Nacionales Narcotrafico

DE INGENIERO MECÁNICO A OREJA DEL CISEN 

*Genaro García Luna superó, en sus prácticas corruptas, al mismo “Negro” Durazo 

José Sánchez/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México 

(Segunda de siete partes) 

Ciudad de México.- Genaro García Luna, nació en julio de 1968 en la Ciudad de México. Estudió para ingeniero mecánico en la Universidad Autónoma Metropolitana, pero no ejerció su profesión porque, en 1989, a los 21 años entró al Centro de Investigación y Seguridad Nacional. 

 

Por algún tiempo continuó en el CISEN, donde se especializó en labores de espionaje, al tiempo que entabló relaciones con el almirante Wilfredo Robledo Madrid, primo del ex gobernador de Quintana Roo. Mario Villanueva Madrid, detenido por proteger a Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”; luego  extraditado a los Estados Unidos, después repatriado a México y ahora próximo a ser indultado con la ley de amnistía por el presidente Andrés Manuel López Obrador. 

 

Sus habilidades como espía le sirvieron para entablar relaciones con el entonces candidato a la Presidencia, Vicente Fox Quesada, quedando al servicio directo de Martha Sahagún Jiménez, a quien pasaba toda clase de información de sus adversarios políticos. 

 

Sus facultades como “oreja profesional”, al resultar electo Fox, fueron premiadas y se le envió a la Procuraduría General de la República a colaborar con el procurador Rafael Marcial Macedo de la Concha, con la encomienda de erradicar la corrupción de la Policía  Judicial Federal 

 

Se dijo que su nombramiento se había dado tras haber ganado un concurso de oposición, precisamente sobre el tema del combate a la corrupción, aunque para todos fue un secreto a voces que había sido por órdenes de la entonces ya Primera Dama que se convirtió en su “madrina”. 

 

Atrás había quedado su vergonzosa salida de la Policía Feral, junto con el almirante Wilfredo Robledo Madrid, al verse inmiscuidos en la fraudulenta compra de 11 aeronaves, caso que puso al descubierto Alejandro Gertz Manero, al ser nombrado como primer titular de la Secretaría de Seguridad Federal, aunque las acusaciones nunca prosperaron. 

 

Ahora, el doctor Gertz Manero es el fiscal general de la República y todo indica que las investigaciones en torno a ese asunto, sean reabiertas y concluídas. 

García Luna fue el enterrador de la PJF y en su lugar, creó la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), de la que aseguró que sería la primera policía científica y estaría al mismo nivel que la Scotland Yard, de Londres, Inglaterra, el Buró Federal de Investigaciones (FBI), de los Estados Unidos o la Sürete Nationale de Francia. 

 

Ese supuesto ejemplo de eficiencia y honestidad de su policía científica lo derrumbaría él mismo, al término del sexenio foxista, al tener que desaparecer a la AFI precisamente también “por corrupta”, aunque volvió a crear otra policía, la Federal Preventiva, ya como titular de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, gracias, de nueva cuenta, a Martha Sahagún. 

 

Como secretario de Estado, García Luna fue el primero que propuso el Mando Único Policial. Quería unificar todas y cada una de las corporaciones del país: aduanales, estatales, municipales, federales, fiscales, la de Caminos, todas. Pretendía tener bajo su mando un promedio de 600 mil elementos. 

 

En su obsesión por el Mando Único, desmanteló archivos y equipo y se llevó a los pocos agentes que quedaron de la desaparecida AFI. Después tendría que “devolver” al personal que se llevó para que la PGR pudiera contar con la Policía que por ley debe estar bajo las órdenes del Ministerio Público y así volvió a “nacer” la Policía Federal Ministerial cuyo apéndice sería la actual y “renovada” Agencia de Investigación Criminal (AIC), pero los archivos, equipo y todo lo demás, nunca los devolvió. 

 

En el tiempo que Genaro fungió como director de la AFI, se dieron infinidad de irregularidades, abusos, montajes, simulaciones, hechos de corrupción y, de manera preponderante, la protección a narcotraficantes, cuyos principales protagonistas fueron él y sus hombres más allegados. 

 

En relación al tema, Vicente Fox asumió el cargo el uno de diciembre del 2000 y 49 días después, se fugó Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, del penal de alta seguridad de Puente Grande, Jalisco. La información oficial fue que lo hizo el 19 de enero del 2001 en un carrito de lavandería; también se manejó la hipótesis que salió por la puerta principal, disfrazado de policía. 

 

La versión que los mismos internos del penal relataron una y otra vez, fue que el dueño de la prisión era “El Chapo”, que salía y entraba cada vez que quería, que desde los directivos hasta los celadores eran sus sirvientes e incluso que nunca faltaba al estadio Jalisco cuando jugaba su equipo de fútbol favorito; el Atlas y que desde el día 14 ya no se le volvió a ver en el penal. 

 

Cuando Fox llegó a la Presidencia, en uno de sus primeros discursos dijo que libraría la “madre de todas las batallas contra el narcotráfico” y que atraparía “peces gordos y no charales”. Lo cierto es que el incipiente gobernante no contaba con gente experimentada y capaz para cumplir lo prometido. 

 

Fue entonces cuando “se dio la fuga” del narcotraficante, que aún no tenía la importancia que cobraría 12 años después. 

 

A los cuatro meses de su escapatoria caería el primer pez gordo: el ex gobernador Mario Villanueva Madrid, protector de Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos” y días después su lugarteniente, Alcides Ramón Magaña, “El Metro”, ambos del Cártel de Juárez. 

 

A éste le seguirían muchos otros más que serían atrapados o abatidos, como los hermanos Ramón y Benjamín, Arellano Félix, su operador financiero, Jesús “El Chuy” Labra Avilés, del Cártel de Tijuana; los hermanos Osiel y Antonio Cárdenas Guillén y los principales lugartenientes del Cártel del Golfo. 

 

Esa misma situación se daría los siguientes seis años, ya con Felipe Calderón Hinojosa, quien también puso oídos sordos a las numerosas quejas, señalamientos y denuncias en contra del ingeniero y de su gente. 

 

Curiosamente todas las organizaciones antagónicas al “Chapo” Guzmán fueron diezmadas o incluso aniquiladas, pero el Cártel de Sinaloa se mantuvo intacto y “El Chapo” ilocalizable durante las gestiones de Fox y Calderón 

 

Experimentados comandantes federales, agentes del Ministerio Público de la vieja guardia y expertos en materia del combate al narcotráfico, coincidieron en señalar que además de proteger al “Chapo” le estaban “limpiando” el camino para que operara sin problemas. 

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