“NACHO” CORONEL MURIÓ A DOS FUEGOS 

“Nacho”, en su momento uno de los líderes más poderosos del Cártel de Sinaloa y segundo de “El Chapo”, murió, según información oficial, a dos fuegos, en la residencia de Paseo de los Parques número 1464, en el exclusivo fraccionamiento Colinas de San Javier, en Zapopan, Jalisco.

*El poderoso capo se distinguía por el aparatoso cuerpo de seguridad que siempre lo escoltaba y por andar con su “Cuerno de chivo” al hombro

*De manera extraña, ese día se encontraba solo, sin nadie que lo escoltara y armado solamente con una pistola escuadra, sin cargadores extras

Redacción | La Opinión de México | Sol Quintana Roo | Sol Yucatán | Sol Campeche

(Segunda de siete partes)

Ciudad de México.- En otro de los casos, comandantes de la desaparecida Policía Judicial Federal, entre quienes figuran Fidel Reina Carrasco, José Luis García Velasco y Juan Alberto García Urbina, abordaron el de quien fuera uno de los principales hombres de confianza de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera y su tío consuegro: Ignacio “Nacho” Coronel Villarreal, presuntamente muerto el 29 de julio de 2010, en Zapopan, Jalisco.

“Nacho”, en su momento uno de los líderes más poderosos del Cártel de Sinaloa y segundo de “El Chapo”, murió, según información oficial, a dos fuegos, en la residencia de Paseo de los Parques número 1464, en el exclusivo fraccionamiento Colinas de San Javier, en Zapopan, Jalisco.

El poderoso capo, que se distinguía por el aparatoso cuerpo de seguridad que siempre lo escoltaba y por andar con su “Cuerno de chivo” al hombro, de manera extraña, ese día se encontraba solo, sin nadie que lo escoltara y armado solamente con una pistola escuadra, sin cargadores extras.

Su cadáver sólo fue visto en fotografías, proporcionadas por las mismas autoridades y para variar, de nueva cuenta fue la DEA la que avaló, a miles de kilómetros, sin tener a la vista el cuerpo, que se trataba de Ignacio Coronel Villarreal y para justificar su argumentó, dijo que el narco ya no era como lo describía la PGR: un hombre blanco, de cerca de 1.70 metros de estatura, barba cerrada perfectamente recortada y pelo negro, sino otro individuo de características faciales diferentes, porque se había sometido a varias intervenciones de cirugía plástica.

Para los viejos investigadores, resulta inverosímil que alguien que evadió hábilmente a la justicia y a la muerte por más de 20 años, fuera “cazado” en condiciones tan absurdas de desventaja y también el hecho de que pudiendo haber sido capturado con vida, los militares prefirieron matarlo, “lo que indicaría que más que un enfrentamiento, fue una ejecución”.

El cadáver jamás fue mostrado como tal a la opinión pública; fue solamente a través de gráficas en las que supuestamente aparecía el capo, además de que, en contraposición a otros narcos de elevado nivel, no fue reclamado de inmediato y permaneció varios días en el anfiteatro.

Cuatro días después, el cuerpo de Ignacio, apodado también “El Rey del Hielo”, por la producción de la droga sintética llamada “Ice”, fue reclamado por la señora María de Jesús Coronel Villarreal, quien aseguró ser su hermana. Ni en la morgue, ni en el velorio y menos aún durante el sepelio, en Canelas, Durango, donde se le sepultó, pudo verse su cadáver.

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