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REYNOSA, EN MANOS DEL CARTEL DEL GOLFO

*Según informes de la Secretaría de Seguridad de Tamaulipas, Matamoros sigue siendo bastión del Cártel del Golfo, grupo que se asentó en la región desde mediados de 1980 bajo el mando de Juan García Ábrego

*El clima de violencia se remonta al mes de abril de 2017, cuando Julián Manuel Loisa, alias el “Comandante Toro”, del Cártel del Golfo, fue abatido por elementos de la Secretaría de Marina

*En medio del campo de batalla entró en la escena un nuevo contendiente: El Cártel del Noreste, comandado por Juan Gerardo Treviño, alias “El Huevo”, sobrino de un sanguinario ex líder de Los Zetas

Redacción/La Opinión de México/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/ Sol Campeche

*Corresponsalías nacionales/Reportajes especiales

Reynosa, Tamaulipas.- En total fueron 22 personas asesinadas en la matanza de Reynosa: 16 fueron por motivos que aún no han podido esclarecer las autoridades, y otras seis fueron identificadas como delincuentes abatidos.

Testigos relataron: “Nunca había ocurrido algo semejante. La cacería de personas inocentes, sin antecedentes penales ni relación alguna con el crimen organizado”, “Inédito, inaudito”, dijo el fiscal general de justicia de Tamaulipas, Irving Barrios.

Entre las víctimas inocentes se encontraban albañiles, trabajadores que reparaban el alcantarillado, un joven enfermero recién graduado, un adulto mayor que caminaba en el lugar y momento equivocados, el dueño de una tienda de abarrotes y un cliente que simplemente realizaba sus compras.

Según reportes de la Secretaría de Seguridad de Tamaulipas, Matamoros sigue siendo bastión del Cártel del Golfo, grupo que se asentó en la región desde mediados de 1980 bajo el mando de Juan García Ábrego.

Dada su dinámica de operaciones entre clanes, el Cártel del Golfo cuenta con varios cabecillas, entre quienes destacan los herederos de la familia Cárdenas Guillén, apellido del máximo líder cuando la agrupación mantenía un dominio al nivel de rivales como el Cártel de Sinaloa.

Actualmente, Matamoros estaría controlado por José Martín Cárdenas García, el “Chiwilly”, lugarteniente del Cártel del Golfo. Aunque también operaría otro cabecilla de la facción identificado como José Alfredo Cárdenas Martínez, el “Contador”.

Este último es sobrino de Osiel Cárdenas Guillén, detenido en 2003, extraditado a EU en 2007 y quien saldrá libre en 2028.

En Reynosa, a donde se dirigieron Mario Delgado y compañía, opera Carlos Roel Collazo, el “Chuy Sierra”, igual del Cártel del Golfo. La distancia a este último municipio desde Matamoros son 89 kilómetros que pueden ser recorridos en poco más de una hora en auto particular.

Tamaulipas está bajo la disputa del Cártel del Noreste, derivado de Los Zetas, y el Cártel del Golfo. La entidad ha sido bastión de cárteles de la droga porque colinda en su frontera norte con Estados Unidos, principal consumidor de estupefacientes.

En sus antecedentes, los actuales grupos delictivos formaron parte de la misma facción, pero al paso de los años tuvieron diferencias y traiciones que los llevaron a la fragmentación.

Los antecedes del clima de violencia que actualmente azota Reynosa, y que este fin de semana llegó a su culmen, se remontan al mes de abril de 2017, cuando Julián Manuel Loisa, alias el «Comandante Toro», del Cártel del Golfo, fue abatido por elementos de la Secretaría de Marina (Semar).

Su muerte desencadenó días de caos y violencia en la ciudad fronteriza. Integrantes del crimen organizado quemaron comercios, vehículos y realizaron al menos 32 narcobloqueos en distintos puntos de la ciudad colindante con Texas.

El Cártel del Golfo hizo circular audios en los que ordenaba a la gente no salir de sus casas. Los rumores apuntaban a que la célula Ciclones —una de las facciones del Cártel del Golfo— había sido enviada desde Matamoros para apoderarse de la ciudad.

