Hoy Escribe Ricardo Ravelo

LOS PRESOS DEL SEXENIO

RICARDO RAVELO / SOL QUINTANA ROO

A unos los refunden en la cárcel y a otros los liberan o los dejan ir, como ocurrió con Ovidio Guzmán y Carlos Romero Deschamps, quienes viven impunes y muy quitados de la pena.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha sostenido, reiteradamente, que él no es vengativo, que no “saca raja” de los problemas que se presentan y que no suele hacer “leña del árbol caído”.

Nada más falso.

El encarcelamiento de Rosario Robles demuestra lo contrario. Compañera de lucha, Robles acompañó a López Obrador en varias ocasiones y ambos encabezaron enormes marchas de protesta por los fraudes electorales, la injusticia social y otras causas.

Ahí se le veía junto a él en aquel famoso “Éxodo por la Democracia”, organizado a principios de los años noventa, cuando salieron desde Tabasco hacia la Ciudad de México para plantarse en el zócalo capitalino.

Eran los tiempos en que gobernaba Carlos Salinas de Gortari. El regente de la Ciudad de México era Manuel Camacho Solís y el secretario de Gobierno era Marcelo Ebrard, entonces aliado de López Obrador, pues se asegura que desde la regencia de la ciudad de México salían los fondos para financiar aquellos movimientos encabezados por el líder social tabasqueño.

Robles, sin embargo, ganó espacios en el Partido de la Revolución Democrática y a finales de los años noventa y principios del nuevo siglo sustituyó al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas en la jefatura de gobierno de la ciudad de México.

Fue cuando estallaron los conflictos debido a la corrupción. Rosario Robles tenía una relación sentimental con el empresario de origen argentino Carlos Ahumada y éste, según las investigaciones de entonces, pagaba el llamado “moche” a los altos mandos gubernamentales, según los acuerdos que sostuvieron.

La historia es muy larga, pues cuando López Obrador fue electo jefe de gobierno de la capital del país estalló el escándalo de la corrupción por aquellos fajos de dinero que Ahumada le entregó al secretario particular de López Obrador, René Bejarano, esposo de Dolores Padierna. La escena de la entrega fue filmada y posteriormente difundida, algo similar a lo que recientemente ocurrió con Pío López Obrador, quien fue videograbado recibiendo dinero de un funcionario del gobierno de Chiapas. Finalmente, la Fiscalía General de la República lo exoneró de cualquier delito, como se esperaba.

El caso Rosario Robles es una venganza de López Obrador: primero la acusaron de desvío de recursos federales, lo que se conoce como la Estafa Maestra, donde se asegura que se volaron unos 5 mil millones de pesos. Le han negado amparos y cuanto recurso legal interponen sus abogados. La consigna es mantenerla en prisión. Eso sí, a Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, lo trajeron de España, negociaron con él a cambio de que contara como se orquestó la corrupción en el sexenio de Enrique Peña Nieto y finalmente no pisó la cárcel: lo mantienen como testigo estelar y vive cómodamente en una residencia.

A Rosario Robles, por su parte, la mantienen encarcelada y, por si fuera poco, le acaban de notificar que sobre ella pesan otros delitos: delincuencia organizada y lavado de dinero, los cuales están tipificados como graves y le impedirán salir de prisión.

¿Qué le hizo Robles a López Obrador?

Lo cierto es que aquí la saña del presidente no ha tenido límites. Y eso que no es vengativo, según él.

El otro preso del sexenio es el abogado Juan Collado Mocelo, exdefensor de Carlos Salinas de Gortari, Enrique Peña Nieto y otros políticos de renombre.

Se le acusa de delincuencia organizada y lavado de dinero. El caso tronó cuando un empresario interpuso una denuncia en su contra ante la FGR por el presunto despojo de un inmueble que después fue usado por Collado para instalar unas fastuosas oficinas en Querétaro, desde donde dirigía la Caja Popular Libertad.

El denunciante aseguró que en esa empresa se lava dinero del crimen organizado y que los verdaderos dueños son los expresidentes Carlos Salinas de Gortari, Enrique Peña Nieto, el gobernador de Querétaro, Francisco Domínguez, entre otros, quienes han desviado fondos públicos y utilizado los obtenidos por el crimen para lavarlos en esa Caja Popular.

Collado fue detenido hace poco más de un año en un restaurante de la ciudad de México cuando comía con el entonces líder petrolero, Carlos Romero Deschamps. En el momento en que ingresó la policía al lugar, el líder petrolero pensó que iban por él. Tal fue el susto que se tiró al piso, según cuentan algunos comensales y meseros.

Sin embargo, a Romero Deschamps le perdonaron la vida no obstante que practicó la corrupción por casi tres décadas; además, se dijo de él que encabezada una red de huachicoleo, pero lo dejaron ir con todo y su inmensa fortuna. A Rosario Robles la refunden en la cárcel.

Ahora surgen datos y evidencias de que la FGR podría negociar con Juan Collado su libertad a cambio de que cuente pormenores del fraude orquestado en el 2006, cuando Felipe Calderón le ganó la elección a López Obrador.

López Obrador asegura que ya perdonó a Calderón por ese atraco, pero lo que ahora se sabe es que están construyendo las condiciones legales para que el abogado de Carlos Salinas se acoja al criterio de oportunidad y cuente lo que sabe cobre aquel fraude electoral que tanto le dolió al actual presidente.

Fuera de estos casos, hasta ahora no se mueve nada en contra de los expresidentes Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Según Santiago Nieto, la Unidad de Inteligencia Financiera está investigando sus movimientos financieros, pero hasta ahora no hay ninguna novedad al respecto.

Así las cosas con estos personajes del poder. A unos los encarcelan y a otros los liberan o les abren la oportunidad para escapar de la cárcel. Nadie entiende este doble discurso del presidente López Obrador.

Aquí vale la pena resaltar el caso Ovidio Guzmán, liberado en octubre de 2019, supuestamente para evitar un baño de sangre. Este hecho fue clave en el acercamiento que mantiene el gobierno de la Cuarta Transformación con el cártel de Sinaloa.

 

Artículos Relacionados

OVIDIO, EL INVITADO DE LUJO

Jaqueline De la Portilla

OTRAS INQUISICIONES

Eduardo Arias

LA RIFA QUE NO RIFA

Arceus

Deja un Comentario