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Marihuana, muy pronto en farmacias autorizadas

Ricardo Ravelo/Sol Quintana Roo

Después de poco más de un siglo de lucha contra el narcotráfico por la vía de la represión y con medidas prohibicionistas –las cuales fallaron rotundamente –el gobierno de México se apresta a regular, para empezar, la venta de la marihuana con fines medicinales y recreativos.

La iniciativa es el diputado federal Mario Delgado, coordinador de la bancada de Morena, quien propone que sea el Estado el que regule el mercado ilegal que existe hasta ahora y que a través de una empresa –Connsalud –se encargue de vender la droga al público consumidor sin ningún tipo de prohibición.

Para motivar su propuesta, el diputado de MORENA sostiene que, tan sólo el estado de Colorado, en Estados Unidos, la liberación de la marihuana dejó ganancias de 500 millones de dólares en un año.

En el caso de México, explicó que se tiene contemplado un impuesto especial a la venta de marihuana así como otra cuota de dos pesos por cada gramo que se venda. Desde su punto de vista, es mejor tener un mercado de cannabis regulado, con lo que se terminaría con el modelo prohibicionista que no frenó el flagelo del narcotráfico ni la violencia de alto impacto que acompaña a esta actividad ilegal.

La propuesta de Delgado –que por ahora es a título personal, pero que se espera que MORENA la respalde para ser discutida y aprobada en el Congreso –es que el Estado sea el responsable de vender la droga al consumidor; el producto podría adquirirse en farmacias autorizadas y su venta sería completamente legal.

Esta iniciativa permite recordar el siglo XVIII, sobre todo el final de esa centuria, cuando las drogas se podían consumir libremente en todo el mundo. La cocaína, una droga de moda en ese tiempo, se podía comprar en las farmacias. Los médicos de entonces la recetaban para curar a los adictos a la morfina. Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, la recetaba a sus pacientes para combatir los trastornos emocionales, entre otros, la depresión, en aquellos años conocida como melancolía.

Incluso el propio Freud era consumidor habitual de cocaína en Viena, Austria, donde radicaba, y fue un gran promotor de esa sustancia. Incluso, gracias a los estudios de Freud otros médicos descubrieron que dicha droga (en aquel tiempo era vista como una sustancia casi milagrosa) servía como anestésico y así fue como se descubrió la anestesia local, que después fue sustituida por la anestesia sintética, la cual sirvió en las cirugías oculares.

En Estados Unidos se podía comprar la cocaína en las farmacias, incluso sin receta; la Coca-Cola contenía cocaína, era parte de su fórmula, aunque después, cuando Estados Unidos prohibió su consumo, tuvo que sustituirla por cafeína.

En México la marihuana tiene un amplio mercado de consumo. Mucha gente consume la droga porque padece trastornos nerviosos, entre otros, el insomnio. Se asegura que induce al sueño. En muchos casos, los enfermos de epilepsia la consumen porque afirman que les retrasa las crisis, el llamado síncope, previo al desmayo.

Otros consumidores la fuman para relajarse, unos más para tener mayor concentración a la hora de realizar algún trabajo intelectual, aunque la mayoría la consumen con fines lúdicos, es decir, por placer.

Ante esto, de aprobarse la iniciativa de Mario Delgado sólo estaría regulando lo que en los hechos ya existe. En México impera un elevado consumo de esa droga: se vende y se compra abiertamente y ninguna autoridad impide su consumo. En muchos lugares del país los jóvenes consumen marihuana en la calle, sin mayores problemas.

La iniciativa de MORENA, de ser aprobada, sólo regularía un boyante mercado de consumo que ya existe y opera abiertamente.

El objetivo del gobierno de Andrés Manuel López Obrador es liberar todas las drogas, como le hizo Portugal hace varios años. Esto, debido a que a lo largo de varias décadas se ha demostrado que la prohibición y las políticas represivas en nada han ayudado a disminuir el consumo ni a desactivar la violencia de alto impacto que padece el país.

