Durante el año no sólo ha habido avistamientos de aeronaves. Además, un número considerable ha logrado aterrizar en tierras quintanarroenses y otras aeronaves ocupan por horas el espacio aéreo.

La mayoría de los vuelos provienen de Colombia, Venezuela, Belice y Guatemala. Llegan a Quintana Roo, Campeche, Yucatán, Tabasco y Chiapas, donde han descargado toneladas de droga.

Narco-vuelos, aterrizajes forzosos, accidentes. Pero todos sin detenidos. No ha servido para nada el cambio de delegado de la FGR en el Estado. Las aeronaves no son un fenómeno nuevo.

Redacción/Sol Quintana Roo

Chetumal, Quintana Roo.- Durante el año no sólo ha habido avistamientos de aeronaves, sino que además un número considerable ha logrado aterrizar en tierras quintanarroenses; otras ocupan por horas el espacio aéreo, lo que ha vuelto este “fenómeno” imparable.

La mayoría de los vuelos provienen de Colombia, Venezuela, Belice y Guatemala, llegando a Quintana Roo, Campeche, Yucatán, Tabasco y Chiapas, donde se han descargado toneladas de droga.

Los narco-vuelos, aterrizajes forzosos y accidentes son frecuentes, pero sin detenidos. No ha servido de nada el cambio de delegado de la Fiscalía General de la República (FGR) en el Estado. En opinión de expertos, un silencio ominoso es lo que prevalece, pues las aeronaves no son un fenómeno nuevo.

El gobierno federal y el gobierno de Quintana Roo señalan que se ha logrado disminuir el tráfico aéreo de narcóticos, gracias a la permanente coordinación existente entre la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano, la Marina y las policías federal y estatal. Pero el problema, todavía existe.

En lo que va de año han aterrizado al menos media docena de narco-aviones, varios de los cuales lograron descargar exitosamente la droga, traspalearla en vehículos terrestres y transportarla. En uno de esos aterrizajes se produjo un enfrentamiento que originó la muerte de un jefe de la Zona Militar y la de su chofer-escolta.

Pese a la reiterada coordinación gubernamental, lo cierto es que la presencia de ese tipo de naves no cesa, procedentes de Centro y Sudamérica; y siguen llegando a la frontera sur de Quintana Roo y hasta los estados de Tabasco, Yucatán, Campeche y Chiapas.

Pero si bien las autoridades militares, navales, estatales y locales han demostrado su participación activa y de manera coordinada en operativos conjuntos para combatir el narcotráfico aéreo, las autoridades federales, por parte de la Subsede de la Fiscalía General de la República en Quintana Roo, a cargo de Raúl Coronel Machado, guarda un silencio ominoso en torno a los casos registrados, bajo el argumento del “sigilo de la investigación”; de tal suerte que ni siquiera informa si se integró o no la obligada carpeta de investigación.

Habría que recordar que el delegado anterior, Javier Ocampo García y el fiscal Enrique Pérez García, fueron destituidos en septiembre de 2019 por sus nexos con el crimen organizado. Mientras que la subdelegada Bertha Reyes renunció una semana antes, bajo sospecha de mantener vínculos con el gang de las drogas.

Coronel Machado fue precisamente enviado a dicha subdelegación para investigar y erradicar la presunta corrupción del personal con la delincuencia organizada. Sin embargo, la situación que prevalece es la misma y al menos la “lluvia” de narcoaviones continúa en la zona, pese a los esfuerzos de militares y marinos, independientemente de otro tipo de ilícitos del orden federal que existen en la entidad como extorsiones, secuestros, trata de personas.

En opinión de expertos en narcotráfico, las aeronaves cargadas con toneladas de drogas que llegan a México no son un fenómeno nuevo; pero sí su creciente frecuencia, debido en ocasiones a la falta de controles efectivos por la carencia de instrumentos y herramientas necesarias, como radares, aunque otras veces por la corrupción de las autoridades.

NARCOJETS EN LA FRONTERA SUR DE QUINTANA ROO

A fines del mes de enero del presente año, en la carretera Vía Corta a Mérida, en el municipio de Bacalar, Quintana Roo, aterrizó de manera forzosa un jet privado y abandonado poco después.

Horas antes se reportó un enfrentamiento entre militares y los tripulantes del aparato aéreo.

