Reportajes Especiales

NO PERDIÓ JERARQUÍA, PESE A SU CAPTURA (SÉPTIMA Y ÚLTIMA PARTE)

*Mediante sus abogados, familiares y gente que lo visitaba, a través de celulares, siguió manteniendo el control e incluso con mayor seguridad, pues estando dentro de un penal, las posibilidades de que narcotraficantes rivales le hicieran daño eran prácticamente imposibles

Redacción / Sol Quintana Roo / Sol Yucatán / Sol Campeche / La Opinión de México

Ciudad de México.- Su captura no le restó jerarquía ni poder para seguir al frente del Cártel del Golfo, pues mediante sus abogados, familiares y gente que lo visitaba, a través de celulares, siguió manteniendo el control e incluso con mayor seguridad pues estando dentro de un penal, las posibilidades de que narcotraficantes rivales le hicieran daño eran prácticamente imposibles.

La libertad con que se movía, pese a estar preso, era más que evidente, como lo demostró el hecho de que en noviembre de 2004, enviara un tráiler con 20 toneladas de víveres con ayuda para los damnificados por el desbordamiento del Río Escondido, en Coahuila.

En las despensas había pegadas unas tarjetas blancas con el mensaje: “Donativo del señor Osiel Cárdenas”.

Meses después, en abril de 2005, Osiel envió varios tráileres con juguetes a niños de Reynosa, Tamaulipas. Los regalos llevaban una tarjeta con un consejo:

«La constancia, disciplina y esfuerzo son la base del éxito. Sigue estudiando para que seas un gran ejemplo. Feliz Día del Niño. Con todo mi afecto para el triunfador del mañana, te desea tu amigo: Osiel Cárdenas Guillén».

El 7 de marzo de 2005, el gobierno mexicano concedió a Estados Unidos la extradición de Osiel Cárdenas. Sin embargo, la entrega del capo a las autoridades estadounidenses no fue inmediata, ya que Cárdenas Guillén debía enfrentar antes una serie de procesos en México.

Tras el desahogo de los juicios y luego de haber agotado todas las instancias de amparo, el jefe del Cártel del Golfo fue finalmente extraditado a los Estados Unidos el 19 de enero de 2007, donde enfrentó 19 cargos en una corte de Houston, Texas. Su juicio fue programado para septiembre del 2009.

En 2010, durante su juicio, se declaró culpable de un cargo por narcotráfico, uno por lavado de dinero y tres por extorsión a agentes federales de Estados Unidos y ofreció dar información no sólo del Cártel del Golfo, sino de organizaciones rivales. A cambio le fueron retirados otros doce cargos por narcotráfico.

Se le dictó una sentencia de 25 años de prisión y él entregó al gobierno norteamericano 50 millones de dólares.

El dinero fue recuperado de casas de seguridad (“caletas”), de Cárdenas Guillén y transportado, vía terrestre, a través de la frontera, hasta el vecino país y entregado finalmente a la Unión Americana.

Juan Jesús Guerrero Chapa, abogado y confidente de Cárdenas Guillén, supervisó el traslado del dinero, además de aportar información al gobierno de EUA a nombre del narco, sin embargo 10 años después, en el 2013, un sicario acabaría con la vida del litigante mientras realizaba sus compras en Southlake, un suburbio de Dallas.

Tras la aceptación de su culpabilidad y el pacto que hizo con el gobierno estadounidense, comenzó la ruptura del Cártel del Golfo y Los Zetas. Trascendió que había estado entregando información al gobierno de Estados Unidos y le declararon la guerra por traidor, convirtiéndose en sus principales enemigos.

Y con la caída de Osiel, poco a poco siguió desquebrajándose el Cártel del Golfo:

El 6 de noviembre de 2010, fue abatido Antonio Ezequiel Cárdenas Guillén, “Tony Tormenta”, en un enfrentamiento con marinos y militares, en el que murieron tres infantes de Marina, un soldado y cuatro sicarios

El 5 de octubre de 2012, fue aprehendido Mario Cárdenas Guillén, “El Gordo” o “El M-1” y Homero Cárdenas Guillén, alias “El Orejón” o “El Majadero”, padre del Kike, presuntamente murió de un infarto el 24 de marzo de 2014, aunque no existe una confirmación oficial.

A diferencia de Juan García Ábrego, que fue condenado a 11 cadenas perpetuas por no prestarse a delatar a sus cómplices, Osiel sí aceptó dar información de sus compinches, por lo que le fue rebajada su condena a 25 años,

Tras su captura y extradición, quedó al frente Antonio Ezequiel Cárdenas Guillén, “Tony Tormenta”, apodado así por lo explosivo de su carácter, hasta que el 6 de noviembre de 2010, fue abatido por el Ejército.

Vino entonces una lucha interna entre los “zetas” y por temporadas fungieron como cabezas del cártel, entre ellos Jorge Eduardo Costilla Sánchez, “El Coss” y Heriberto Lazcano.

El primero fue detenido también el 12 de septiembre de 2012 y un mes después, el segundo también fue muerto por las fuerzas federales, el 6 de octubre de 2012, aunque su muerte constituye todo un misterio, ya que el cuerpo fue robado de una modesta funeraria, sin ninguna medida de seguridad, pese a la importancia del capo abatido, por lo que nunca se vio el cadáver.

Actualmente, no hay una cabeza visible lo suficientemente importante, como para otorgarle la misma jerarquía que a sus antecesores y son los diferentes miembros del clan Cárdenas los que ocasionalmente, aparecen o se autoerigen en jefes de la organización.

Artículos Relacionados

MÉXICO SE QUEJA DE TRÁFICO DE ARMAS Y RECHAZA AYUDA DE EU (1/7 PARTES)

Arceus

LA SUPUESTA CONFUSIÓN (2/7 PARTES)

Arceus

LA CONFUSIÓN DE FRANCOTIRADORES (4/7 PARTES)

Jaqueline De la Portilla

Deja un Comentario