Leyendas

LEYENDAS: LA MALDICIÓN DEL NIÑO EN CANCÚN

Redacción/Sol Quintana Roo

Cancún.- Dicen que las malas vibras te pueden acompañar hasta tu casa y este es el caso que nos cuenta Karline quien vivía en Urbi Villas del Rey en la ciudad de Cancún.

Parecía un día normal en su vida, pero todo cambiaría durante una tarde, cuando decidió sacar a sus perros a pasear  a un parque ubicado en la avenida del Rey, se sentó junto con una amiga en una banca para observar a sus mascotas correr por una cancha.

Minutos después, su amiga Grecia, se levantó y se dirigió a una esquina para vigilar a los perritos que se habían alejado, cuando un vehículo color negro se estacionó frente a Karline, de la unidad bajó una mujer con un bebé recién nacido y su esposo, quienes le hicieron platica a la joven.

En ese momento, la señora le mostró al infante, por lo que su amiga se acercó de inmediato tras pensar que la familia se veía sospechosa.

Al acercarse, las personas ya se habían ido del lugar por lo que le preguntó a Karline, ¿Qué querían esas personas?,  a lo que ella respondió: «solo quería mostrarme a su bebé, quien tenía tres días de haber nacido, pues quería aprovechar que su suegra se encontraba corriendo en el parque».

Sin embargo Grecia le contestó que en el lugar solo estaban ellas dos junto con sus mascotas y que nunca vio a una persona ejercitándose.
Sin tomarle mucha importancia, ambas decidieron irse del parque y fue en ese momento cuando los sucesos paranormales, se hicieron presentes.

Grecia y Karline, compartían la misma casa, en los días siguientes comenzaron a escuchar primero ruidos extraños, después las cosas se movían de lugar y la televisión emitía sonidos a pesar de estar desconectada.

Sin tomarle mucha importancia, ambas decidieron irse del parque y fue en ese momento cuando los sucesos paranormales, se hicieron presentes.

Grecia y Karline, compartían la misma casa, en los días siguientes comenzaron a escuchar primero ruidos extraños, después las cosas se movían de lugar y la televisión emitía sonidos a pesar de estar desconectada.

Pasaron varias noches y en una de ellas, Grecia colocó una veladora en el comedor para tener luz y ahorrar energía, pues en ocasiones se levantaba para ir al baño, como de costumbre se fue a dormir a su habitación, al cerrar la puerta un fuerte ruido la asustó y de inmediato, le gritó a Karline,  ambas observaron los vidrios rotos de la veladora que había explotado justamente a la mitad, por lo que pensaron que a lo mejor el calor lo había provocado y volvieron a encender otra, pero esta parecía tener un solvente en la llama por lo que decidieron apagarla.

La casa empezó a tener una energía pesada, el cuarto de Karline, era el más afectado, se volvió frió en pleno verano, a pesar que esa casa de Urbi se caracterizaba por ‘parecer un horno’ o al menos es lo que ellas decían.  Las cosas continuaban moviéndose de lugar, se escuchaban voces en el silencio y sonidos como si los vecinos movieran muebles pesados en la madrugada.

Grecia, cansada de los ruidos fue a reclamarle a los vecinos, pero resultó sorprendida tras escuchar que las demás personas aseguraban que los ruidos provenían de su casa.

Esa noche Karline, se fue a un partido de fútbol en la Supermanzana 100 junto con unos amigos y Grecia le pidió de favor que la dejara quedarse en su habitación, pues ella tenía aire acondicionado y televisión.

  1. La noche del terror

Pasó el tiempo y Grecia encendió la televisión, pero tenía una sensación extraña que la aterrorizó, sentía que había una presencia en el clóset de aquel cuarto que la acechaba pero intentó ignorarla al pensar que era su imaginación; por el cansancio intentó dormir y fue cuando su pesadilla

La televisión apagada empezó a sonar, aquella presencia que ignoró se hizo más fuerte,  los cajones del guardarropa se movían de la nada, se cerraban y se abrían bruscamente.

Consumida por miedo, Grecia no podía acercarse a la puerta, pues se encontraba cerca del clóset, rápidamente llamó a Karline para explicarle los actos paranormales, por lo que ella le pidió que fuera hasta donde ella estaba (SM. 100); esa noche durmieron en otra casa.

Al día siguiente Karline le pidió a un sacerdote que fuera a bendecir la casa, al llegar él le dijo que podía sentir algo malvado, diabólico. La presencia se hacía más fuerte al llegar a su habitación.

El padre bendijo la casa y todos los ruidos, voces y demás desaparecieron, Karline quería saber que había pasado y le preguntó a una mujer que practicaba brujería, por lo que  ésta le  dijo que el niño que le habían presentado tenía un hechizo para que se lo llevará la muerte y la madre realizó una cura para que el ente se fuera con la primera persona al que el bebé viera.

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