Reportajes Especiales

¿POR QUÉ SE RECRUDECIÓ LA VIOLENCIA EN GUANAJUATO?

*“Huahicoleo”, el “oro negro” para la delincuencia y su competencia: La elaboración de las drogas sintéticas 

Redacción/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/La Opinión de México 

(Segunda de seis partes) 

Guanajuato.- Desde hace años, antes de la presente administración, Guanajuato ha sido un territorio disputado por la delincuencia organizada y no precisamente por el robo de hidrocarburos, llamado coloquialmente “huachicoleo” que ha sido el “oro negro” para la delincuencia, sino por la elaboración de las drogas sintéticas que ha cobrado relevancia en la entidad. 

No obstante, dentro de esa sorda lucha se mantenía una especie de “pax narca”, es decir que aunque se registraban hechos violentos y homicidios no habían llegado a niveles tan altos como los que ahora se registran. 

Cabe recordar que en los primeros días de su administración, en diciembre de 2018, Andrés Manuel López Obrador quiso poner a prueba el inmenso bono político ganado en las elecciones que lo llevaron al poder y, emulando a Felipe Calderón que declaró la guerra a las drogas, él hizo lo mismo al huachicoleo. 

Entre las medidas adoptadas, dentro de una estrategia diseñada en las rodillas, además del simulado combate a los ladrones de hidrocarburos, decidió cerrar las válvulas de al menos cuatro de los 13 oleoductos de Petróleos Mexicanos, para evitar, según él, que las bandas de «huachicoleros» extrajeran gasolina de los ductos. 

Debe destacarse que no ha logrado impedir que siga el “huachicoleo”, pero en cambio sí interrumpió el suministro a decenas de ciudades en los estados de México, Michoacán, Guanajuato, Aguascalientes, Jalisco, Querétaro y Tamaulipas. 

Las consecuencias no se hicieron esperar y los primeros días del año nadie hablaba de otra cosa. El miedo al desabasto llenó de largas filas las gasolineras. Había autos durante la madrugada para ser los primeros en poder cargar combustible. 

Las pérdidas fueron multimillonarias y la violencia se recrudeció en la entidad, ante la falta de combustible que mucho tiempo antes ya estaba en permanente disputa entre los cárteles de Santa Rosa de Lima y el de Jalisco Nueva Generación. 

El mes de noviembre de 2018, al término del sexenio de Enrique Peña Nieto, Guanajuato terminó con 183 muertos y tras la simulada guerra al huachicoleo, en el primer mes de gobierno de López, el mes de diciembre, concluyó con 274 homicidios dolosos, la mayoría ejecuciones. 

En enero de 2019 se observó la misma tendencia, pues la cifra fue de 287 y a partir de ahí, Guanajuato no ha dejado el nada honroso primer lugar como el estado más violento e inseguro con el mayor número de muertes violentas. 

Mes a mes y año tras año se mantiene en esa posición: el año de 2019 acabó con 35 mil 588 muertes violentas y el 2020, con 34 mil 648, una reducción de 940 crímenes, aunque el estado de Guanajuato ha seguido ocupando el primer sitio en asesinatos. 

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