Según los primeros reportes, a las 03:30 horas del día, en la pista de aterrizaje cercana a la comunidad Nueva Israel, los militares se percataron de la presencia del jet, por lo que un convoy del Ejército acudió a interceptar la aeronave, lo que originó el enfrentamiento.

En la acción resultó muerto el general José Luis Vázquez Araiza, jefe de la XXXIV Zona Militar y heridos los cabos Librado y Celestino. No hubo detenidos ni reporte de que se haya visto descender de la nave a las personas que la tripulaban.

En el lugar fueron aseguradas, además del avión bimotor, modificado para soportar más de una tonelada de droga, dos camionetas, 201 paquetes con droga, dos armas largas y bidones con turbosina y gasolina.

En un informe de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), se especifica que la matrícula del avión bimotor asegurado, procedente de Sudamérica, es norteamericana, además de que en días pasados estuvo en los aeropuertos de Monterrey, Tampico, Toluca y Chetumal, sin que fuera detectado su uso ilícito.

Según un comunicado de la Fiscalía General de la República (FGR), se ejerció la facultad de atracción y dio comienzo a las indagatorias; sin embargo, hasta la fecha no se ha informado nada al respecto y han transcurrido más de nueve meses.

Investigaciones periodísticas de Sol Quintana Roo, en torno a la aeronave Hawker 800 matrícula N796CH, muestran su itinerario, a qué empresas ha pertenecido, en qué años y cuáles han sido sus proyectos de viaje, según consta en documentos de Aeronáutica Civil.

De acuerdo con el registro de actividades, el miércoles 23 de septiembre de 2020 fue vista por primera vez a las 01:16 pm CDT, en Ciudad del Carmen, Campeche, de donde salió rumbo a la ciudad de Chetumal, aterrizando a las 1:41 horas del mismo día.

Dos semanas antes, el 11 de septiembre de 2020, voló de la Ciudad de México hacia Tampico, Madero, Tamaulipas, de acuerdo con el registro del radar y de Aeronáutica Civil, respectivamente.

Según el historial de vuelo registrado, el jet abandonado en Chetumal había pertenecido a cuatro empresas. En 2004 realizaba vuelos privados para Palmetto Aviation, según consta en el registro del 16 de julio de 2004.

También perteneció a la empresa aérea James C. Richardson, como consta en el registro del 30 de junio de 2004, así como a Pierre Foods, registrado el 8 de marzo de 2004 y finalmente, a Columbia Hill Aviation, como consta en el registro de fecha 2 de enero de 2001.

Su última actividad, vuelo o ubicación conocida o registrada, fue de Toluca, México, hacia Chetumal, Quintana Roo, registrada a las 9 horas.

La madrugada del pasado lunes 21 de septiembre se inició un operativo binacional tras la detección realizada por el Sistema Nacional de Vigilancia Aérea de México de una aeronave cuyo vuelo era clandestino.

En otro de los casos, un aparato aéreo fue detectado en el sur de Quintana Roo, en la zona de la ribera de Río Hondo. Posteriormente, al filo de las 9:00 de la mañana, fue ubicada en una antigua autopista de Santa Martha, en el Distrito de Orange Walk, Belice.

Presuntamente, el aparato ya había logrado cruzar la frontera aérea con un cargamento de droga, pero al ser descubierta en suelo mexicano se vio precisada a regresar a Belice y tuvo que realizar un aterrizaje forzoso en la autopista, siendo descubierta y asegurada por el Departamento de Defensa de Belice.

En otro caso, también ocurrido en Belice, fue localizado un avión cerca de las aldeas Carmelita y Crooked Tree, el cual se presume fue usado para transportar droga. El avión con registro HS 125 HAWKER SIDLEY es similar a otros que se han utilizado para transportar material ilícito en el vecino país.

El lunes 5 de octubre, otro narco-jet fue localizado, semicalcinado, en una pista clandestina localizada entre las comunidades de Sergio Butrón Casas, Ucum y Carlos A. Madrazo. Previamente, la Fuerza Aérea Mexicana, a través de la Base Aeronaval de Chetumal, intensificó sus patrullajes aéreos ante la alerta de posibles narco-aterrizajes.

De acuerdo con los informes de la Dirección General de Aeronáutica Civil, ese tipo de aeronaves se encuentra entre los más utilizadas para traficar droga, ya que son de fácil obtención y difícil de rastrear y detectar por su vuelo raso, tienen mayor capacidad de carga y combustible, lo que les da más autonomía de vuelo, además de que son más veloces que otras avionetas.

