Hoy Escribe Rafael Loret de Mola

DESAFÍO

*El Estruendo en BC

 *La Foto Abominable

Rafael Loret de Mola/Sol Quintana Roo

Nos confundimos muchos y debemos reconocerlo; incluso el presidente de la República y el experimentado sabio Porfirio Muñoz Ledo quien, incluso, propuso la desaparición de poderes en Baja California porque el gobernador Jaime Bonilla, inició el procedimiento para alargar su periodo constitucional de dos a cinco años luego de una rebatiña que inició semanas antes de la contienda electoral, el 1 de junio de 2019. Y ya no habla porque las cosas se están poniendo difíciles para la 4T.

Es cierto: el Tribunal Electoral de la entidad decidió rechazar la modificación del período y se votó por un mandato de dos años de acuerdo a lo que este estipuló; lo hizo a hurtadillas, desde luego, y guiado por el candidato a ser perseguido judicialmente, el ex gobernador Kiko Vega de Lamadrid. Las razones son variopintas, desde la medición sobre la impopularidad del gobernante y la imposibilidad de que pudiera renovarse el PAN en uno de sus casilleros claves –gobernaba allí desde 1989 cuando Ernesto Ruffo Appel se convirtió en el primer opositor en alcanzar rango de gobernador-; también a causa de la rapiña incontrolable que obligara a un breve período de transición con un mandatario inutilizado por la parálisis económica y aplastado por el poder de facto que ejerce, desde hace décadas, Jorge Hank Rhon, el intocable hijo segundo del célebre maestro de Santiago Tianquistenco que finalmente cedió su postura a la morenista Marina Pilar Ávila Olmeda que parecía derrotada. Muy curioso el caso.

En 2014, con Kiko en el gobierno, se modificó la Constitución de Baja California para dar cauce a la aberración legal para reducir a dos años el mandato de los gobernadores y de esta manera posibilitar el control de las fuerzas dominantes de la ciudad: si les fallaba el mandatario, lo desdeñaban rápidamente sin tener que disparar un solo tiro en caso de no arreglarse con él. Los gobiernos de dos años –ya se vio en los casos de Veracruz y Puebla, además de algunos interinatos –Yucatán, dos veces, Guerrero, entre otros estados-, suelen ser los de más alta voracidad porque los malandrines de la política acortan sus tiempos de saqueo y meten mano a todo cuanto se encuentren. ¡Y cómo nadie los persigue! Pero no se pudo: Morena se impuso, al fin, bajo la oscuridad de las mafias dominantes.

Para colmo, en Baja California los gobiernos panistas sucesivos convirtieron a la región en una especie de páramo por la parálisis económica y la rufianesca incursión de los estadounidenses, a cambio de seguridad pecuniaria personal para varias generaciones con los vistos buenos respectivos de Hank, numen del sector empresarial rebosante de cobardes ambiciosos listos a besar las plantas de los caciques y convertirse en socios del gobernante en turno, en vez de uno cada seis años tres en el mismo periodo. Una maniobra que solo desgasta a la entidad.

Así que nos equivocamos todos al suponer que se pretendía romper con las normas federales; la llamada “ley Bonilla” ganó la intolerancia de los panistas que van de salida y no fue captada del todo por los legisladores del Congreso de la Unión. Simplemente se trataba de reparar un daño infligido contra la democracia y la paridad de las entidades federales.

Y en ella se basan las pretensiones de AMLO para someter su mandato a la revocación o la revalidación en marzo de 2022…sin importar las erogaciones millonarias.

La Anécdota

La impunidad sigue siendo la reina de la corrupción. Y, al parecer, tiende a provocar al presidente de la República en su debilitada lucha contra la corrupción, a menos de unas semanas para que rinda su tercer informe constitucional de gobierno. Ya no puede hablarse de que es poco el tiempo transcurrido.

Una foto habla por sí sola: recientemente se reunieron dos execrables ex gobernadores del Estado de México: Arturo Montiel Rojas, el tío intocable, y Enrique Peña Nieto, el gran farsante hasta en su vida personal; les acompañaban sus respectivas distractoras del momento. Una de ellas, Tania Ruiz por supuesto.

La gráfica es, en sí, parte de la más importante galería de la inmoralidad pública y esperamos todos que no sea una anécdota más en el andar del presidente de la República. En la foto hay más corrupción que la señalada, cada amanecer, en las célebres “mañaneras”.

Y, sin embargo, a Peña nadie lo toca y ni siquiera lo menciona el huésped de Palacio Nacional. ¿Habrá visto la miniserie de Netflix sobre el caso de la niñita Paulette? Tómese su tiempo, mandatario de solo la mitad de los mexicanos.   

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