DICTAN SENTENCIA DE 28 AÑOS CONTRA VICENTE CARRILLO

*Apodado “El Viceroy”, Vicente Carrillo es hermano de Amado Carrillo, “El Señor de los cielos”, poderoso capo hasta 1997. Vicente fue detenido en octubre de 2014 y ya fue sentenciado a 28 años de cárcel por delincuencia organizada y lavado de dinero

Ricardo Ravelo/Sol Quintana Roo

Un juez de alzada sentenció a 28 años de prisión al narcotraficante Vicente Carrillo Fuentes, “El Viceroy”, hermano de Amado Carrillo, “El Señor de los Cielos”, quien fuera uno de los capos más poderosos de América Latina hasta su muerte, en 1997.

Vicente Carrillo heredó el poder de su hermano Amado luego de que oficialmente fue declarado muerto; en 1997, luego de que tanto la DEA como la extinta Procuraduría General de la República (PGR) determinaron que había fallecido después de haberse sometido a una cirugía plástica y a una liposucción, el famoso “Viceroy” tomó el mando del cártel de Juárez, entonces uno de los más poderosos.

En el año 2001, tras la fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán del penal de Puente Grande, Jalisco, Vicente Carrillo se enfrascó en una guerra sin cuartel con el cártel de Sinaloa y sus piezas principales: Ismael “El Mayo” Zambada, Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul” –la muerte de éste, según la autoridad, no está confirmada aunque sus familiares dijeron hace cuatro años que falleció de un infarto –, así como con Guzmán Loera, quien se entronizó en el poder criminal.

Vicente Carrillo se movía entre Ciudad Juárez y la Comarca Lagunera. En esta región, particularmente en el estado de Durango, tiene varias residencias que, a menudo, utilizaba para refugiarse. Al menos cinco propiedades se le contabilizaron.

La sentencia de 28 años que hoy le dictaron es por los delitos de delincuencia organizada en la modalidad de tráfico de drogas y lavado de dinero.

El capo –quien junto con sus hermanos Amado y Cipriano Carrillo son sobrinos de Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto” –fue entrenado en el mundo del narcotráfico por Pablo Acosta, quien entre los años sesenta y setenta operaba el contrabando en la frontera; más tarde incursionó en el narcotráfico. Acosta fue mentor de los Carrillo Fuentes, a petición de “Don Neto”.

Acosta, apodado “El Zorro de Ojinaga” (en Chihuahua) murió cuando el policía del salinato, Guillermo González Calderoni, implementó un operativo para detenerlo en su rancho. El predio fue rodeado por decenas de agentes federales. Con un magnavoz, Calderoni gritó:

Entrégate, Pablo. Estas rodeado.

Si tienes tantos güevos ven por mi –respondió Pablo Acosta.

Y cuando los agentes irrumpieron al rancho Pablo Acosta disparó el arma que portaba dentro de su boca. Así terminó este personaje bragado del hampa.

En el año 2006, el cártel de Juárez desató una guerra cruenta en Chihuahua, particularmente en Ciudad Juárez, que llegó a ser considerada la ciudad más violenta del mundo.

El cártel de Juárez contaba con los servicios de “La Línea”, su brazo armado, que se enfrentó a “Los Pelones”, sicarios del cártel de Sinaloa. El saldo de esa guerra fue de más de 300 mil muertos. Aquella carnicería no la pudo detener ni el propio Ejército Mexicano que, entonces, implementó operativos conjuntos en medio de la guerra que había declarado el gobierno de México.

En octubre de 2014, “El Viceroy” fue detenido en La Comarca Lagunera, su feudo. Ahí había operado su hermano Amado al lado de Rafael Aguilar Guajardo, Manuel Bitar Tafich. Todos ellos habían sido agentes de la Dirección Federal de Seguridad adscritos al área antinarcóticos. Luego se pasaron al crimen organizado y construyeron un emporio criminal de alto poder.

La Comarca Lagunera se ha significado por tener una gran dinámica en el crimen organizado. Ahí operaba los hermanos Herrera Ale, hijos del extinto empresario Carlos Herrera Araluce, cacique de Gómez Palacio, exalcalde de ese municipio y señalado de tener nexos con el narcotráfico. Antes de morir fue atacado a balazos por el cártel de “Los Zetas”. Salió ileso, pues sólo perdió tres dedos de una mano.

Carrillo Fuentes era vecino de los Herrera. Gómez Palacio, Durango, ha sido tierra de capos y de lavadores de dinero. Impera una enorme impunidad, por eso se convirtió en un refugio seguro para los jefes del narcotráfico.

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