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EL FRACASO DE MORENA

*Los resultados de las recientes elecciones en Coahuila e Hidalgo en donde el PRI arrasó en las preferencias del voto ciudadano, dejaron al descubierto la crisis de identidad y unidad que enfrenta el partido en el poder y que le augura un desastre para los comicios del próximo 6 de junio de 2021.

*El fracaso de Morena se debe no solo a las disputas que enfrenta por su dirigencia nacional, sino a los desaciertos del presidente López Obrador en la toma de decisiones en el ámbito político, económico y social que decepcionaron a millones de mexicanos que esperaban un cambio con la llegada del nuevo gobierno.

*En las elecciones del año entrante se disputarán más de 21 mil cargos, entre ellos 15 gubernaturas y la renovación de la Cámara de Diputados donde actualmente Morena mantiene la mayoría, lo que le ha permitido a AMLO modificar leyes y ejercer recursos a su conveniencia e intereses político-electorales.

STAFF SOL QUINTANA ROO

Ciudad de México.- El pasado domingo 18 de octubre marcó el inicio de la debacle de Morena, el partido en el poder que a seis años de haber sido fundado por el presidente López Obrador, se encuentra sumido en una profunda crisis de identidad y unidad que le augura un futuro nada prometedor para los comicios del año entrante.

El resultado de las elecciones en Hidalgo y Coahuila que le dieron un amplio margen de ventaja al Partido Revolucionario Institucional (PRI), es consecuencia de dos factores fundamentales: las decisiones erráticas de AMLO en la conducción del país y la guerra intestina que libran las tribus de Morena por la dirigencia nacional del partido.

Nacido apenas hace seis años, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) se encuentra sumido en una severa crisis provocada por una contienda interna donde predominan los intereses personales, los golpes bajos y las ambiciones de poder.

En las elecciones de junio de 2019, Morena perdió nada menos que tres millones de votos, así como entre el 15 y 20 por ciento de su base electoral, pero de continuar las luchas internas la caída de las preferencias hacia el partido de AMLO significará la pérdida de por lo menos 10 millones de sufragios.

La renovación de la dirigencia de Morena presenta los mismos vicios de los partidos políticos que tanto ha criticado. El partido del Presidente está destinado a la división, al cacicazgo y a la creación de tribus morenistas que se disputarán el control de las jugosas prerrogativas que le destina el Instituto Nacional Electoral (INE) y que este año ascendieron a mil 700 millones de pesos.

El triunfo de López Obrador el 1 de julio de 2018 se debió al hartazgo de los mexicanos con los políticos y sus partidos por el cúmulo de actos de corrupción e impunidad, entre otros factores.

De mantenerse la misma tendencia de las elecciones en Hidalgo y Coahuila se le cerrará la puerta a un partido que de continuar con la mayoría en el Congreso de la Unión más allá de los comicios del 2021, contribuirá al debilitamiento de la democracia y al fortalecimiento de un autoritarismo sin precedentes en la historia reciente de México.

Si los partidos de oposición no se renuevan incluyendo a nuevos actores políticos, organizaciones y movimientos contrarios al modelo de país del actual gobierno en el poder, México estará encaminado a obedecer los designios de un solo hombre, en pocas palabras al autoritarismo totalitario.

Se necesita una oposición no para bloquear al gobierno, sino para que no tome decisiones equivocadas y porque su papel es de suma importancia para la democracia, la cual se ve amenazada por AMLO.

Para expertos y politólogos, la oposición se encuentra en un momento crucial en el que la única alternativa es unirse, conformar un frente con un líder que tenga fuerza de acarreo. El problema es que hasta el momento no se ve a quién pueda quedarle ese traje a la medida.

Coinciden en que lo que tendría que estar haciendo la oposición es tejer alianzas, tratar de conformar un frente más unido porque de lo contrario y a pesar de los resultados desfavorables para Morena en las recientes elecciones, el partido del Presidente podría seguir conservando la mayoría en el Congreso, sobre todo a raíz del registro de dos nuevos partidos: Redes Sociales Progresistas y Fuerza Social por México, identificados claramente con el proyecto AMLOista.

Ante un gobierno que siempre cree tener la razón y hace oídos sordos, lo que deben hacer las demás fuerzas políticas es ponerse de acuerdo y conjuntar esfuerzos y acciones, sobre todo en el Senado de la República, para ejercer desde ese ámbito legislativo una oposición real y con fuerza.

La creación de Morena, primero como asociación civil en 2011 (que en los hechos operó como movimiento social y político) y después su transformación como partido político en 2014, se encuentra indisolublemente ligada al quehacer político de López Obrador.

