Disminuyeron las ejecuciones en julio en un 0.8%

Hubo  2 mil 680 crímenes; abril, el más bajo con, 2 mil 704

En lo que va del año, son ya 54 policías muertos

El pasado mes de junio, el más elevado con ¡3 mil 26!

Como de costumbre, Guanajuato a la cabeza con 405 asesinatos

Le siguen Estado de México, Michoacán y Jalisco.

Campeche, único de los 32 estados donde no hubo un solo asesinato

STAFF SOL QUINTANA ROO/ SOL YUCATÁN/ LA OPINIÓN DE MÉXICO

La espiral de violencia, con la consiguiente cauda de asesinatos en el país, registró un descenso el pasado mes de julio en el que hubo 2 mil 680 ejecuciones, mientras que el mes de abril, fue el de menor índice criminalístico, pues se contabilizaron 2 mil 704 muertes violentas; es decir murieron 24 personas menos, sólo que en junio, la cifra se elevó hasta 3 mil 26 crímenes.

Conforme a cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), el mes de enero se registraron 2 mil 847 muertes violentas; febrero 2 mil 804; marzo, 2 mil 845; abril, 2 mil 704; mayo, con 2 mil 903; junio, 3 mil 26 y este mes 2 mil 680 ejecuciones.

El promedio general, que oscila entre 80 y 100 muertes diarias, revela que en este país,  cada hora son asesinadas un mínimo de cuatro personas, por diferentes causas, aunque la inmensa mayoría de forma violenta y ligadas al crimen organizado.

Una vez más, como en los 19 meses del actual gobierno, el estado de Guanajuato, donde, paradójicamente, “la vida no vale nada”, según el desaparecido compositor José Alfredo Jimémez, encabeza el deshonroso primer lugar con 405 ejecuciones.

En lo que va del año, son ya 54 policías muertos en el estado que gobierna el panista Diego Sinhue Rodríguez y que concentra el 18 por ciento de todos los policías asesinados a nivel nacional.

Para la investigadora Pilar Deziga, estas cifras reflejan la vulnerabilidad en la que los policías realizan su labor, “son los que carecen más, tanto de capacitación como de condiciones laborales, y se ve que enfrentan un mayor riesgo de letalidad”.

La cifra tan elevada en dicha entidad y que no decrece bajo ninguna circunstancia, es el resultado de la guerra a muerte entre José Antonio Yépez Ortiz, “El Marro”; líder del Cártel de Santa Rosa de Lima y Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”; jefe máximo del Cártel Jalisco Nueva Generación.

A juicio de expertos en el narcotráfico, entre ellos Edgardo Buscaglia, ambos capos han crecido y se han ensorberbecido desmesuradamente por la pasividad del actual régimen para combatirlos, lo que ha provocado que hayan tomado como  suyo el territorio guanajuatense y otras entidades.

En segundo lugar aparece el Estado de México, con 222 asesinatos; Michoacán, 159 y Jalisco, con 121. Las demás entidades también registran muertes violentas, pero no con la misma frecuencia ni el mismo número.

Un solo estado, en toda la República Mexicana, puede ufanarse de la manera cómo mantiene au seguridad: Campeche, donde durante todo el mes de julio no se registró una sola muerte violenta.

Pero desafortunadamente ello ocurre en un solo estado, el jueves 2, en el municipio de Copanatoyac, en la Montaña de Guerrero, los cuerpos de siete campesinos que fueron asesinados en la comunidad de San Vicente Amole, fueron localizados por sus familiares, no por la policía, sino por sus familiares, en un paraje solitario.

Ese mismo día, quizá por no haber sido informado a tiempo, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró: “durante el tiempo que llevo al frente de la Administración federal, se ha roto la tendencia histórica del crecimiento del delito de homicidio”.

El día 7, dos sujetos que tripulaban una motocicleta, emboscaron y asesinaron a Adrián Cervantes Acosta, subdirector operativo de Seguridad Pública de Moroleón, en la carretera Yuriria-Valle de Santiago, en la colonia La Esmeralda, también en Guanajuato.

Ese mismo día, integrantes del grupo de sicarios conocido como La Tropa del Infierno, brazo armado del Cártel del Noreste, hirieron a balazos a tres militares, al emboscarlos en el municipio de Nuevo Laredo, Tamaulipas.Los refuerzos federales llegaron tarde.

En Chenalhó, Chiapas, milagrosamente resultó ileso el alcalde Abraham Cruz, de un atentado por parte de un grupo armado. El edil regresaba de Tuxtla Gutiérrez. Su chofer no tuvo la misma suerte y fue acribillado.

El jueves 9, a unos metros del panteón del ejido El Ranchito, ubicado al sur de Culiacán, asesinaron a Enrique Homero Guzmán, sobrino de “El Chapo”.