Asimismo, se realizan recorridos terrestres por parte del Ejército Mexicano para detectar el acondicionamiento de pistas y de personas que pudieran estar relacionados con la delincuencia organizada.

De esa manera, se han notado gran número de aeronaves que surcan el espacio aéreo, lo que ha llamado la atención de los chetumaleños, por lo que Sol Quintana Roo logró conocer que estos sobrevuelos son patrullajes que se realizan en distintos horarios, tanto de día como de noche, a fin de interceptar vuelos que trafiquen con droga y así evitar que logren aterrizar.

Por otra parte, personal militar del grupo de inteligencia también realiza su labor de campo a fin de ubicar refugios, como ranchos o viviendas, que son utilizados por los narcotraficantes para esconder la droga o armamentos que logran sacar de las aeronaves.

Investigaciones de Inteligencia Militar revelan que tanto en la ribera del Río Hondo, como en la vía corta a Mérida, en el municipio de Bacalar, el Cártel de Sinaloa es el principal receptor de drogas que traen los narcoaviones, vehículos que incendian posteriormente para borrar evidencias, ya que la mayoría son robados en ciudades de México o de Sudamérica para el trasiego de droga.

De igual forma, autoridades federales y militares han atendido llamadas de campesinos por supuestos aterrizajes de avionetas con cargamentos de drogas en La Noria o en sus inmediaciones. Este rancho se localiza a la vera del camino Chetumal-Xpujil, entre las localidades de Carlos A. Madrazo y Sergio Butrón Casas. Sin embargo, hasta ahora no se ha logrado asegurar ninguna aeronave por parte de los federales y los militares.

El 5 de julio, un helicóptero artillado de las fuerzas armadas abrió fuego contra un jet Hawker 700, presuntamente tripulado por miembros del crimen organizado. La SEDENA reportó que confiscó la aeronave y un vehículo que transportaba droga, mismos que fueron puestos a disposición de la FGR.

El miércoles 7 de este mes, una avioneta fue detectada por la Fuerza Aérea Mexicana en la frontera sur y se inició su persecución, prolongada durante cinco horas, hasta que la avioneta se desplomó en La Botija, municipio de Amealco, Querétaro.

Esta institución reportó que en un año, al menos en siete ocasiones aeronaves de hélice o turbina han sido utilizadas para transportar enervantes. Y tras aterrizar y descargar la droga en estados del Caribe mexicano, son destruidas para evitar que puedan ser rastreadas.

La información proporcionada por las fuerzas castrenses, ofrece el fundamento legal necesario para que la FGR lleve a cabo las investigaciones respectivas. Sin embargo, al menos los altos funcionarios de la Subsede de la FGR en Quintana Roo no informan ni reportan nada en cuanto al avance de sus indagatorias.

BELICE, IGUAL

La última fue una aeronave que aterrizó en una zona cercana a la reserva forestal de Crokeed Tree beliceña, pero sin ningún tipo de carga. Personal de la Fuerza de Defensa de Belice mantiene un despliegue en esta reserva del distrito de Orange Walk, por el presunto aterrizaje de una aeronave ilegal que fue detectada por radares beliceños y mexicanos. Salió de las rutas aéreas internacionales y se internó en la mencionada reserva forestal.

LA ÚLTIMA, EN EL AEROPUERTO DE CHETUMAL

Al igual que hiciera el presidente de México en su conferencia de prensa cotidiana denominada La Mañanera, las autoridades castrenses confirmaron la información publicada de manera exclusiva por Sol Quintana Roo.

Como se recordará, alrededor de las 5:30 de la mañana -4:30 horas de la Ciudad de México- el avión Hawker matrícula XB-RCF, con número de serie 258051, aterrizó sin permiso alguno en el aeropuerto de Chetumal.

Dicho jet, segundo en hacerlo de manera casi consecutiva en los últimos meses, traía consigo 54 paquetes de cocaína con un peso aproximado de una tonelada y media.

La SEDENA informó mediante un boletín de prensa que la droga incautada tendría un precio estimado en el mercado norteamericano de 392 ́812,500 de pesos. Luego de una minuciosa investigación en los patios del aeropuerto y otros puntos cercanos, se efectuó la detención de un individuo de nacionalidad argentina. Sin embargo, aunque todavía no está confirmado, se supo que el segundo piloto está detenido en la Fiscalía General de la República.

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