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FÉLIX GALLARDO, «EL CAPO DE CAPOS», PODRÍA SALIR DE PRISIÓN

Ricardo Ravelo / Sol Quintana Roo

–Ha ganado en tribunales los juicios por narcotráfico y lavado de dinero. Lo mantiene en prisión la sentencia de 37 años por el asesinato del agente de la DEA, Enrique Kiki Camarena, quien fue asesinado en 1984 por miembros del cártel de Guadalajara. Pero un juez revisa este caso y es posible que Gallardo salga de la cárcel porque ya compurgó su pena o bien para que termina de pagar en prisión domiciliaria.

Miguel Ángel Félix Gallardo, exjefe del extinto cártel de Guadalajara, podría salir de prisión:

Un tribunal federal ordenó a un juez de Jalisco resolver si el llamado “Jefe de Jefes” puede salir de prisión luego de que fue sentenciado a 37 años de cárcel por el asesinato de Enrique Kiki Camarena, el jefe de la DEA que fue torturado y asesinado en 1984 por varios capos de la droga, entre otros, Félix Gallardo, Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca, Don Neto, entonces poderosos narcotraficantes del Occidente mexicano.

Y es que su defensa alega que el juez que ratificó la sentencia de 37 años se equivocó en el conteo; se argumenta que no fue correcto el cómputo y que el capo podría estar privado de su libertad al compurgar más tiempo del que establece la sentencia.

Según el abogado defensor, el juez debió tener en cuenta que, para determinar la fecha de compurgación de la pena, debió realizar un cómputo

teniendo en cuenta, al menos, el tiempo que el sentenciado ha estado privado de su libertad y la pena de prisión impuesta en la sentencia definitiva.

“Este ejercicio puede tener un impacto material en la libertad del quejoso, pues cabe la posibilidad de que, frente a un cómputo incorrecto, aumente o disminuya la pena –de facto –el tiempo que deba estar en prisión el sentenciado”, detalló el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito.

La historia

Miguel Ángel Félix Gallardo es uno de los capos emblemáticos del narcotráfico: en los años setenta y ochenta rediseñó las estructuras de los cárteles: él cambió el modelo de piramidal a horizontal, con lo que las organizaciones criminales, en particular el cártel de Guadalajara, se volvieron más dinámicas. También entendieron que el negocio del tráfico de drogas no podía crecer si los cárteles no se asociaban, al más puro estilo empresarial.

Félix Gallardo sabía lo que hacía: estudió comercio y en sus años de esplendor fue, incluso, accionista de un banco –Comermex –; se codeaba con el Jet Set, vestía a la moda: pantalones acampanados, camisas floreadas y zapatos de charol o botas vaqueras; se movía en motocicletas de lujo y automóviles último modelo.

Era el capo de capos.

El narcoempresario más poderoso de la época.

El banquero que todas las mujeres asediaban.

Félix Gallardo encabezó el cártel de Guadalajara en una época de bonanza: entonces el narcotráfico era apoyado, como ahora, por los grupos políticos, gobernadores, alcaldes, senadores y hasta por el presidente de la República.

Sus socios fueron Rafael Caro Quintero, quien decía que tenía tanto dinero que podía liquidar la deuda externa de México; también estaba relacionado con Ernesto Fonseca Carrillo, Don Neto –tío de los hermanos Carrillo Fuentes y mentor suyo en el negocio del tráfico de drogas –; en el cártel de Guadalajara también militó Juan José Esparragoza Moreno, El Azul, Joaquín Guzmán Loera, entonces un jovencito, era lugarteniente de Félix Gallardo.

Félix Gallardo se convirtió en uno de los capos más poderosos del Pacífico. Rivalizaba en aquellos años, en el golfo de México, con Juan Nepomuceno Guerra, tío de Juan García Ábrego, quien a la postre ocupó la jefatura del cártel del Golfo y la dejó en 1996, cuando fue detenido en Nuevo León y extraditado a Estados Unidos, donde purga dos cadenas perpetuas.

