Retropolicíaca

EL DÍA QUE SOLTARON LA LENGUA

*Los petroleros detenidos para una investigación debían ser defendidos y exonerados, pues podrían revelar con detalles todo lo podrido en el asunto, cosa que no sucedió

Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México

(Seis de siete partes)

Ciudad de México.- En Poza Rica, Veracruz, se decía entonces que los petroleros detenidos para investigación debían ser defendidos y exonerados, pues podrían revelar con detalles todo lo podrido en el asunto y entonces sí, “Dios debía proteger a muchos señorones del sindicato y a muchos personajes de la política local, el día que los acusados se decidieran a soltar la lengua para decir todo lo que sabían”.

Entretanto se investigaba quién dejó ir a Estados Unidos al “Conde Gasolinas”. Melchor Cárdenas González y Héctor Martínez Cabañas aparecían como presuntos responsables de fuerte extorsión en agravio del teniente coronel acusado.

Ambos no fueron sancionados sino que, años después, aparecieron como jefe y subjefe de la Policía Judicial del Distrito Federal. Habían sido también elementos de la Dirección Federal de Seguridad.

Los choferes del “Conde” dijeron que dos años antes también fueron detenidos por agentes policíacos y el asunto le costó cincuenta mil pesos al dueño de los carrotanques, quien solo les recomendó trabajar más aprisa y sin descanso para recuperar el dinero.

El 21 de agosto de 1959 quedó recluído en Lecumberri el teniente coronel Manuel Martínez Castro, de 43 años de edad, originario de Torreón, Coahuila, domiciliado en Montes Urales 180, Lomas de Chapultepec.

Se supo que el delincuente de cuello blanco había ordenado no menos de 4,616 viajes con tres pipas adaptadas con doble fondo, entre 1953 a 1959.

Los choferes eran Carlos Carrillo Aguirre, Santiago Navarrete Sandoval, Federico Torres Martínez, Gustavo y Miguel Errando Sánchez.

Todos dijeron que haciendo funcionar un sistema de válvulas al que llamaban “Oscar”, sacaban dos mil litros de gasolina adicionales en cada viaje a la Refinería 18 de marzo en Azcapotzalco, entonces Distrito Federal.

Manuel Martínez Castro llevaba la gasolina robada a un depósito clandestino en la Colonia Moctezuma, calle Industria. De acuerdo a sus cálculos, el juez penal, Ángel Gamboa y Cervera, creyó que el “Conde Gasolinas” robó 20 millones de litros de gasolina a Petróleos Mexicanos.

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