Hoy Escribe Ricardo Ravelo

EL CÁRTEL DEL GOLFO

Ricardo Ravelo/Reportajes Especiales/Sol Quintana Roo

Ciudad de México.- Fundado en los años cincuenta por Juan Nepomuceno Guerra, el Cártel del Golfo es uno de los más antiguos de México. En los años ochenta y parte de los noventa, cuando vivía una etapa de apogeo, fue dirigido por Juan García Ábrego, sobrino de “Don Juan N. Guerra”. Después García Abrego fue capturado en Nuevo León y se dijo que fue extraditado a Estados Unidos; pero en realidad fue desterrado en el sexenio de Ernesto Zedillo. Un avión de la DEA voló a México y se lo llevó. Actualmente cumple dos cadenas perpetuas en Estados Unidos.

El Cártel del Golfo fue la primera organización criminal que construyó un grupo paramilitar. Así surgieron Los Zetas, temibles y sanguinarios. Pero con el paso del tiempo esos militares que fueron cooptados por Osiel Cárdenas, en 1996, se fueron extinguiendo. Los que no murieron ejecutados siguen presos, de tal suerte que Los Zetas más tarde se dividieron debido a las pugnas internas.

Así surgieron dos grupos: el que representaba Heriberto Lazcano Lazcano –quien supuestamente fue abatido en Coahuila– y Miguel Ángel Treviño Morales, “El Z-40”, detenido en Nuevo León.

Después hubo otras escisiones y así surgió el Cártel del Noreste. Los Zetas continúan, aunque sus miembros son más jóvenes. De los fundadores nadie sigue operando.

Ante la guerra a muerte que se desató entre el Cártel del Golfo y Los Zetas, Eduardo Costilla tomó la decisión de aliarse con el Cártel de Sinaloa, hecho inédito y sorpresivo porque ambas organizaciones tenían una rivalidad histórica.

Cuando esto ocurrió, Lazcano Lazcano todavía era líder de Los Zetas y formaba parte del Cártel del Golfo. Nunca estuvo de acuerdo con esa alianza y convocó a una reunión en Matamoros para someter a votación si seguían con el cártel o se separaban.

En un campo deportivo fueron congregados todos Los Zetas que operaban en las diversas plazas del país –pasadores de droga, contadores, sicarios, entre otros– se dieron cita en ese lugar. La mayoría acudieron con ropa deportiva, como si se tratara de una práctica o de jugar un partido de béisbol.

Ahí se sometió a votación la propuesta. La mayoría de Los Zetas votaron en contra de seguir en el Cártel del Golfo y propusieron independizarse. Y así ocurrió. Era el año 2007.

Desde entonces, Los Zetas se separaron del Cártel que los vio nacer y se dedicaron al tráfico de drogas, pero con el paso del tiempo este grupo versátil diversificó sus actividades de América Latina.

Luego de su captura, Eduardo Costilla fue recluido en el penal de La Palma y en 2015 fue extraditado a Estados Unidos, donde negó todos los cargos que le imputaron. Sin embargo, pocos meses después cambió su declaración y se declaró culpable de las múltiples acusaciones que enfrentaba.

El juez de su causa fue Ronald G. Morgan, adscrito a la Corte Federal del Distrito Sudeste de Texas, en Brownsville. Ahí, Costilla aceptó su culpabilidad por los cargos de conspiración para poseer cocaína y marihuana con la finalidad de distribuirla en Estados Unidos. También aceptó que participó en el asalto a un agente federal.

La ratificación de su culpabilidad –en realidad una estrategia para reducir su sentencia– fue realizada en enero de este año. También ofreció colaborar con las autoridades estadounidenses. Actualmente sigue a la espera de su sentencia, la cual puede ser con un mínimo de 10 años, o bien enfrentar una cadena perpetua.

Las autoridades estadounidenses monitoreaban las actividades de “El Coss” desde que empezó su carrera criminal, 10 años antes de su captura.

En el expediente de Costilla Sánchez está inscrito un antecedente que da cuenta del intento de ejecución de dos agentes federales norteamericanos, hecho ocurrido en la ciudad de Matamoros en 1999. En ese tiempo, un agente de la DEA y otro del FBI, apoyados con testigos protegidos, realizaban un recorrido para conocer las casas y escondites de Osiel Cárdenas y de Eduardo Costilla.

De acuerdo con testigos, Cárdenas poseía decenas de casas de seguridad para esconderse. Nunca se sabía dónde se encontraba. Al mismo tiempo, disponía de treinta teléfonos celulares y utilizaba uno por día con número diferente. De esa manera evadía ser intervenido por las autoridades.

Se enteraron que eran seguidos por agentes y con un grupo de hombres armados que portaban fusiles AK-47, los llamados Cuernos de Chivo, amenazaron con matar a los agentes extranjeros. Después de un tenso enfrentamiento, los agentes de la DEA y del FBI fueron dejados en libertad. “Y no vuelvan por acá, porque si no se mueren”, les dijeron los hombres de Osiel.

Eduardo Costilla fue señalado como uno de los hombres que participó en el incidente, por ello, el Departamento de Estado de Estados Unidos comenzó a ofrecer una recompensa de 5 millones de dólares por su captura. Todo esto ocurrió antes de que el gobierno norteamericano recabara más evidencias que condujeran a la captura de “El Coss”.

El 13 de marzo de 2008, se presentó una segunda acusación federal en su contra, ésta vez interpuesta ante la Corte Federal en el distrito de Columbia, Estados Unidos. En julio de 2009, en Estados Unidos le otorgaron a Costilla Sánchez la clasificación de Narcotraficante Especial Designado, una condición que permitió congelarle sus cuentas y bienes.

La sentencia en contra de Eduardo Costilla estaba programada para el mes de abril último, pero se espera que el juez la dicte próximamente.

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