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LA COLUMNA DEL SOL

Criminal, por decir lo menos, resultó el hurto de 33 mil millones de pesos que pertenecían al Fondo de Salud para el Bienestar (antes Fondo de Gastos Catastróficos) por parte de la bancada de Morena y partidos aliados (PT, PVEM y PES) en la Cámara de Diputados.

Tales recursos ahora podrán ser utilizados por el presidente López para lo que él decida y ordene, aunque en el Palacio Legislativo de San Lázaro los morenos y sus legisladores satélites argumentaron que serían destinados a la compra de vacunas contra el Covid-19, vía la Tesorería de la Federación.

Eso es totalmente falso, ya que en el presupuesto de egresos de la Federación del año entrante no viene estipulado en ningún apartado que los dineros del citado fondo vayan a ser canalizados a la adquisición de vacunas anti-Covid.

Tampoco viene especificado en el dictamen que se aprobó en el pleno de la Cámara de Diputados y que fue enviado al Senado de la República, donde también será avalado por la colegisladora, tal y como sucedió con la extinción de 109 fideicomisos.

La mayoría de Morena y sus compinches en el Congreso han cometido verdaderos atracos con tal de satisfacer las exigencias y atropellos de AMLO.

El citado fondo es parte del sistema de protección social en salud y otorga servicios médicos de alta especialidad a los beneficiarios del extinto Seguro Popular (ahora Instituto para la Salud y el Bienestar, Insabi), que padecen enfermedades de alto costo que ponen en riesgo su vida y su patrimonio familiar, mediante la gestión de los servicios de salud y el financiamiento de las atenciones.

Sin embargo, a 11 meses de haber entrado en funcionamiento el Instituto para la Salud y el Bienestar, el organismo carece de reglas de operación, por lo que no se entiende cómo es que puede estar prestando servicios sin tener una normatividad específica.

Si no hay reglas de operación claras y precisas, menos habrá mecanismos de transparencia en el ejercicio de los recursos que se le asignen al Insabi.

El desaparecido Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos proporcionaba recursos monetarios, a través de un fideicomiso, a los prestadores de servicios acreditados y con convenios firmados en las 32 entidades federativas para la atención de 66 enfermedades entre las que se encuentran diferentes tipos de cáncer, VIH, cuidados intensivos neonatales, trasplante de médula ósea, trastornos quirúrgicos y congénitos, leucemia, linfoma, enfermedades infecto-contagiosas, hepatitis, infartos, enfermedades metabólicas, entre otras.

AMLO no debe hacer uso del dinero para la salud de los mexicanos, es un grave error haber consumado la desaparición de los recursos del Fondo de Salud para el Bienestar. Sin estos dineros está en riesgo la atención médica de alta especialidad y el acceso a medicamentos.

El año pasado, AMLO le quitó 40 mil millones de pesos al Seguro Popular, dinero que se usó en total opacidad, puesto que a la fecha nadie ha informado a dónde fueron a parar esos recursos. Para el 2021, le quitará al Insabi otros 33 mil millones.

En dos años, el presidente López se habrá gastado 73 mil millones del fondo que, de acuerdo con los reportes de la Secretaría de Hacienda, tiene acumulados 101 mil millones de pesos; es decir más de 70 por ciento de sus recursos totales.

Con el proceso de desaparición del Seguro Popular, muchos enfermos tuvieron que pagar de su bolsa para atenderse y muchos otros fallecieron sin haber recibido el tratamiento por la falta del financiamiento, porque sí había dinero, pero se ejerció de manera irresponsable y oscura, y prueba de ello es la falta de medicamentos oncológicos.

Los casos de enfermos atendidos por el citado fondo han disminuido drásticamente en la presente administración.

¿Qué pasará ahora que AMLO puede disponer a capricho de ese dinero para los fines que crea conveniente

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