Hoy Escribe José Sánchez López

ESPECIAL ‘EL MARRO’

José Sánchez López / Sol Quintana Roo

Lo agarraron dormido

NO HABÍA PAGADO A SUS HALCONES: POR ESO NO LE AVISARON

***Ya habían pasado tres quincenas que no recibían su “sueldo”
***Quebraron su estructura financiera y lo dejaron sin dinero
***Tenía su cárcel para descuartizar y disolver a sus enemigos en ácido
***Toda su familia formaba parte del Cártel de Santa Rosa de Lima
***La Unión de León y el Cártel de la Plaza, posibles sucesores del CSRL

 

La meteórica pero efmera carrera criminal de José Antonio Yépez Ortiz, “El Marro”, comenzó en su natal  San Antonio de Los Morales, municipio de Juventino Rosas, Guanajuato; primero como pandillero, luego como narcomenudero, después asaltatransportistas y finalmente como líder del Cártel Santa Rosa de Lima, lo que le valió el mote de “El Rey del Huachicol”.

 

De manera errónea, se dice que José Antonio fue el fundador del Cártel de Santa Rosa de Lima, pero no fue así, el verdadero fundador de dicha organización, cuyas actividades de robo de combustible reditúan (porque el robo de hidrocrburos continùa) miles de millones de pesos, fue un comandante de la Policía Estatal Preventiva de Chiapas.

 

En el 2003, como resultado de uno de tantos asaltos a un transportista, José Antonio fue detenido y encarcelado por el delito de robo con vilencia y asociación delictuosa, sin embargo recuperó su libertad tras pagar una fianza de 20 mil pesos.

 

Cuando salió libre, conoció al comandante de la Policía Estatal Preventiva (PEP) de Chiapas, David Rogel Figueroa “El Güero”, miembro de Los Zetas y cuya veradadera actividad era el robo de combustible, parapetado en su cargio como alto jefe policíaco.

 

El comandante Rogel no operaba en Chiapas, sino en Guanajuato,    concretamente en el llamado “Triángulo del Huachicol”, entre las localidades y municipios de Apaseo El Grande, Apaseo El Alto, León, Salamanca, Irapuato y Celaya, puntos por donde pasan los principales ductos de Petróleos Mexicanos, además de que en Salamanca se ubica la refinería “Antonio M. Amor”.

 

Por espacio de varios años formó parte de los “chupaductos”, siempre bajo las órdenes del “comandante”. Ya para entonces el grupo era conocido como Cártel de Santa Rosa de Lima, tomado de la localidad del mismo nombre, del municipio de Villagrán.

 

El comandante Rogel no nada más se dedicaba al “huachicoleo”, también pertenecía al grupo de Los Zetas y era el encargado de llevar a cabo secuestros de gente acaudalada en la zona.

 

En uno de tantios plagios, fueron detenuidos dos de los autoress, que resultaropn ser los agentes estatales Nerio Ventura Peregrino y Cecilio Hernández Rodriguez, a los que detuvieron infraganti.

 

Al rendir su declaración, según al acta 461/ FR1B/2007, señalaron al comandante Rogel como el jefe de la banda de secuestradores, por lo que fue destituido y encarcelado.

 

De esa manera, José Antonio asumió el liderazgo de la organización y cmo sus segundos, quedaron los hermanos Fabián, apodado “La Vieja”; Luis Ángel, “El Tortugo” y Noé, “El Puma”; de apellidos Lara Belman y comenzó la era de esplendor del ya peligroso y sanguinario “Marro”.

 

Las ganancias del “huachicoleo” eran millonarias, día a día eran millones los que ganaba y aunque decidió no salir de su entorno, como los grandes capos decidiò “adoptar” al estado de Guanajuato como suyo y se convirtió en “benefactor” del pueblo.

 

“Padrino” de generaciones de estudiantes, creador de empleos (en el huachicoleo, desde luego), donaba fuertes cantidades de dinero para la construccuón de diversas ibras, como parques, mercados, iglesias, etcétera.

 

Todo aquél que estaba con él recibía benecios y se hizo querido por el pueblo. Nadie daba información referente a su filántropo y cuando algo o alguien lo amenazaba, inmediatamente lo alertaban.

 

Su fortuna creció desmesuradamente, de tal manera que se hizo de fincas, ranchos y propiedades cuyo lujo contrastaba con la miseria del resto de los habitantes.

