Gregorio Ortega Molina Hoy Escribe

LA COSTUMBRE DEL PODER

Gregorio Ortega Molina/Sol Quintana Roo

El hijo feliz de AMLO

José Ramón, el millonario seductor

*Lo que ahora sucede con esta señera figura de la 4T, me lleva a evocar la insultante fotografía de la hija de Carlos Romero Deschamps subida por ella misma a las redes sociales, de narrativa sencilla. Está en el desbordado júbilo del viaje y el dinero en las alas de un avión particular, ¿a cuenta de qué?

Siempre he pensado que los hijos (los pocos o muchos que favorezcan un matrimonio) son pálido reflejo de las aspiraciones de sus padres, insatisfechas, o no. Allí se funden los sueños y las pesadillas, aunque en raras ocasiones nada que ver el producto con el molde.

En 1981 la comedia Arturo, el millonario seductor, tuvo un breve éxito cinematográfico. Luego, mucho después, llegaron los de La Manada, Los Porkis y Mirreynato, de Ricardo Raphael. Allí, la ficción o la realidad pulcramente presentada. Lo otro, lo que se repite incesantemente, son los abusos desde el poder, lo mismo el político que el empresarial y el social. Los líderes de opinión también se desmandan, como lo muestran las cada vez más frecuentes denuncias de acoso sexual y violación. Los escudados detrás de las artes y el aura del progreso también hacen de las suyas. No necesitaron meter la mano al cajón para hacer gala de su espíritu corrupto, bastó con rasgar unas pantaletas.

Los hay que son mezcla de todo y, además, estúpidos, como Emilio Lozoya Austin, que se ha prestado a que hagan de su imagen y de la de su familia, un juego de espejos para validar la política de corrupción en la administración y procuración de justicia.

Lo de hoy supera la ficción y resulta inexplicable. Un pueblo confiado en quien emitió una Cartilla Moral, en el proyecto de una lucha frontal contra la corrupción, en el reordenamiento de una administración pública de la que muchos se enriquecen, aparece en el firmamento de las novedades la inexplicable actitud de José Ramón López Beltrán.

Vive más allá de la honrada medianía, hace negocios lícitos, sí, pero de los que nada se sabe sobre el origen del capital. Viaja como en su momento lo hicieron los hijos de Carlos Trouyet o el vástago de Aristóteles Onassis, sonríe a las cámaras con esa tranquilidad que sólo transmite quien está seguro de hacer las cosas bien y vivir a su gusto. Permite que se sirvan de su figura para cabildear, y acude a los lugares de recreo donde sólo los fifís, los voraces y la mafia del poder se codean entre ellos.

Lo que ahora sucede con esta señera figura de la 4T, me lleva a evocar esa insultante fotografía de la hija de Carlos Romero Deschamps subida por ella misma a las redes sociales, de narrativa sencilla. Está en el desbordado júbilo del viaje y del dinero en las alas de un avión particular, ¿a cuenta de qué?

Resulta que es la misma pregunta que los mexicanos se hacen con la proliferación de las fotografías de José Ramón López Beltrán dándose la gran vida, exultante, confiado, gozoso, seguro de él mismo, porque tiene la absoluta certeza de que nada malo puede ocurrirle, está protegido porque es el único auténtico en su proceder.

Sin embargo, los OTROS DATOS de lo que sucede en el mundo del agro, con consecuencias en la canasta básica, nos abren los ojos a la realidad, esa que no afecta el estado de ánimo del niño José Ramón.

El monto de las compras de maíz blanco y amarillo al extranjero se disparó 63 por ciento durante el primer trimestre de 2021 en comparación con el mismo periodo del año pasado, de acuerdo con datos del Banco de México y la Secretaría de Economía. Según la información recopilada por el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), de enero a marzo pasado el pago por las importaciones de este grano ascendió a mil 69 millones de dólares, cuando un año antes fue de 653 millones de dólares.

Desafortunadamente desde el inicio de la pandemia, la industria de la masa y la tortilla enfrenta severos problemas por el encarecimiento de los insumos para la producción del principal alimento de la dieta mexicana. El precio del kilogramo de maíz se ha incrementado como nunca en la historia. En noviembre pasado la tonelada de maíz se compraba entre 5 mil 400 y 5 mil 700 pesos; el día de hoy se está consiguiendo la tonelada desde 7 mil a 7 mil 300 pesos. A esto se suma el incremento histórico en el gas LP y la gasolina.

Alejandro Ugalde Tinoco, presidente de la Unión Ganadera Regional de Querétaro (UGRQ), expresó que con el costo internacional que han alcanzado los granos, y la falta de apoyos federales, es imposible mantener bajos los precios de los productos de la canasta básica generados por el sector pecuario. Expresó que, desde administraciones anteriores, en la Secretaría de Economía (SE) han incidido en los valores de dichos alimentos para evitar perjudicar al consumidor, sin importar las afectaciones que esto supone para el segmento primario.

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