Hoy Escribe Ricardo Ravelo

LOZOYA, UN TÍTERE

Ricardo Ravelo / Sol Quintana Roo

*Según él, Peña Nieto lo obligó a corromperse; ahora sirve a la 4T. ¿También lo presionaron?

Emilio Lozoya, exdirector de Petróleos Mexicanos, comenzó a cantar lo que sabe o lo que le hayan pedido desde la presidencia de la República.

Ha dicho lo que no es ningún secreto en México: que el gobierno federal, en tiempos de Enrique Peña Nieto, pagó sobornos a diputados federales y senadores para que aprobaran la polémica Reforma Energética.

Así ocurrió. Pagaron para que el Gobierno Federa pudiera contar con el marco legal a favor y así llevar a cabo la entrega de los recursos energéticos a los intereses extranjeros.

Todo esto fue, sin duda, un saqueo abierto que bien podría significar para el expresidente Peña Nieto ser acusado de traición a la patria.

Por menos que eso, Mario Eduardo Willars, exdirector de Pemex Refinación en tiempos de Ernesto Zedillo, fue acusado de ese delito por aquel caso que usted quizá recuerde: el mega-fraude orquestado con la reconfiguración de las refinerías de Pemex que derivó –sólo en el caso de la modernización de la planta de Cadereyta, Nuevo León –en un juicio internacional que fue negociado por el entonces funcionario federal para que la paraestatal perdiera miles de millones de dólares y, así, él ganó millones por conducir a Pemex a la derrota legal.

El gobierno de Vicente Fox, a través de la Contraloría, acusó a Willars de traición a la patria y lo inhabilitó para ocupar cargos públicos. Quizá muy pocos recuerden este caso, pero viene a cuento a propósito de las declaraciones que rindió Emilio Lozoya ante la Fiscalía General de la República (FGR) en las que reveló, además, que la empresa brasileña Odebrecht entregó 100 millones de pesos para la campaña de Enrique Peña Nieto, en 2012, con el objeto de obtener, después de que ganara la presidencia, contratos multimillonarios en materia de energía, como ocurrió.

El dinero de Odebrecht sirvió, según Lozoya, para pagar a expertos internacionales que manejaban la campaña de Peña Nieto.

Con base en la información de que dispone, Lozoya interpuso una denuncia de hechos ante la FGR. En la querella acusa al expresidente Enrique Peña Nieto y a Luis Videgaray de haber dispuesto pagar sobornos a cinco senadores y a un diputado para que, desde el Congreso, “plancharan” la votación a favor de la Reforma Energética.

En los sobornos para los legisladores –dijo el exfuncionario de Pemex –se pagaron más de 120 millones de pesos. Dice el fiscal Alejandro Gertz Manero que Lozoya entregó como pruebas comprobantes y un video que, de ser auténtico y contundente, servirá de base para citar a declarar a Peña Nieto, Luis Videgaray, a los cinco senadores y al diputado que recibieron los recursos públicos.

Emilio Lozoya, como se sabe, fue detenido el 12 de febrero pasado en Málaga, España, por parte de la Interpol; de inmediato fue sujeto de un proceso de extradición para que respondiera en México por los delitos de delincuencia organizada, cohecho y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

Estos delitos derivan de la venta la planta Agronitrogenados y el caso Odebrecht, empresa de la que, según la FGR, recibió diez millones de dólares en sobornos a cambio de obtener contratos de Pemex.

Meses después, Lozoya renunció a seguir peleando en el juicio de extradición y se allanó para ser traído a México a enfrentar a la justicia. Fue entonces cuando entró en negociaciones con la FGR para declarar todo lo que sabía en los casos emblemáticos de corrupción que ahora se ventilan públicamente, por lo que se acogió al llamado criterio de oportunidad, con lo que al llegar a México –en un avión de la FGR –no pisó la cárcel porque, bajo el argumento de que padecía anemia, fue internado en el hospital Ángeles; luego hizo sus primeras declaraciones desde su cuarto de lujo. Cuando fue dado de alta lo llevado a una casa privada, donde actualmente está viviendo el exfuncionario federal.

Ahora que no sólo ha declarado sino que hasta presentó una denuncia de hechos contra Luis Videgaray y Enrique Peña Nieto existe la posibilidad de que, con base en los elementos que aportó a la FGR, puedan ser citados a declarar tanto Peña Nieto como Luis Videgaray. El expresidente vive en España desde que terminó su mandato; Luis Videgaray –otro acusado de la gran corrupción –es maestro del ITAM.

El testigo estelar Emilio Lozoya, hasta ahora, ha cumplido a pie juntillas con todo el protocolo que sigue el gobierno de la Cuarta Transformación. Sigue al pie de la letra el guión que le han marcado para no pisar la cárcel y para que su familia ya no sea molestada.

La película apenas empieza en este caso que, por lo visto, tiene mucha cuerda y el gobierno federal lo administrará por goteo para que le alcance la pólvora de aquí a las elecciones federales del 2021.

Es una trama bien montada: un actor estelar y un gobierno que atiza el escándalo y que lucha por no perder el control del Congreso el año próximo , ante sus fallidas acciones en temas claves del país: la violencia del crimen organizado, la debacle económica y la crisis derivada por el pésimo manejo de la pandemia.

El presidente López Obrador opta por el combate a la corrupción y utiliza como bandera política este caso de Pemex, Odebrecht y los sobornos a diputados y senadores.

Pero existe la posibilidad de que este caso, aún con todo lo robusto que parece, no llegue a buen puerto, pues se afirma que los delitos que podrían perseguirse contra Peña Nieto, Videgaray y legisladores ya están prescritos.

Así, lo que importa es el escándalo.

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