 

Fincas, lujosas mansiones, autos deportivos, ranchos, así como armamento de grueso calibre, fueron algunos de las posesiones que las autoridades descubrieron durante sus investigaciones.

 

Su poderío e impunidad llegaron a tal grado que mandó construir su propia cárcel, pero no para encerrar a sus enemigos, sino para matarlos, descuartizarlos y disolverlos en ácido; dado que ya había hecho suyo el poblado de Santa Rosa de Lima.

 

A “su prisión” la denominó como “La Casa Rosada”, una pequeña finca, justamente de ese color, donde llevaba a sus enemigos y hasta policías que no le cumplían, a los que sometía a brutales torturas hasta asesinarlos.

 

De esa manera no sólo el pueblo lo hizo suyo, sino la comunidad tambièn y Santa Rosa de Lima se volvió su bastión, con númerosas casas, rutas de escape, bodehas con armas y explosivos, así como un ejército de “halcones” (espìas), a los que pagaba quincenalmente entre 3 y 5 mil opesos para que lo alertaran de cualquier movimiento en su contra.

 

Para ello, una de sus hermanas era la encargada de conmtrolar la nómina, como lo hace cualquier empresa. Los suedos eran entregados a través de sobres con la leyenda: “Halcones-Álamo”.

 

Su opulencia y la riqueza generada del robo de hidrocarburos, llamó la atención de otras organizaciones criminales y entonces comenzó la disputa del territorio con otros grupos.

 

El Cártel Jalisco Nueva Generación fue el que entró de lleno y con ello la violencia se incrementó y elevó el número de muertes violentas, a grado tal que en los últimos años Guanajuato ha sido el estado que mayor número de ejecuciones ha regisrado.

 

Con ello vinieron las bajas para uno y otro bando, ya fuera por ejecuciones o por capturas, como en el caso de “La Vieja” y “El Tortugo”, que originó disputas con el otro hermano Lara Belman, apodado “El Puma” que desertó para unierse al Cártel de Sinaloa, aunque también fue detenido al poco tiempo.

 

A la salida de sus principales operadores, José Antonio decidió incorporar a todos los miembros de su familia al Cártel Santa Rosa de Lima:

 

Sus hermanas Karen Lizbeth y Juana Érika, Santiago González Martínez, “El Bachichas”, esposo de la primera; su madre, Marìa Eva Ortiz, su padre, Rodolfo Juan Yépez Godoy, su sobrina, Denisse Yépez Pérez, así como primos, tíos, sobrinos, toda la familia ingresó al cártel.

 

Sin embargo, hasta fines del 2019, su nombre no había cobrado notoridad como para llamar la atención de las autoridades, hasta que el mismo José Antonio subió un video a sus redes sociales en el que desafiaba abiertamente al Cártel Jalisco Nueva Generación.

 

A ese video, siguió la aparición de cuerpos mutilados y narcomantas en las que reiteraba su reto al CJNG, a la vez que acusaba a las autoridades estatales de estar en contubernio con Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”; líder del grupo opositor al que daban protección.

 

Con ello los enfrentamientos entre uno y otro grupo se recrudecieron, dejando cientos de muertos.

 

Otra narcomamnta, más amenazante aún, aparecio en enero de este año, en la que advertía que había dejado un coche-bomba a un costado de la refinería de Salamanca, mismo que haría estallar si no retiraban a las fuerzas federales que ya había destacamnentado el gobierno federal en la entidad.

 

En su mensaje, exigía al presidente Andrés Manuel López Obrador sacar a las Fuerzas Armadas del estado y amagaba con quitarle la vida a “gente inocente” si no lo hacía.

 

En respuesta a esas amenazas vino el operativo “Golpe de Timón”, en el que detuvieron a su mamá, a su hermana Juana, a su papá y a otros familiares y enseguida los pobladores dieron muestras de descontento; bloquearon carreteras con vehículos incendiados, quemaron negocios y causaron infinidad de disturbios.

 

Los jueces ante quienes habñia sido puestos a disposición los familiares del “Marro”, argumentaron inconsistencias y violaciones a los derechos humanos en el momento de su detención y los pusieron en libertad, antes José Antonio subió un videoi a las redes en el que, casi lloando, advertía que irí con todo contra los que lastimaron a su familia.