Actualmente, en México operan 18 cárteles, cuyos líderes tienen muy bien distribuido sus tentáculos y controles: trafican con todo tipo de drogas, pero también llevan a cabo otras actividades que les reditúan cuantiosas ganancias.

La marihuana es la droga con la que menos trafican y quizá sea la primera que pierda mercado para los cárteles si es que el gobierno de México define ser el principal distribuidor de la cannabis, como ya ocurre en Uruguay, Canadá y algunos estados de la unión americana.

La política represiva, impuesta por Estados Unidos desde finales del siglo XVIII, si bien tuvo sus beneficios, terminó rebasada: los cárteles que operan en el continente latinoamericano penetraron la barrera de la política prohibicionista a base de violencia y corrupción.

Los jefes de los cárteles se dieron cuenta que, pese a la prohibición, la droga se necesitaba (y se necesita) en Estados Unidos, pues no hay que olvidar que ese país es el mayor mercado de consumo en todo el mundo.

Por esa razón, México se convirtió en un gran trampolín para llevar la droga a Estados Unidos, y todo lo manejan, hasta ahora, con corrupción a todos los niveles. Esto hace posible que la cocaína, marihuana y la heroína lleguen al público consumidor más boyante del planeta.

El gobierno de Estados Unidos se dio cuenta que permitir el consumo de marihuana con fines científicos y lúdicos, sobre todo, es un gran negocio. Por ello, permitió que algunos estados liberaran el consumo, lo que les ha redituado millonarias ganancias. El estado de Colorado es un ejemplo: en un año ganó 500 millones de dólares por el consumo de cannabis.

Y México lleva esa tendencia. De ahí la importancia de la iniciativa que propone el legislador de MORENA, Mario Delgado, quien no descarta que su partido termine arropando la propuesta hasta llevarla a su aprobación.

La ventaja de que el Estado mexicano distribuya la cannabis para el consumo tiene la garantía de que el público consumidor sabría que el producto está analizado y apto para el consumo.

Con ello, se borran los riesgos de consumir alguna sustancia adulterada, como ha ocurrido, lo cual ha derivado en daños cerebrales e incluso en la muerte.

El mercado ilegal tiene muchos riesgos. En el caso de la cocaína, por ejemplo, ocurre que el público consumidor dice comprar cocaína pero lo que le venden en realidad es una mezcla de sustancias que incluyen hasta raticida. Nada más hay que empezar por el precio: una “grapa” de un gramo que cuesta 100 pesos no puede ser cocaína nunca

Cabe aclarar que un gramo de cocaína “de la buena”, como le llaman los consumidores, cuesta entre 150 y 200 dólares el gramo. Se afirma que ésta es una cocaína que al menos proviene de uno o dos cortes, no más, no menos, y que resulta ser de calidad.

En Austria y en otros países de Europa existe una política liberal respecto al consumo de drogas. Los jóvenes pueden consumir cualquier sustancia y, si tienen dudas respecto de la calidad de lo que han comprado, pueden acudir –en plena fiesta –a un módulo donde la sustancia es analizada y en pocos minutos el resultado indicará si es apta o no para el consumo. Esta es una forma de evitar riesgos.

En México, por desgracia, estos módulos no operan en ningún lugar, pero si el Estado se encarga de regular la venta de algunas sustancias, tendría no sólo que habilitar módulos en la vía pública sino establecer políticas de prevención de drogas más agresivas, a fin de que permanentemente haya una concientización respecto del daño que ocasiona el consumo de algunas sustancias.

La liberación de las drogas y su regulación por parte del Estado acabaría con el mercado ilegal, rompería la cadena de la corrupción –ya no sería ilegal vender, comprar ni consumir –y lo que está por verse es si estas medidas también impactarían en el flagelo de la violencia, pues ésta no sólo se genera por drogas.

Cabe decir que los cárteles operan con 25 tipologías delictivas y que la violencia lo mismo se genera por tráfico de personas que por venta de protección, cobro de piso y extorsiones.

La violencia es un capítulo aparte, no se acabará en automático si se legalizan las drogas.

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