Reportajes Especiales

FUE DETENIDO EN LA ASOCIACIÓN ECUESTRE

*Un coronel indicó a Mariles que se abstuviera de retirarse del lugar y de ofender a los soldados, “con todo respeto, mi general, no se retire de aquí, está usted arrestado por orden superior”… le dijo. 

Redacción/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/La Opinión de México 

CUARTA DE 7 PARTES

Ciudad de México.- Un coronel indicó a Mariles que se abstuviera de retirarse del lugar y de ofender a los soldados, “con todo respeto, mi general, no se retire de aquí, está usted arrestado por orden superior”… le dijo. 

Mariles iba vestido de civil y comentó que “aquello era una verdadera arbitrariedad; si se trataba de represalias contra él, hubieran ido a su casa para detenerlo, pero que no tenían que meterse en propiedades privadas como eran las de la asociación ecuestre”. 

Obviamente, esas instalaciones las manejaba económicamente en su provecho Mariles, pero en aquellas horas fueron destruidas por elementos de fajina. Mientras, el general Mariles trataba de influir en las ideas de reporteros de diferentes medios de información. 

El general Juan Flores Torres ordenó que Mariles fuera presentado en su oficina, donde dijo: “con todo respeto, general quiero que me explique por qué actuaron así”. 

Obviamente, el general Flores lo mandó “muy lejos” y posteriormente Mariles inventó que Flores le había ordenado que no declarara algo contra la actuación del Ejército, “me amenazó con golpearme, pero le contesté que hasta ahí llegábamos los dos», afirmó sin pruebas. 

La Secretaría del Patrimonio Nacional informó que todo fue en cumplimiento del decreto del 17 de noviembre de 1961, publicado en el Diario Oficial de la Federación, el 26 de diciembre del mismo año se tomó posesión, dentro de las normas legales establecidas, de los terrenos de la Asociación Nacional Ecuestre, para darles posteriormente el uso que conviniera al interés nacional. 

Humberto Mariles Cortés obtuvo un amparo del juzgado primero de Distrito en Materia Penal, contra actos de la Sedena cuyas autoridades “trataban de privarlo de su libertad y probablemente hasta de la vida”. 

Muchos militares dijeron que debía procesarse a Mariles por sus insolentes declaraciones, pues creía gozar aún de influencia ilimitada como en sexenios pasados, pero que los tiempos habían cambiado. 

En pocas palabras, Mariles y socios eran “paracaidistas” en los mencionados terrenos, que pertenecían a la UNAM y fueron comprados por el gobierno federal en 1942, cuando Mariles, de influencia decisiva en el sexenio de Manuel Ávila Camacho, se posesionó de los terrenos en compañía de otros mílites y fundaron ahí una asociación ecuestre. El polémico general alegaba que Ávila Camacho “le había regalado los lotes”. 

Cincuenta empleados de Mariles quedaron sin trabajo y en la calle, pues habían construido ahí sus casas y el Ejército los lanzó al arroyo la. Nunca dijo el ofensor Mariles que los potreros particulares llegaban desde la SEDENA hasta la ex Hacienda de los Morales, en cuyo rumbo había una familia tan influyente que al construir el gobierno el Circuito Interior tuvo que rodear el área en lugar de expropiar un poco del terreno para beneficio de la sociedad. 

Por su parte, el mayor Raúl Campero Núñez expresó que Mariles había sido un ególatra y que a él se debía el que la equitación prácticamente hubiera desaparecido en México, por tratar de monopolizarla y “su historial era tan negro, que daba pena extenderse en él”. 

Mariles, dijo Campero, “acostumbraba quedarse con el dinero que el gobierno daba al equipo para sus gastos en el extranjero”. 

Artículos Relacionados

LA TRAGEDIA Y EL ROBO DEL SIGLO

Morocha

DIGNA OCHOA: DE SUICIDIO A “CRIMEN DE ESTADO” (1/7 PARTES)

Lesmy Aurelia González Velázquez

“CALMA CHICHA”, CON DETENCIÓN DEL “MARRO”

Mona Lisa

Deja un Comentario