El liderazgo de AMLO se caracteriza por un populismo exacerbado que apela al “pueblo sabio”, que se opone a los sectores que define como mafia del poder, como los banqueros, los empresarios, los medios de comunicación que no le aplauden, los especuladores y los políticos corruptos. Solo su entorno es pulcro, honesto e incorruptible.

Desde el 2011 y para contrarrestar la imagen de hombre violento que se había ganado a pulso en aquellos años de su expulsión del PRI-Tabasco y sobre todo a raíz de lo que siempre ha considerado un fraude electoral cuando fue vencido en las elecciones presidenciales de 2006 por el panista Felipe Calderón, AMLO decidió enarbolar el principio de la “República Amorosa”.

Algunos investigadores ubican la “doctrina obradorista” dentro del social cristianismo de amor al prójimo, del no robarás, o del “abrazos, no balazos”, “becarios si, sicarios no”, o sus mensajes a las madres de los criminales donde les aconseja que les digan a sus hijos que se porten bien, y enarbolando una serie de principios de austeridad y supuesta defensa de los intereses del pueblo. Todo ello le ha redituado enorme capital político al tabasqueño.

Con esta retórica, el presidente López Obrador logró convencer a buena parte de los mexicanos de que el cambio era posible sin que se trastocaran los cimientos de la nación. Sin embargo, a escasos dos años de gobierno, el desengaño y la decepción invaden a millones de ciudadanos.

Las elecciones de 2018 zarandearon al sistema de partidos tradicional y empoderaron a Morena y sus aliados, una coalición gobernante con mayoría absoluta en ambas cámaras y con una veintena de legislaturas locales encabezadas por el partido de AMLO.

La oposición quedó agonizante: el PRI con una presencia casi imperceptible provocada por los excesos de corrupción y latrocinio de gobernantes salidos de sus filas; el PAN con una división cada vez más acentuada y una minoría en el Congreso que le impide ser una fuerza antagónica real a Morena; el PRD cada vez más cercano a la extinción. Los otros partidos, como es el caso del PVEM, solo se inclinan hacia donde les convenga y ninguno de sus dirigentes se asemeja a una caricatura de líder.

El reto que tiene Morena luego de los magros resultados del pasado 18 de octubre, es el proceso electoral del año entrante, el cual difícilmente podrá ganar si no sale fortalecido de su proceso interno con un liderazgo capaz de conciliar a las diversas tribus.

El panorama actual de Morena es de desunión y desacuerdos al existir una guerra interna por ver quién controla las estructuras y las millonarias prerrogativas que le otorga cada año el INE, olvidando a la militancia, donde existe mucha inconformidad porque las decisiones solo las toman los dirigentes.

Es mucho lo que se encuentra en juego el año entrante y por ello resulta interesante ver cómo resuelven la renovación de su dirigencia nacional, pues todo indica que la lucha de los grupos morenistas de poder conducirá al partido al abismo. Cacicazgo, divisionismo y proliferación de grupos que buscan el control, es la definición de Morena.

Electorado cobrará factura en 2021

El partido gobierna actualmente en siete entidades: Puebla, con Miguel Barbosa; Baja California, Jaime Bonilla; la Ciudad de México, con Claudia Sheinbaum; Tabasco, con Adán Augusto López; Chiapas, con Rutilio Escandón Cadenas; Veracruz, con Cuitláhuac García y Morelos, con Cuauhtémoc Blanco.

Es muy probable que la incapacidad para gobernar y los frecuentes errores del Presidente hagan eco en muchos de los 60 millones de mexicanos de un padrón electoral de 90 millones que no votaron por su proyecto.

Habrá que ver si esta cantidad de ciudadanos, más los que se acumulen de aquí al 6 de junio de 2021, están a favor o en contra de lo que está quedando de México por una serie de errores que mantienen a la economía estancada y a los grupos criminales empoderados.

El pésimo manejo de la pandemia del Covid-19 con su consecuente secuela de decenas de miles de muertes, la alza dramática del desempleo y la crisis económica que agobia al país, tendrán un costo político para el Presidente y para Morena en las elecciones del año entrante.

El próximo año habrá elecciones en los 32 estados y estarán en juego un total de 21 mil 368 cargos: 15 gubernaturas; 500 curules de la Cámara de Diputados; mil 63 diputaciones locales; 19 mil 359 miembros de ayuntamientos; 431 cargos de cuarto nivel de gobierno en Campeche y Tlaxcala.

Se trata de las gubernaturas de Baja California, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala, Zacatecas y Baja California Sur.

Una gran parte de la población considera que el manejo de la pandemia por parte del gobierno de la 4T ha estado fuera de control, percepción que de extenderse repercutirá negativamente para el partido en el poder en las votaciones del 6 de junio de 2021.

