LOS “FRAUDES” CIENTÍFICOS (2/7 PARTES)

El Triángulo de las Bermudas, considerado “base de OVNIS”, motivó al experto Philip Klass a estudiar casos para desvelar el misterio de muchos informes referentes a los llamados platillos voladores. 

Redacción/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México 

Ciudad de México.- Los hombres de ciencia, confraternidad que se destaca por su prudencia, seguían ocupados con sus tubos de ensayo y hacían caso omiso a las disputas sobre el enigma de las Bermudas. Sus sucesos eran juzgados como indignos por la ciencia, agregó en su momento el escritor del Reader´s Digest Kendrick Frazier.

Sin embargo algunos científicos, junto con educadores, escritores y magos, empiezan a contraatacar.

En Estados Unidos formaron el Comité para la Investigación Científica de los Fenómenos llamados Paranormales “con el fin de investigar con imparcial escepticismo ciertas manifestaciones extraordinarias y ayudar al público a distinguir entre lo real y lo ficticio”, expresó Frazier.

Algunos de los comisionados del organismo fueron Philip Klass –autoridad en asuntos concernientes a los OVNIS–, el prestidigitador James Randi, el astrónomo Carl Sagan, el bioquímico Isaac Asimov y el sicólogo B. F. Skinner. Todos ellos disfrutaban como otras personas de una entretenida historia, pero no que se engañara a la gente.

Curiosamente, en México sucede lo contrario. La gente parece disfrutar con los engaños colosales. Como ejemplos, todavía no se convencen de que los restos de Cuauhtémoc no fueron localizados por la profesora Eulalia Guzmán –quien encontró en Ixcateopan sólo restos quemados de mujeres jóvenes–; tampoco se acepta que “El hombre de Tepexpan” en realidad fuese una mujer chaparra; o no se reconoce oficialmente que Madero y Pino Suárez fueron asesinados en las caballerizas de Palacio Nacional, nunca en las cercanías del Palacio Negro de Lecumberri.

Esto posee relación con un fenómeno apuntado por Frazier. Según el escritor, el presidente fundador del Comité para la Investigación Científica de los Fenómenos Paranormales, Paul Kurtz, opinaba en su momento que una ola de irracionalidad pseudocientífica amenazaría con ahogar a la gente en un mar de disparates: “se ha desatado una tremenda epidemia de pretensiones de paranormalidad (…)”.

Ya en 1900 el Occidente veía lo paranormal como simple curiosidad histórica que era desmentida por toda una serie de descubrimientos científicos. Pocos intelectuales o personas instruídas consideraban que pudiera contener un mínimo de verdad.

En cambio, cada vez más hasta el presente, hay individuos –incluso cierto grado de cultura– que afirman su creencia en ella. Y muchos miles de personas recurren a los horóscopos del día, con el objeto de explicar su personalidad y sus experiencias.

Dentro de todo este dilema entre lo científico y lo pseudocientífico, lo normal o lo paranormal, el Triángulo de las Bermudas es hasta una “base de OVNIS”.

Movido por esas contradicciones, el experto Philip Klass efectuó estudios exhaustivos. Estos se basaron en sus profundos conocimientos de aviación e ingeniería electrónica.lo que le permitió desvelar el misterio de muchos informes, en apariencia sólidamente fundados, referentes a los llamados platillos voladores. Aseveró que en los 12 años que había investigado algunos de los casos más famosos y más celebrados de OVNIS, todavía no había encontrado un sólo ejemplo que no se pudiera explicar de manera normal.

El sociólogo Williams Sims Bainbridge, simpatizante del Comité, dijo que quienes defienden la existencia de lo paranormal sostienen que los científicos suelen pasar por alto cualquier informe que quede fuera de los límites ordinarios de la investigación. Tal observación es correcta. Sin embargo, esto no se debe a que los hombres de ciencia se consideren los únicos poseedores de la verdad absoluta, sino por la naturaleza de la ciencia misma.

Muchas veces la razón por la que se considera que un campo de investigación es “paranormal” estriba en la dificultad para aplicarle la metodología científica; o en que las pruebas presentadas no son convincentes o son definitivamente absurdas.

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