El mando de la organización fue asumido entonces por Jesús García, el “Güero Jessi”. Sin embargo, otros jefes del cártel —Alberto Salinas, el “Betillo”; Petronilo Flores, alias “El Metro 100”; Luis Alberto Blanco, el “Pelochas” y Juan Miguel Lizardi, Miguelito 56— se opusieron a esta decisión.

Lo siguiente fue un mar de sangre que azotó a la región. Los enfrentamientos se recrudecieron y el destino de los diferentes jefes que se peleaban la plaza fue distinto para cada uno: El “Betillo” y el “Güero Jessi” fueron abatidos, mientras que “El Pelochas” y “El Metro 100” fueron detenidos.

Pero aquello no supuso el final de la violencia, sino todo lo contrario, pues sus sucesores siguieron enfrascados en una pugna que poco a poco situó a Reynosa entre las ciudad más peligrosas para vivir.

Además, en medio de aquel escenario bélico, también se introdujo en la escena un nuevo contendiente que a la larga se convertiría en una organización influyente: El Cártel del Noreste, comandado por Juan Gerardo Treviño, alias “El Huevo”, sobrino de un sanguinario ex líder de Los Zetas.

Desde entonces la ciudad acumula montañas de cadáveres, bloqueos carreteros y balaceras que hasta el sábado pasado rara vez se cobraban vidas inocentes. “Las clases se suspendieron, los comercios cerraron, la gente se pertrechó en sus casas: Las calles se convirtieron en un cementerio”, relataban temerosos los ciudadanos.

Aunque esta ciudad es un escenario habitual de actos de violencia vinculada al crimen organizado porque es un punto estratégico para los cárteles donde proliferan todos los tráficos ilegales, sobre todo el de migrantes, los vecinos entraron en pánico.

Olga Ruiz se trasladó inmediatamente al lugar del ataque y dijo que la policía amenazó a su padrastro con detenerlo mientras el cuerpo de su hermano todavía estaba ahí tendido. Aseguró que la policía les pidió documentos que acreditaran que el joven no estaba vinculado al crimen organizado para poder entregarles el cadáver.

“¿Cómo es posible que hicieran eso, en vez de ir a buscar a los delincuentes”, lamentaba la mujer, que corrió a buscar fotografías familiares y de la escuela donde estudiaba su hermano.

En esta región, la parte más oriental de la frontera entre México y Estados Unidos, opera el Cártel del Golfo, aunque distintos grupos dentro de esta organización mantienen una lucha interna desde 2017 para controlar territorios clave para el trasiego de droga y el tráfico de personas.

Los problemas de las autoridades de Tamaulipas, el estado que vio nacer a Los Zetas —ahora reconvertidos en el Cártel del Noreste y donde sigue operando el Cártel del Golfo— no son nuevos.

Varios de sus antiguos gobernadores, todos del ahora opositor Partido Revolucionario Institucional, han enfrentado cargos por corrupción y crimen organizado. Uno de ellos, Tomás Yarrington, fue extraditado a Estados Unidos desde Italia en 2018, bajo acusaciones de tráfico de drogas.

Estos hechos suceden en un contexto en el que la violencia no cesa en México, que tuvo los dos años más sangrientos de su historia en 2019, con 34 mil 682 asesinatos, y 2020 con 34 mil 554.

Apenas este lunes, la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, reportó 2 mil 963 homicidios en mayo, el mes más violento en el 2021 y uno de los 10 más sangrientos del sexenio pasado.

Aun así, la titular de la SSPC, Rosa Icela Rodríguez, presumió de una reducción anual de 2.9 por ciento en el número de homicidios dolosos en los primeros cinco meses del año.

En el estado de Tamaulipas opera el Cártel del Golfo, organización criminal en la que distintos grupos mantienen una violenta disputa interna para controlar un territorio clave para el tránsito de droga y el tráfico de personas.

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