Hoy Escribe José Sánchez López

LA OPINIÓN DE MÉXICO

JOSÈ SÁNCHEZ LÓPEZ / SOL QUINTANA ROO

INDEP: Instituto para derrochar, parrandear y robar al pueblo lo recuperado.

En marzo de este año, Ricardo Rodríguez Vargas se asumió como ladrón
justiciero y convencido de que “ladrón que roba a ladrón, tiene 100
años de perdón”, al tomar posesión como titular del Instituto Nacional
Para Devolver al Pueblo lo Robado (INDEP),  aseguró que él, al igual
que “Chucho el Roto” lucharía para devolverle a la gente lo
arrebatado.

Y ya encarrerado, total, afirmó que al igual que el bandido generoso
comenzaría a hacer justicia social para saldar una deuda histórica del
gobierno con el pueblo, con la gente más necesitada para devolverle su
dinero.

Cae más pronto un hablador que un cojo, reza el refrán, aplicable en
toda su expresión a RICARDO.

De acuerdo a la denuncia de JAIME FERNANDO CÁRDENAS GRACIA, que le
sucedió en el cargo el 2 de junio, de aparentar ser un hombre honesto
y austero paso a ser todo un reyezuelo desde el primer día de su
llegada.

De conducir un  modesto auto, ya se movilizaba solo en camionetas
blindadas (de las recuperadas), con escoltas y toda la cosa. Cuando
llegaba al INDEP, dos de las camionetas, vanguardia y retaguardia,
cortaban la circulación a media calle impidiendo el paso a los demás
vehículos y, como secretario de Estado, RICARDO bajaba partiendo plaza
y a paso lento, se dirigía a sus oficinas.

Ahí ya lo esperaban detenidos, los tres elevadores. Nadie podía
ocuparlos. El señor tenía que llegar cómoda y rápidamente a su trono.

En ese privilegiado espacio se había vuelto común la presencia del
alcohol, música en vivo y, desde luego, chicas, algunas veces hasta
empleadas que eran obligadas a departir bajo la amenaza de perder su
empleo.

Esa era la diversión, pero primero lo que deja y después lo que… así
que se puso a hacer la tarea y en poco tiempo aprendiò a manipular las
subastas a su conveniencia.

Verbigracia:

En el caso de Grupo Texplus, S.A de C.V., por medio de su
representante legal, JACOBO FARHÍ DUSCHI, solicitó al INSABI adquirir
algunos de los lotes de telas que saldrían a subasta.

La empresa presentó una oferta por 17 lotes de telas (120 toneladas),
por 7 millones 620 mil pesos, cuyo costo es muy superior.

El habilitado empresario RICARDO había llegado a un acuerdo previo
con la empresa, para que le compraran en subasta joyas que ya habían
sido mutiladas.

De esa manera él ganaba y nadie se enteraría que las joyas ya estaban
incompletas porque les habían quitado piedras y peso en oro.

Al quedar al descubierto al chanchullo salieron a relucir muchos más
trinquetes y hasta ahí llegó su efímera carrera.

CÁRDENAS GRACIA llegó con la espada desenvainada, pues ha puesto al
descubierto más anomalías.

Será interesante conocer qué curso toman las investigaciones, para
saber de qué manera se aplica el apotegma juarista: si “a los amigos,
justicia y gracia (perdón)” o  “a los enemigos la ley a secas”.

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