Narcotrafico Reportajes Especiales

LOS NARCOSUBMARINOS, EL BOYANTE NEGOCIO DEL CRIMEN

*Construidos en astilleros clandestinos localizados en las costas colombianas, los narcosubmarinos –también conocidos como semisumergibles –resultaron ser una herramienta eficaz para el transporte de droga submarino

*Cada navío tiene un costo de fabricación de un millón de dólares y tiene capacidad para transportar hasta 10 toneladas de cocaína; Sin embargo, el crimen organizado también renta este tipo de aparatos a los cárteles de la droga y así suelen operar como narcotaxis por diferentes oceános del mundo: Que recorren varias millas náuticas y colocan el cargamento en el sitio indicado

*Luego, si corren peligro, los tripulantes pueden decidir hundir la embarcación para borrar las evidencias que los comprometan legalmente

*Son silenciosos y difíciles de detectar con radar o sonar. Los guardacostas de Estados Unidos ahora prueban detectarlos mediante hidrófonos, un sistema que les permite escuchar ruidos raros en el fondo del mar

*Sin embargo, la tecnología del crimen también se ha blindado ante esta tecnología. Así, el fondo de los mares se ha convertido en el otro espacio dominado por el narcotráfico, tanto como el aéreo y el terrestre

Ricardo Ravelo/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/La Opinión de México

PRIMERA DE 5 PARTES

Ciudad de México.- El crimen organizado internacional, con sus amplias redes, ha emprendido proyectos para la transportación de drogas que van desde la narcoavioneta hasta las llamadas lanchas voladoras, barcazas con motores fuera de borda capaz de poner un cargamento de cocaína en México en unas cuantas horas.

Pero lo verdaderamente extraordinario fue la construcción de los llamados “narcosubmarinos” –también conocidos como semisumergibles –que tienen una longitud de hasta 30 metros y la capacidad de navegar como un submarino. Algunos cuentan con una capacidad para cargar hasta diez toneladas de cocaína.

Aún cuando son lentos –algunos pueden navegar a 23 kilómetros por hora –estos submarinos diseñados por los cárteles del narcotráfico, particularmente colombianos, pueden colocar un cargamento de droga en cualquier parte del mundo. Una vez que descargan la droga, el navío es hundido por sus tripulantes para borrar cualquier rastro que los implique en algún delito.

El boom de los semisumergibles se pudo de moda en Colombia en la década de los noventa por parte de los cárteles de Cali y Medellín que entonces operaban en ese país y que eran encabezados por Pablo Escobar Gaviria y los hermanos Rodríguez Orehuela, respectivamente.

En ese tiempo, los grupos criminales mandaban a construir sus submarinos; de acuerdo con la dinámica actual del narcotráfico, los cárteles colombianos –ahora conocidos como “Los Invisibles por su pequeña estructura criminal y bajo perfil –prefieren rentar estos servicios para el transporte de droga a otros proveedores. Esto forma parte de la diversificación que ha sufrido el negocio del narcotráfico en el país sudamericano.

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