DESAFÍO

*La Tempestad Llegó

*Amnesia, Solución

Rafael Loret de Mola/Sol Quintana Roo

Cuando inició Vicente Fox su mandato algunos de sus aduladores observaron a mi libro, “La Tempestad que Viene”, como una crítica mordaz e injusta por producirse al principio de su gestión. Les respondí que para la vieja clase política nunca era el momento adecuado para señalar errores: en el arranque porque faltaba tiempo para valorar; en medio porque lo sembrado se vería en los siguientes años; y al final tampoco ya que era poco honroso “hacer leña del árbol caído”. Era y es intocable entonces la figura del mandante-mandatario.

Curiosamente, Andrés deseoso de alcanzar el éxito como “best-seller” –está muy lejos de lograrlo porque buena parte de sus primeras ediciones las distribuye gratuitamente-, ha publicado otro de sus engendros literarios, con la ayuda de su mujer Beatriz Gutiérrez Müller quien lo ha metido en no pocos derrapes históricos, bajo el título de “A la Mitad del Camino” lo que resulta tranquilizante para quienes pensamos en sus intenciones reeleccionistas. Si ya acepta estar en los últimos tres años del periodo –es decir suponiendo que los

mexicanos no le revoquen el mandato como debe ser deber de los bien nacidos-, es porque acaso pretende ser fundador de una nueva OEA sustituida la actual por la fuerza del gobierno mexicano. Varios despistes en una primera repasada.

Por donde he pasado con la intención de despertar a algunas adormecidas conciencias y apurarlas a signar su compromiso de revocarle el mandato al presidente más felón de la historia, me responden lo mismo: se desaprueba la gestión de Andrés pero existen fundados temores a registrar su repulsión por la seguridad de que habrá persecución y corte de cabezas a los disidentes, sobre todo a los burócratas o trabajadores de empresas cuyos patrones tienen pavor por las auditorías y/o las presiones de la clase gobernante e incluso de sus brazos ejecutores, entre éstos los sicarios.

El signo es el miedo. Como lo ha sido también bajo el flagelo de las dictaduras, sean de derecha –como las de Hitler, Stalin, Mussolini, Franco o Porfirio Díaz, entre otros- o de izquierda –los Castro, Augusto Pinochet, Daniel Ortega o Hugo Chávez y Maduro-, que dejan una estela de muerte a su paso y un vacío enorme en las conciencias libertarias. Por ese camino, y ese nivel, andamos a pesar de las tantas charlatanerías del señor del Palacio Nacional, entre mañaneras y repetitivos informes.

Lo anterior no es óbice para apuntar que, pese a la recurrencia de mentiras y falacias, las encuestadoras al servicio del poder público y hasta los sondeos de medios considerados adversarios del régimen otorgan un alto porcentaje de aprobación a la administración con menos resultados de las últimas décadas pasando por los peores mandantes-mandatarios de la derecha y la cauda de sinvergüenzas proclamados por el priismo pasivo y burdamente superado.

No puedo entender que se marque un sesenta por ciento favorable a AMLO cuando, al mismo tiempo, NO se ofrece argumento alguno, sólido y no hijo de la manipulación, para defenderlo contra los razonamientos sostenidos de quienes sumamos los errores garrafales, los despilfarros crecientes, el agotamiento de los recursos financieros, la pérdida creciente de vidas por la pandemia y la violencia en ascenso y, precisamente, el temor acumulado de un colectivo que solo tiene una salida: acudir a la rendija de la revocación de mandato para mandar a Andrés a “La Chingada”, su ranchito de Palenque revaluado por el trazado del tren maya que apunta con ser símil del abandonado tren de la CDMX a Toluca.

¡Pobres de los tuertos!¡Qué pena por los cobardes!

La Anécdota

Enfebrecido luego de ser absuelto por mandato presidencial –el del frívolo José López Portillo-, el neoleonés Alfonso Martínez Domínguez, con la carga del nefasto “halconazo” que él atribuía a Echeverría, pero cayó en su campo de responsabilidades-, llegó al gobierno de su entidad y, un tanto jocosamente, sentenció:

En este país todo es cuestión de aplicar la medicina del tiempo. La amnesia colectiva es la mejor arma para seguir gobernando sin tener que dar más explicaciones; los pocos críticos que se atreven a cuestionarnos no venden.

En el punto último se equivocó. Cada vez son más quienes apuestan por los escritores libres quienes van ganando, poco a poco, la batalla de la credibilidad contra el sistema político mexicano.

E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com

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