Más del 50 por ciento de los mexicanos considera que el gobierno federal no ha hecho lo suficiente para apoyar a la población más vulnerable y a los micro, pequeños y medianos empresarios, ni tampoco para mitigar la baja de los indicadores económicos.

Los especialistas opinan que si la oposición se une para la elección federal y las locales del 2021 y los indecisos son atraídos por esa posible alianza opositora, Morena perderá la mayoría en la Cámara de Diputados, además de algunas gubernaturas, así como más de mil 500 presidencias municipales y Congresos locales.

La abrupta caída en las preferencias electorales de Morena inició en enero del 2019, cuando ese partido llegó a obtener casi el 48 por ciento de intención del voto a nivel nacional y para abril de 2020 había perdido más de 30 puntos porcentuales, lo que equivaldría a perder su mayoría en el Congreso de la Unión y en la Ciudad de México también perderían la mayoría del Congreso local y por lo menos seis de las 16 alcaldías.

En el portal de Carlos Loret de Mola, el columnista Alejandro Aguirre Guerrero, reveló que fuentes confiables le comentaron que al enterarse de los resultados de las elecciones en Hidalgo y Coahuila, el presidente López Obrador mostró su enojo y ordenó al dirigente de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar apresurarse a desconocerlos.

“Díganle a Alfonso (Ramírez Cuéllar) que se apresure a desconocerlos; les dije que pusieran atención en esas elecciones; se descuidaron por andar peleándose la dirigencia”, dijo AMLO.

“Es claro el complot para buscar debilitarnos desde el propio INE, pero no nos vamos a dejar, en mis conferencias seguiré hablando, el pueblo me apoya, se los restregaré cuando venga la consulta para revocación de mandato”, afirmó el Presidente frente a cuatro personas en Palacio Nacional, una de las cuales le compartió a Aguirre lo ocurrido.

La fuente dijo que apenas se enteró de los resultados preliminares, el Presidente pidió le hicieran tres enlaces telefónicos: el primero, con Mario Delgado; el segundo, Porfirio Muñoz Ledo, y el tercero, Alfonso Ramírez.

López Obrador levantó la voz al todavía dirigente de Morena, “apresúrate a desconocer esos resultados preliminares, nos hicieron fraude. Diles que no nos dejaremos y que vamos a investigar. Eso les pasa por andar peleándose al interior del movimiento, se los dije”.

Comentaron que tanto a Delgado como a Muñoz Ledo les ordenó resolver sus temas y ponerse de acuerdo. “El que gane la encuesta ya no alegará los resultados. Tenemos que concentrarnos en el proceso del 2021, porque están preparando un gran fraude para el próximo año, vean lo que ocurrió en Hidalgo y Coahuila: nos robaron”.

“El problema es que no estoy en la boleta; por eso les dije lo importante que era incluir la revocación de mandato con la elección del 2021, de esa manera yo resolvería el proceso. Ahora hay que buscar incluir la consulta para juzgar a los expresidentes, eso ayudará”, señaló AMLO.

Las maniobras del presidente López Obrador están dirigidas a ganar las próximas elecciones al precio que sea, pues de que su partido mantenga la mayoría en el Congreso depende la continuidad de su proyecto de gobierno para la segunda mitad de la administración.

AMLO confía en que su clientela electoral votará por Morena a pesar de la crisis económica, el creciente desempleo, la desaparición de fideicomisos, las decenas de miles de muertos por el mal manejo de la pandemia y la inseguridad galopante.

Lo peor es que no reconoce que la pérdida de empleos, la recesión, la violencia criminal, los fallecimientos por la pandemia, tienen graves consecuencias para millones de mexicanos, especialmente para los sectores más vulnerables, muchos de las cuales votaron por su proyecto de gobierno.

Con miras a las elecciones del año entrante, AMLO se dedica a transferir recursos monetarios a adultos mayores, jóvenes estudiantes, madres solteras, personas discapacitadas, entre otros sectores; además, a través de sus giras por todo el país, alimenta cotidianamente sus relaciones con la población con el solo propósito de alcanzar la victoria en las urnas el 6 de junio próximo.

El problema del Presidente es que carece de una estrategia para el desarrollo y crecimiento del país, y de hecho ha demostrado incapacidad e incompetencia para reactivar la economía a raíz de la contingencia sanitaria provocada por el Covid-19.

La pérdida de aprobación en las encuestas, las pésimas decisiones en el uso de los recursos públicos y la falta de acciones contundentes que mitiguen la crisis económica, han encendido focos rojos que alertan sobre aprietos políticos para el presidente López Obrador.

Politólogos y académicos coinciden en que la situación que vive el país provocada no solo por la pandemia sino por malas decisiones en materia económica, representa una alerta para AMLO y un factor para que Morena y aliados no se lleven el carro completo en las elecciones del próximo año.

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