Hoy Escribe Ricardo Ravelo

SIN ‘EL MARRO’, TODO SIGUE IGUAL EN GUANAJUATO

Ricardo Ravelo / Sol Quintana Roo

–El control del CSRL lo toma Rafael Yépez, padre de “El Marro”, según la SSPC; ahora la guerra será con el cártel de Jalisco, el segundo más poderoso del país.

El golpe que terminó con la carrera criminal de José Antonio Yépez Ortiz, “El Marro”, asestado el domingo 2 en Guanajuato, no pone punto final al conflicto que enfrenta el estado de Guanajuato debido a la violencia desatada por el crimen organizado.

La captura del delincuente significa un descabezamiento temporal del cártel Santa Rosa de Lima, uno de los más violentos, pero en el crimen organizado más tarda una empresa en cambiar a un gerente que un cártel en relevar a una pieza perdida por muerte o encarcelamiento. Algunos informes policiacos a nivel federal ya mencionan, por ejemplo, que Rafael Yépez, padre de “El Marro”, sería el relevo natural en el grupo.

Este personaje –nos referimos al padre –fue detenido a principios de año, por ahí del mes de marzo. En un retén policiaco fue interceptado. Se identificó con otro nombre, pero los agentes lo identificaron como el padre del capo más violento de “El Bajío”. Manejaba una camioneta robada, según se dijo entonces.

Fue puesto a disposición de las autoridades de Guanajuato, y posteriormente fue liberado, aparentemente, por falta de pruebas. Hoy es visto como el nuevo jefe del cártel Santa Rosa de Lima tras la captura de “El Marro”.

Lo que sí es importante decir es que el cártel Santa Rosa de Lima no desaparece con la detención de Yépez Ortiz: ahí quedan los gatilleros que utilizaba “El Marro”, la estructura financiera, a cargo de sus hermanas y primos y primas, la red de vehículos para el transporte de gasolinas, la lista de clientes que compraban el producto robado, algunos negocios utilizados como fachada para lavar dinero y una amplia red protectora conformada por alcaldes, regidores, síndicos, jefes policiacos y autoridades estatales.

Según los informes de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, “El Marro” había caído en crisis. Las más recientes declaraciones al respecto las hizo el secretario Alfonso Durazo Montaño, quien dijo que el criminal ahora vivía en una casa a medio construir porque ya no tenía dinero ni para la nómina. Atrás habían quedado las residencias con albercas y lujosas instalaciones. Así era el declive de Yépez Ortiz.

El escenario en El Bajío sigue igual o quizá empeore. La sociedad de Guanajuato celebró la captura de Yépez Ortiz, pero ahora la disputa territorial será con el Cártel de Jalisco Nueva Generación, encabezado por Nemesio Oseguera, que por mucho supera en poderío bélico, estructura operativa y financiera al de Santa Rosa de Lima.

Ahora el cártel de Oseguera Cervantes tiene el control de Guanajuato. Santa Rosa de Lima peleará por sus negocios –secuestros, robo de gasolinas, extorsiones y venta de droga a granel –con esta superestructura criminal, la segunda más poderosa de América Latina, que ya ha dado muestras de su capacidad de fuego:

En Zapopan, Jalisco, dieron muestras de su capacidad al derribar un helicóptero militar, el 26 de junio, en pleno corazón de la Ciudad de México, atentaron en contra del jefe de la policía capitalina, Omar García Harfuch, quien resultó ileso, no así dos de sus escoltas.

Y no todo quedó ahí: a través de algunos videos han reiterado sus amenazas en contra de García Harfuch, a quien le aseguran que no descansarán hasta asesinarlo.

Con el control que ya tomó en Guanajuato, el CJNG ya domina una veintena de entidades, controla, entre otros estados, un corredor clave en el huachicol y en la droga: Veracruz, Puebla e Hidalgo, de ahí se brincan a Querétaro, Guanajuato, Jalisco (su feudo) y parte del norte del país, hasta los límites con Sinaloa, donde los hijos de “El Chapo” no le han permitido el ingreso a su territorio.

El escenario en Guanajuato no está liberado de tensión ni de violencia. Viene una fuerte disputa por el control territorial, por lo que el gobierno federal deberá reforzar su presencia en esa región para no permitir el vacío legal y continuar con las indagaciones hasta exterminar al cártel de “El Marro”, enfrentar al de Jalisco, que ya tomó el control del estado, y desmantelar la red de protección oficial que permite y ha permitido al crimen florecer.

 

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