En 1983, Enrique Kiki Camarena fue designado agente especial en México y se afincó en Guadalajara. Desde esa ciudad se dio a la tarea de investigar a los capos de la droga, en particular a los ya citados.

Estaba instalado en un hotel, donde disponía de una habitación especial para colocar todos sus sistemas de espionaje. Cerca de ese hotel estaba la casa de Rafael Caro Quintero.

Pero los capos se enteraron de que el agente de la DEA los espiaba y tuvieron que secuestrarlo. Cuando se concretó el plagio llevaron a Camarena a Michoacán y en un rancho fue torturado e interrogado durante varios días. En la tortura, según las investigaciones de entonces, participaron Félix Gallardo, Don Neto (tiene prisión domiciliaria) y Caro Quintero (éste ya está libre).

También fue implicado el doctor Humberto Álvarez Macháin, quien fue secuestrado en Guadalajara por agentes de la DEA, llevado a Estados Unidos y enjuiciado por este caso, pero no pudieron comprobar su participación y lo dejaron en libertad. Se dijo que Álvarez Macháin le inyectaba medicamentos a Camarena para que soportara la tortura más tiempo sin que perdiera la vida.

Después de varios días de intensos interrogatorios y torturas, Camarena Salazar murió. Su cuerpo apareció tirado en un predio, en Michoacán. Desde entonces, Estados Unidos pidió a México un castigo ejemplar para los capos que habían participado en la tortura y muerte de Camarena, incluso, las relaciones bilaterales se tensaron y Estados Unidos sometió a México a una mayor presión para el combate al crimen organizado.

Miguel Ángel Félix Gallardo fue detenido en abril de 1989. Fue el segundo golpe espectacular que asestó el gobierno de Carlos Salinas de Gortari al iniciar su gobierno. El primero, en enero se ese año, fue la captura de Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, líder del sindicato petrolero, a quien mediante una operación orquestada por Fernando Gutiérrez Barrios le fueron sembradas varias armas de alto poder para incriminarlo.

Tras la detención de Félix Gallardo –orquestada por Guillermo González Calderoni, el policía del salinismo –el capo fue acusado de narcotráfico en varias modalidades, lavado de dinero, portación de armas y homicidio (el asesinato de Camarena).

A lo largo de 31 años de prisión, Félix Gallardo logró salir airoso de los cargos de narcotráfico y lavado. Incluso, le devolvieron muchas de las propiedades incautadas –ranchos, casas, hoteles –y también ganó el juicio de lavado de dinero.

Sólo está en prisión por el homicidio de Enrique Camarena, cuya sentencia de 37 años le fue ratificada recientemente, se ahí la controversia legal, ya que según la defensa de Félix Gallardo “el juez se equivocó en el cómputo”.

Félix Gallardo estuvo preso en el reclusorio Sur –vivía como en un hotel de cinco estrellas –luego lo pasaron a La Palma y después lo internaron en el penal de Puente Grande, donde permanece.

Durante los años que lleva en reclusión, Félix Gallardo ha solicitado la prisión domiciliaria por edad, por buen comportamiento y porque ya le faltan al menos unos siete años para terminar de compurgar su pena. Pero se la han negado, a pesar de que sufre diversos padecimientos renales, oculares y cardíacos.

En su demanda de garantía, Félix Gallardo argumentó que tiene más de 70 años y que su estado de salud es precario, motivo por el cual alcanza el

beneficio de la prisión domiciliaria y ha argumentado que si no se la conceden sería un acto de discriminación.

En este caso, un tribunal resolvió que el otorgamiento de la prisión domiciliaria, por edad, constituye una facultad potestativa del Poder Judicial, es decir, no es un derecho de la persona sino una facultad de la autoridad judicial y dependerá de cada caso en específico si la persona puede o no cumplir con la pena impuesta.

Félix Gallardo fue maestro en el negocio del narcotráfico de varias figuras, entre otras, de El Chapo Guzmán y de los hermanos Carrillo Fuentes.

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