En Nicolás Romero, Estado de México, fueron asesinadas cinco mujeres, tres de ellas menores, con armas de uso exclusivo del Ejército, El quíntuple asesinato se perpetró en el domicilio ubicado entre las calles Las Cruces y Lirios de la colonia El Gavillero. Los asesinos dejaron una cartulina reclamando el pago de droga y el alquiler de armas.

En el municipio de Comonfot, otra vez en Guanajuato, fue muerta de 20 impactos la policía municipal Cristina Silva. Otras pcho personas fueron victimadas en diferentes municipios del mismo estado.

En Tijuana, el sábado 11, 13 cuerpos fueron encontradops en una fosa clandestina en Valle de San Pedro y uno más en el Cerro Colorado, con lo que sumaron la recuperación de 43 restos humanos en ese lugar, desde febrero pasado.

En Zacatecas, dos grupos del crimen organizado se enfrentaron y dejaron un saldo de 10 personas muertas, así como negocios y autos incendiados en el centro de la ciudad de Jerez.

Francisco Javier Fierro Torres, secretario del ayuntamiento de Choix, Sinaloa, fue encontrado sin vida tras haber sido “levantado” por un comando armado. El funcionario fue hallado en la entrada principal del municipio, con impactos de bala en distintas partes del cuerpo. Tenía apenas seis meses de haberse incorporado a la fiscalía del estado.

Una pareja y su hija de 9 años, murieron al ser atacados por un grupo armado cuando circulaban por el sur de Guaymas, Sonora. Las víctimas viajaban en una camioneta junto con una joven de 21 años y cinco menores más, varios de ellos resultaron heridos.

Nuevamente en el Estado de México, en Ixtapan de la Sal, cinco integrantes de la Policía de Investigación de la fiscalía del estado fueron baleados. El ataque se dio luego de que la semana pasada presuntos integrantes de la Familia Michoacana colgaron mantas con amenazas.

En Zamora, Michoacán, el viernes 17 irrumpió un comando armado y mató a cuatro personas. Los tripulantes de una patrulla que estaba cerca del lugar de los hechos dijeron que no tuvieron tiempo de intervenir. El ataque se le atribuyó al Cártel Jalisco.

En Chiapas, en la comunidad de Koko, el sábado 18, un grupo de paramilitares balearon a la adolescente Luciana Lunes Pérez, de 13 años y a un hombre de 45 años.

Por esas fechas, circuló un video en las redes sociales donde un grupo de hombres armados, encapuchados, con vestimenta tipo militar y fusiles en mano, a un costado de camionetas camufladas, militar, artilladas, que se ostentaron como miembros del Cártel Jalisco, amenazaron a “El Marro” y aseguraron que lo van a desplazar de Guanajuato.

Alfonso Durazo Montaño, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, se apresuró a decir, “es un montaje”. Al día siguiente, fue desmentido por altos mandos militares que dieron nombres, jerarquías y descripción de armas y vehículos de quienes integraban el grupo, todos del Cártel Jalisco.

Asimismo, en el estado de Jalisco, de enero a junio, al menos 245 cadáveres han sido extraídos de fosas clandestinas. La mayoría de los cuerpos fueron descuartizados y metidos en bolsas de plástico.

En Michoacán, en la comunidad de El Aguaje, acribillaron a cinco personas; en Zacatecas desaparecieron un juez, dos policías y un civil cuando se dirigían del municipio de Jiménez del Teúl a Sombrerete; en Oaxaca, a la altura de Ocotlán de Morelos, en la región de Valles Centrales, cuatro personas fueron ejecutadas sobre la carretera federal 175.

El Grupo Vida de Torreón, colectivo de familias de desaparecidos, denunciaron el hallazgo de decenas de restos óseos en predios cercanos al cuartel militar en San Pedro de las Colonias. Entre los huesos localizados hay piezas dentales, pedazos de cráneo, mandíbula y fémur, la mayoría carbonizados; en Hidalgo descubrieron otra fosa con 4 cuerpos y una más en Tijuana con 11.

En Salina Cruz, el ex comandante Isaú Rodrígez, fue asesinado a balazos. Circulaba en un taxi conducido por su hermano, por calles de la colonia Llano Grande, Varios sujetos en otro vehículo se le emparejaron y le dispararon.

Los cadáveres de dos personas embolsadas, fueron localizados a unos 100 metros del camino a Jofre, atrás del fraccionamiento Villas de Los Arcos, en Celaya, Guanajuato.

Y así, podríamos seguir en una  macabra e interminable lista de hechos violentos, en los que miles de personas, hombres, mujeres, ancianos, niños, niñas, son asesinados impunemente en esta ola violenta que envuelve al país y que, al parecer, no tiene para cuando parar.

Mientras, “El Mencho”, “El Marro”, “El Mayo”, “Los Chapitos” y otros grandes capos, responsables del baño de sangre en que está inmerso el país, siguen “ilocalizables” y el presidente de la República en esta crisis sanitaria, económica y de inseguridad que ahoga a nuestro México, reitera por enésima ocasión su política pacifista y sigue buscando corruptos

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