Hoy Escribe Rafael Loret de Mola

DESAFÍO

RAFAEL LORET DE MOLA / SOL QUINTANA ROO

*Gobierno Fanfarrón

*El Dueño del Zócalo

Alejado de las vías democráticas, con el histrionismo mañanero como bandera y la demagogia convertida en atril permanente, la llamada 4T de Andrés se esfuma en la mediocridad de las fanfarronerías. A estas alturas no hay quien lo dude y solo falta que el protagonista central, tan elocuente en sus elogios al mandatario estadounidense durante su lacayuna visita a Washington en plena pandemia, el 8 de julio pasado-, siga la ruta de Trump… hacia el Covid-19 al que tanto desdeñaron sendos personajes pese a ser advertidos de los alcances de la pandemia maldita.

Los episodios recientes no dejan lugar a dudas, desde la rifa del avión –única ocasión en la historia con pérdidas en un sorteo de la Lotería Nacional como garante-, hasta el manoseo infecundo, inútil y desgastante para las instituciones –esas mismas a las que López Obrador mandó al diablo y heredó con la contundencia de 30 millones de votos, el faro más iluminado de su régimen-, de la rebatiña sobre la encuesta para llevar a proceso a los ex presidentes que se convirtió en un orificio hacia la certeza jurídica y colocó a todos los “actores políticos” del pasado y el presente en la misma línea que Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto; el listado es enorme además de los cinco apellidos citados.

Si lo vemos en perspectiva no hay absurdo mayor que proponer la iniciativa para la encuesta, detenerla para vincularla “jurídicamente” por el Congreso, rescatarla en las recientes semanas de tormenta crítica para la popularidad del mandatario en picada, subrayar que él, el presidente, votaría en contra de la misma, elaborar otro proyecto y enviarlo al Senado que a su vez lo envió a la Suprema Corte de Justicia, advertir a través de sus diputados que propondría una ley de amnistía para blindar a los ex, esperar la resolución de los once sabios ministros quienes aceptaron la constitucionalidad del proyecto del Ejecutivo cambiando el texto de la pregunta a los ciudadanos volviéndolo genérico y oscuro, festejar la decisión tomada y activar los sensores para “dejar hacer, dejar pasar” –sostén del antiguo liberalismo económico y político-, de acuerdo a la dirección de los vientos. Una proeza de inconsistencias sin precedente en la historia de la República mancillada por las tiranías y los autoritarismos disfrazados como demócratas. Si, fanfarronerías.

En el camino se perdió el mínimo decoro y se elevó el ego presidencial como si fuera rutinario acaparar reflectores no permitiendo que nadie, absolutamente nadie, pueda elevarse a su sombra ni siquiera aquellos que tiene en mente en la lucha por la hipotética carrera presidencial; esto es si no se anima a irse a “La Chingada”, su rancho de Palenque, tras las manifestaciones de protesta en su contra como prometió si se reunían cien mil personas y ello se reflejaba en las encuestas sobre su popularidad, pagadas por el propio gobierno y los entenados del mismo, en plena jauría de mercenarios.

México hoy es una vorágine de incertidumbre, decepción y engaños. ¿Cómo puede pensarse en el futuro si se devasta al presente? La 4T le ha quitado la luz al faro de la hipócrita esperanza con la firma lópezobradrista. Si no se ha dado cuenta Andrés son más quienes lo detestan firmemente y le toman el pulso a la incierta senda de una corrupción cierta, elevada sobre las del pasado, y fincada sobre las mentiras y tapaderas grotescas.

La Anécdota

Andrés Manuel, el mexicano que en más ocasiones ha ocupado el Zócalo, en lo personal o a través de no pocos de sus aliados, tiene acaso la vana ilusión de lograr que la enorme plaza lleve su nombre por los méritos hechos para cubrirla de protestas que se convirtieron en lisonjas hacia él mismo cuando ascendió al trono de Moctezuma cuya grandeza eclipsa a todos los mandatarios mexicanos pese a la caída de la gran Tenochtitlán.

Es hora de proponer, para evitar tal ecuación mental en un deformado presidente, que la plancha de cemento con el asta bandera en el centro vuelva a sus orígenes: un bello jardín, con kiosco mexicano incluido, para realzar la belleza urbana de la metrópoli. Así no tendría que morderse la lengua ni dividir los espacios según las filiaciones de los manifestantes, como los de FRENA, que le han volteado las espaldas salvo los limosneros de la corte real.

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