Hoy Escribe

PRIMER INFORME: EL PARADISÍACO MÉXICO DE AMLO

Ricardo Ravelo/Sol Quintana Roo

—Del discurso lapidario que pronunció al tomar posesión como presidente de la República, donde destacó que México estaba en bancarrota, hundido por la corrupción y con una crisis profunda en el campo, a grado tal que ya importábamos maíz y frijol, en tan sólo nueve meses el rostro de ese México cambió radicalmente en las palabras del presidente: ahora hay cero corrupción y un país boyante que se abre sitio en el porvenir. Así, la realidad cambia de color de acuerdo con la conveniencia del mandatario.


Durante su primer informe de gobierno –que más bien fue un largo discurso plagado de repeticiones, fraseos machacones, propios de la mecanicidad que atenaza al mandatario—el presidente Andrés Manuel López Obrador destacó lo que a su juicio son sus mayores logros, como el fin de la corrupción, la cancelación del aeropuerto de Texcoco, las becas para estudiantes y apoyos para adultos mayores, entre otros, y apenas pudo reconocer “que la baja delictiva” no ha sido suficiente para alcanzar la pacificación del país.


En realidad, el territorio nacional no experimenta ninguna baja delictiva, por el contrario, los índices de homicidios van en aumento lo mismo que la violencia de alto impacto perpetrada por el crimen organizado, cuyos miembros se han convertido en una verdadera pesadilla para el gobierno de la llamada Cuarta Transformación.


En su discurso pregonó el fin de la corrupción en su gobierno, pero esta expresión más bien parece un buen deseo del mandatario, pues en diversas áreas del gobierno federal todavía está presente el viejo régimen: En Pemex continúa el saqueo y lo mismo ocurre en las 49 aduanas del país, donde todavía no se logra el saneamiento de esas áreas por donde el crimen organizado opera el tráfico de dinero, drogas, armas y contrabando en general.
Recientemente, el diario “El Universal” sacó a la luz pública la riqueza que posee Manuel Bartlet Díaz, director de la Comisión Federal de Electricidad, a quien le descubrieron un emporio de más de 25 mansiones localizadas en la Ciudad de México, Puebla y el Estado de México que, de acuerdo con las investigaciones, están a nombre de familiares. Las casas están valuadas en unos 800 millones de pesos. No obstante, en su declaración patrimonial el exgobernador de Puebla reconoció que sólo tiene un patrimonio de 50 millones de pesos, lo que no coincide con lo que arroja el monto de su fortuna.


Sin embargo, para López Obrador, la corrupción en su gobierno ya se acabó.
De igual forma, el presidente aprovechó la tribuna para urgir al Congreso a que apruebe la revocación de mandato justamente cuando las encuestas lo colocan con el 65% por ciento de popularidad, la mayoría de quienes lo apoyan, por su puesto, es la gente de menores recursos a los que el presidente apoya con dinero público para mantenerlos como su principal base electoral. A juicio de sus críticos, lo que el presidente quiere es aparecer en la boleta en el 2021, cuando se efectúen las elecciones intermedias, pues de esa forma induciría el voto a favor de Morena. Este punto es uno de los más ríspidos en el Congreso, pues los partidos de oposición se oponen a que el presidente esté en la boleta electoral.
En estricto sentido, el informe no tuvo novedades, pues todos los puntos abordados por el mandatario han formado parte de sus conferencias mañaneras. Se trató de una repetición machacona de los logros que presume, los mensajes a sus enemigos, a los que él llama “los conservadores” y un rosario de promesas a futuro, sobre todo, en los temas de economía y seguridad, en los que su gobierno no camina bien.


En estos dos puntos reconoció que la economía ha crecido poco –en realidad los datos más creíbles estiman que habrá cero crecimiento en este año –, pero el presidente se defiende argumentando que en el país “no hay recesión”, cuando es más que evidente el descontento social por la falta de circulante, la paralización de proyectos importantes que han impedido que la economía crezca.


Respecto del crimen organizado, las palabras del presidente fueron lacónicas. No entró al detalle de los casos de violencia extrema que vive el país ni de la violencia de alto impacto que sacude a 25 estados de la República.


Tampoco habló de cambios o de ajustes en su plan para combatir la criminalidad, aunque destacó que ya son más de 58 mil los elementos que hasta ahora conforman a la Guardia Nacional, el proyecto policiaco del régimen con el que se asegura que se pacificará al país.
López Obrador sigue creyendo que el reparto de dinero a la clase pobre es la forma de impedir que el crimen aumente, no obstante que los expertos en la materia, como Edgardo Buscaglia, investigador de la universidad de Columbia, ha sostenido que la pobreza no genera criminalidad, pues la expansión del crimen organizado es consecuencia del vacío de Estado que impera en todo el país.


Respecto de la obra aeroportuaria, necesaria para impedir que el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México se sature, el presidente reiteró que su decisión de cancelar la obra de Texcoco fue la mejor –no obstante que se perdieron 100 mil millones de pesos –porque el terreno donde se estaba construyendo iba a sufrir hundimientos en los próximos años debido a las malas condiciones del terreno.


Dijo, además, que había mucha corrupción en esa obra y destacó que el gobierno federal ya no le debe “ni un solo peso” a las empresas que participaron en la construcción de ese proyecto.


Ahora –dijo –se va a invertir en la ampliación del Aeropuerto Benito Juárez, se construirá la terminal de Santa Lucía y se acondicionará la terminal de Toluca para crear un gran proyecto aeroportuario con tres terminales aéreas.


Al tomar posesión como presidente de México, el 1 de diciembre de 2018, López Obrador hizo un balance exhaustivo de la situación de México: dijo que le habían entregado un país “en bancarrota”,con elevados índices de corrupción, profunda crisis en el campo, a grado tal –dijo en aquella ocasión –que estábamos importando maíz y frijol.


Habló de un país desangrado por la violencia, producto de las guerras que enfrentan los cárteles del narcotráfico, los cuales han tomado el control del territorio.


En efecto, López Obrador recibió el gobierno en el momento en que un total de 14 cárteles se disputaban el tráfico de drogas por todas partes, lo mismo que el mercado de consumo, cada vez más voraz.


Expuso que había miles de desaparecidos, cuyos casos nadie estaba investigando y que los deudos de las víctimas exigían justicia.


Sin embargo, en nueve meses, el país del que habla López Obrador es casi el paraíso: se acabó la corrupción, dice, también el huachicoleo. Así que a esa velocidad, en cinco años más, México será la primer potencia mundial.

Artículos Relacionados

SE LA VIVE VIAJANDO…

Información

DIARIO EJECUTIVO

Arceus

LOS CAPITALES

Daniel Tuz

Deja un Comentario