dejar el cargo.

Sin embargo, las verdades no se pueden ocultar pues fue Alamilla Ceballos quien acudió a la cofradía poblana para “contratar” los servicios de la empresa “Gabinete de Estrategia y Política Pública S.C.” propiedad de Héctor Javier Arrona Urrea.

Arrona Urrea fue también tesorero municipal de la capital poblana en la pasada administración. Él es un ingeniero en computación, egresado por la UNAM, Héctor Javier Arrona, y era el encargado del Centro de Análisis y Prospectiva (CAP), es decir, al organismo encargado de espiar a los amigos y enemigos del régimen, se sabe que este personaje reportaba directamente al “oscuro” Joaquín Arenal Romero, exdirector del Cisen.

Según investigaciones, Arrona Urrea es un experto en sistemas computacionales al cual en el 2007 se le ubica al interior de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, en donde ocupaba la dirección general de Informática y Telecomunicaciones de dicha dependencia.

También estuvo bajo las órdenes de Fernando Manzanilla Prieto y de Luis Maldonado Vengas, mientras ambos personajes estuvieron al mando de la Secretaría General de Gobierno, pero a la salida de este último se quedó sin trabajo. Fue entonces cuando fue rescatado por el entonces secretario de Infraestructura y Transportes, Luis Banck Serrato, quien lo integró a su primer círculo.

Desde entonces, Arrona Urrea despareció del mapa, aunque existía la sospecha fundada de que seguía espiando y elaborando fichas de los personajes incómodos. Arrona siguió a Banck cuando este fue promovido a la presidencia municipal de Puebla, ahí fue ubicado bajo las órdenes de José Luis Soberanes, un hombre de sobrada inteligencia y amplía experiencia, muy apreciado por el alcalde capitalino, quien lo conoce desde los tiempos en que Soberanes era parte del equipo y hombre cercano al entonces candidato del PRI, el mal logrado Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Arrona Urrea ocupó hasta hace poco una dirección dentro del Instituto Municipal de Planeación (Implan), insisto, a cargo del ilustre Soberanes y ahora ha sido promovido como tesorero.

El extesorero municipal fue denunciado por el PRI en la pasada campaña electoral a Casa Puebla, como uno de los operadores de la campaña negra y cibernética en contra de la entonces candidata Blanca Alcalá. Las computadoras y equipo del tricolor estaban completamente intervenidas a través de diversos virus difundidos por medio de correos electrónicos.

Al extesorero se le vincula también con la adquisición del equipo de espionaje y productos de la empresa Hacking Team, denunciada por utilizar malware, un software malicioso que se introduce en las computadoras y dispositivos móviles para espiar correos electrónicos, mensajes, comunicaciones y contactos.

Además, el amigo de Alamilla Ceballos, fue señalado por la regidora Rosa Márquez sobre la situación financiera y actividades de los ejercicios 2017 y 2018 de la administración del presidente municipal de Puebla capital, Luis Banck Serrato. La regidora aseguró ante el cuerpo edilicio, en sesión ordinaria de Cabildo, que existían inconsistencias e irregularidades en sus cuentas públicas. Sin embargo, Arrona Urrea nunca contestó.

La tenebrosa opacidad con la que se maneja ahora ex oficial mayor Manuel Alamilla Ceballos quedó demostrada en múltiples ocasiones. Sin duda el funcionario es el que más mala imagen y más desgastado del gabinete del gobernador Carlos Joaquín González, además del único que recibió una sanción administrativa de la Contraloría del estado.

La amonestación se originó por la irregular asignación de la fabricación de uniformes escolares a la empresa de Adición, para varias de Puebla, que incumplió el pedido; pero además recientemente recortó sueldos y prestaciones a los trabajadores del gobierno del estado, con el pretexto de la suspensión de actividades presenciales, aunque son condiciones impuestas por la pandemia del Covid-19 y no generadas por los empleados.

Pero su pasatiempo favorito y que le genero varios millones de pesos gracias a los diezmos fue su insistente asignación de contratos a allegados y amigos, tanto para publicidad de su oficina como para la realización de presentaciones artísticas; además del trato déspota y prepotente hacia sus subordinados.

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