*Algunos investigadores estaban seguros de que Durruti “sabía mucho sobre el crimen de “Pacorro”, pues le tenía un rencor especial: juraba que el locutor acosaba a su compañera 

*La misteriosa desaparición de su compañera, la joven Vivanco Reyes, indujo a Fernando a descuidar su condición física, y en una clínica del ISSSTE, falleció el 26 de diciembre de 2004, salvo algún error de las fuentes de información 

Ricardo Ravelo/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México

(Quinta de seis partes) 

Ciudad de México.- Algunos investigadores estaban seguros de que Durruti “sabía mucho sobre el crimen de “Pacorro”, pues le tenía un rencor especial: juraba que el locutor acosaba a su compañera, la bella colombiana Alicia Roxana, además de que el conductor de televisión nunca cumplió su promesa de ayudarle a salir de la cárcel. 

Y no lo hizo sin importarle que Fernando Durruti era su cuñado, hermano de Mónica Durruti, ex edecán y madre de Paul, quien se salvó milagrosamente de morir, hace años, en un accidente de tránsito, al estrellar en carretera su lujoso automóvil.   

La misteriosa desaparición de su compañera, la joven Vivanco Reyes, indujo a Fernando a descuidar su condición física, y en una clínica del ISSSTE, falleció el 26 de diciembre de 2004, salvo algún error de las fuentes de información.   

En principio se habló de trasladar su cuerpo a un lugar del norte mexicano, pero finalmente los restos fueron sepultados o cremados en la ciudad de México. 

La discreción en torno al deceso de Durruti se vio incrementada por un terremoto en Asia, cuyas noticias atrajeron la atención mundial en unas cuantas horas y la retuvieron por meses…pero con la muerte de Durruti se fue también la posibilidad remota de que el crimen de Paco Stanley se aclare algún día.   

Miles de personas salieron a las calles a despedir al famoso animador, muchos admiradores lloraron ante el féretro por la desgracia y en el recorrido a su última morada llovieron flores, aplausos y lamentos. En el Panteón Español no hubo un lugar sin llenar por curiosos, estuvieron familiares pero sobre todo el pueblo a quien se dedicó. 

El Procurador Samuel del Villar Kretchmer fue visitado por influyentes individuos para “sugerirle” que no diera a conocer que en la ropa de Stanley había un envoltorio de papel con cocaína y que en la lujosa camioneta negra, (alcanzada por 26 disparos), se descubrió un triturador de acero inoxidable con residuos de la misma sustancia. 

También se había solicitado que no se hiciera público que un funcionario menor de la Secretaría de Gobernación había otorgado varias licencias oficiales a Stanley, para que él y su hijo, además del comediante Mario Rodríguez Bezares y dos guardaespaldas, pudieran portar armas de fuego permitidas por la ley para uso de personal civil. 

Cuando se intentó hacer comparaciones de “retratos hablados” en el archivo criminal de la Procuraduría de Justicia capitalina, nada pudo realizarse porque “se descompuso el sistema Profile, único aparato que funcionaba para tal efecto en el país”.   

Desde luego, los patrulleros Isaías García y Abraham Gerardo Arellano, quienes enfrentaron con valor a los gatilleros, dijeron siempre que los agresores no son “pelones”. 

El tipo armado con escuadra calibre .40 la accionó 21 ocasiones y 5 el que disparó con pistola de calibre .45. 

Erasmo Pérez Garnica, “El Cholo”, nunca fue reconocido por los patrulleros citados y relativamente pronto fueron dejados en libertad los inocentes, acusados por un cocinero mentiroso, a quien se le ofreció “una compensación por culpar a Mario Bezares y compañía”. 

 

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