Han sido libertados alrededor de 75 mil presos en todo el país, lo que provocó una alerta por la liberación masiva y sus consecuencias en toda la República, con el repunte de asaltos, robos y otros delitos. 

Redacción/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México 

Ciudad de México.- A partir de la entrada en vigor del Nuevo Sistema de Justicia Penal, en vigor el 18 de junio de 2017, han sido liberados alrededor de 75 mil presos en todo el país. Esto ha provocado una alerta por sus consecuencias en toda la República, con el repunte de asaltos, robos y otros delitos.

Las autoridades reportan que algunos delincuentes han estado hasta seis veces en prisión. En principio por delitos menores. Pero al reincidir y volver a caer, sus fechorías se vuelven más violentas.

A Daniel lo encarcelaron en 2003 en el Reclusorio Sur por robo; en 2006, en el Reclusorio Oriente por robo agravado; en 2007 fue encerrado por robo con violencia en pandilla. Días después… la policía lo atrapó por cuarta ocasión, y de forma más violenta. Encabeza una banda de ladrones, usa un arma larga y una corta; y se enfrentó a balazos con agentes capitalinos tras robar un negocio en Iztapalapa.

Luis Alberto fue encarcelado en 2005 por robo, luego en 2008 por robo y lesiones; después en 2010 y así, de manera reincidente, ha sido enviado a prisión al menos en cinco ocasiones y siempre regresa a las calles a seguir delinquiendo. La última vez, la sexta, estaba armado. Encañonó y golpeó al encargado de una tienda. Finalmente fue recapturado, pero igual quedará libre en breve.

Diariamente, los agentes de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México (SSPCDMX) detienen, como promedio, a cuatro reincidentes que cometen por enésima ocasión algún delito; pero con mayor violencia.

Es un tema que hemos visto de evolución del delincuente. Hemos encontrado personas que detenemos por robar en un lugar cerrado, y después nos lo encontramos en la calle con armas de fuego y asaltando transeúntes”, dijo José Gil García, subsecretario de Información e Inteligencia de la SSPCDMX.

Lo mismo sucede con las personas que capturan portando armas, quienes aprovechan que ese delito no amerita prisión preventiva oficiosa, “personas que hemos detenido con arma, las encontramos a los pocos días en libertad, con armas de mayor calibre o largas, agrediendo a otras personas, secuestrando o enfrentando a tiros a la Policía”, dijo Gil García.

Esa reincidencia es por la benevolencia de las nuevas leyes y la facilidad de obtener armas, lo que ha provocado el aumento de la violencia en la capital del país. Personas que antes cometían delitos menores se vuelven cada vez más agresivos o peligrosos.

En 2017, al menos mil 800 reincidentes fueron detenidos, entre los que destaca una banda de extorsionadores y vendedores de droga de La Unión Tepito.

El 2 de marzo de ese año, la policía detuvo a Víctor Alfonso y a Francisco Javier disparando un arma en calles de la Zona Rosa. Sin embargo, al día siguiente la Procuraduría General de la República (PGR) los dejó en libertad. Dos semanas después, los mismos agentes, del mismo sector, los atraparon nuevamente en un bar en la misma zona; acababan de matar a un hombre y de herir a otro.

Estadísticas del Gobierno capitalino señalan que el 30 por ciento de los presos en cárceles de la Ciudad de México son reincidentes. Se trata de delincuentes que ya fueron detenidos por algún motivo, quedaron en libertad y son aprehendidos de nuevo cometiendo otro delito.

Fernando estuvo preso en 1995, 1997, 2001, 2002 y, por último, en 2008. Los agentes de la policía lo atraparon cuando acababa de amenazar con un cuchillo a una mujer a la que le robó su cámara y su cartera. El Ministerio Público espera enviarlo nuevamente a la cárcel, por sexta ocasión. Aunque dada la bondad del NSJP, seguramente lo volveremos a ver en la calle en breve lapso, delinquiendo. Hasta que mate a alguien o cometa otro delito más grave, en el que las autoridades consideren que entonces sí amerita prisión preventiva oficiosa.

Sin dudas el fenómeno del narcotráfico es multifactorial. Pero lo más grave es la involuntaria o premeditada miopía para reconocer su existencia y, por lo tanto, combatirlo. Lo que agudiza el problema que afecta a millones de capitalinos que viven sojuzgados, a merced del crimen organizado, sin que las autoridades se decidan a aceptar su existencia y, por ende, a erradicarlo.

 

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