 

Pero el cerco contra “El Marro” poco a poco se estrechaba y la clave fue afectar sus recursos financieros.

 

El golpe contundente lo asestaría la Unidad de Inteligencia Financiera, a cargo de Santiago Nieto Castillo, que llevó a cabo el congelamiento de 99 cuentas bancarias vinculadas a “El Marro”: 43 asociadas a personas físicas y 56 restantes a personas morales o empresas.

 

De esa manera, la estructura financiera del Cártel de Santa Rosa de Lima quedó resquebrajada y “El Marro” se quedó sin dinero para poder seguir pagando a su “personal” y seguir haciendo obras de “beneficencia”.

 

Con ello perdió el apoyo de su gente.

 

Otro factor determinante para su captura, sería una llamada de su mamá, que dio la pista a las autoridades para localizar a José Antonio y seguir día a dñia sus pasos, hasta tener la certeza de su ubicación ya que se sabía que no dormía en el mismo lugar más de una noche.

 

La llamada telefónica interceptada por autoridades federales, permitió identificar a una mujer como “Lucha”, aunque en realidad se trataba de la señora María Eva, madre de José Antonio.

 

“De casualidad no anda mi ‘Marrillo’ ahí?”, pregunta la señora Lucha a otra mujer identificada como Chona o Chola.

 

“Aquí anda con nosotros desde ayer, aquí está en la casa”, responde, a lo que la madre de José Antonio dice, “Ay ¿y no me lo puedes mandar? ¡Ay, mi Marro!”.

 

José Antonio toma el teléfono y su mamá le pide “que ya se recoja para la casa”.

“No, no voy para allá. Allá están los gendarmes, ahí en La Virgen”, responde.

 

En ese mmemnto interviene la señora Chona y replica, “allá lo van a agarrar. Aquí que se esté, mejor”.

 

La llamada concluye con la promesa de José Antonio de que en cuanto pudiera la, iriía a ver.

 

Pero ya el rastro había sido detetado y a partir de ahí, por meses, ya no le perdierno la pista, hasta que finalmente la madrugada del pasado domingo, en un operativo de no más dd 15 minutos, atraparon al escurridizo “Marro”, que en esos momentos se encontraba dormido.

 

Sus “halcones” no dieron la voz de alerta, quizá porque tenían mes y medio que no recibían su paga y decidieron no “trabajar”. Esa desleatad también se observó en los pobladores, ya que a diferencia de cuando detuvieron a su mamá y a otros familiares, que se dieron rtoda clase de disturbios, esta vez nadie protestó por su captura.

 

Su jefe de seguridad, Saulo Sergio, alias “El Cebollo”, también estaba descuidado, lo mismo que otros tres sujtos que custodiaban a una empresaria de Apaseo El Alto, a la que había secuestrado semanas antes y por la que exigía millonario rescate. La mujer fue rescatada sana y salva.

 

Sus informantes, los “Halcones Álamo” no lo altertaron de la presenia de los militares, que en ningún momento notificaron de su operativo a la Fiscalía General de la República, ni a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

 

De útimo momento y ya con las órdenes de cateo en la mano, avisaron a la Fiscalía General de Estado y sólo de esa manera pudieron cumplir con el objetivo, “solamente así se evitaron filtraciones”, dijo uno de los miembros de éliote del Ejército.

 

De todos modos, Alfonso Durazo Montaño se colgó la medalla y anunció triunfante la detención del “Marro”, pese a que ninguno de sus hombres participó en el operativo.

Tambièn el presdiente Andrés Manuel López Obrador echó su cuato de espadas y afirmó que ya no habría tregua en el combate contra la delincuencia.

 

No obstante, en opinión de especialistas en la materia, la guerra no cesará en Guanajuato, toda vez que Juan Rodolfo Yépez Godoy y Rodolfo Yépez Ortiz, padre y hermano de El Marro, así como José Mario Lara Mendoza, alias “El Magia”, se disponen a hacerse cargo del control de cártel.

 

El problema es que tendrán que enfrentarese con dos grupos locales: La Unión de León, presumiblemente ligado a Los Zetas y también con al Cártel Nueva Plaza, este último liderado por Érick Valencia, conocido como “El 85”, además con la gente que haga llegar el Cártel Jalisco Nueva Generación, del “Mencho”, que es con el que ha estado en guerra permanente desde hace años.

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