Portada Ricardo Ravelo

SONORA: AQUÍ MANDA EL NARCO

LEA HOY EN NUESTRO PERIÓDICO NACIONAL

SONORA: AQUÍ MANDA EL NARCO

Alfonso Durazo Montaño, exsecretario de Seguridad Pública Ciudadana, prepara su candidatura por MORENA para la gubernatura de su estado natal. Como funcionario federal, Durazo quedó a deber: no pudo detener la violencia criminal ni en su propio estado, donde cuatro grupos criminales se disputan el control territorial a sangre y fuego.

Las batallas sangrientas, que el año pasado causaron más de 600 crímenes, las protagonizan los cárteles de Sinaloa, Cártel de Jalisco Nueva Generación, “¨Pura Gente Nueva” y Los Salazar. La violencia no ha respetado a las autoridades, pues hasta la gobernadora priista Claudia Povlovich ya fue amenazada de muerte mediante una narcomanta en la que le recriminan que “no ha cumplido sus compromisos”. Además, el mensaje remata con una contundente frase: “Los compromisos se pagan con sangre”. Esto panorama permite considerar que, de ganar las elecciones el próximo año, Alfonso Durazo sería gobernador pero el narcotráfico cogobernaría con él en Sonora.

Ricardo Ravelo/ La Opinión de México/ Sol Quintana Roo/ Sol Yucatán

Sonora.-Alfonso Durazo Montaño, exsecretario de Seguridad Pública Ciudadana (SSPC) se apresta a convertirse en candidato de MORENA a la gubernatura de Sonora a pesar de sus nulos resultados en materia de seguridad: actualmente, en el país operan diecinueve grupos criminales y la violencia sigue no sólo impune sino imparable a pesar de la fuerte presencia militar, que en el actual gobierno es histórica.

Ni en el gobierno de Felipe Calderón –cuando se le declaró la guerra al narcotráfico –la militarización había sido tan intensa. Sin embargo, pese a ello, el país sigue envuelto en una vorágine de violencia, pues los cárteles se disputan abiertamente el control territorial y el boyante mercado de las drogas.

En el caso del estado de Sonora, la tierra que pretende gobernar Durazo, la crisis de seguridad pública es aguda. Este territorio del norte de México es, desde hace varios años, un campo de batalla de los grupos criminales que, a sangre y fuego, se pelean por la plaza, ya que la entidad colinda con el estado de Arizona, clave para el tráfico de drogas.

El clímax del descontrol criminal alcanzó el máximo de su descomposición  en 2019 cuando en la zona serrana ubicada entre los límites de Chihuahua un grupo armado asesinó a tres mujeres y seis niños de la familia Lebarón, lo que desató uno de los escándalos más fuertes, pues este tipo de ejecuciones confirmó que Sonora y buena parte del norte del país ya estaba fuera de control.

El multihomicidio se le atribuyó a grupos del crimen organizado, pero hasta ahora no se conocen las verdaderas razones de la masacre.

En los primeros nueve meses de 2019, el estado de Sonora registró una cifra escandalosa de crímenes: 761 en total, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

La cuarta parte de los asesinatos ocurrieron en la ciudad de Hermosillo, la capital del estado. En 489 asesinatos las autoridades detectaron que hubo uso de arma de fuego de alto poder, signo inequívoco de la fuerte presencia del narcotráfico.

Debido al recrudecimiento de la violencia –consecuencia de la intensa disputa territorial por parte de los cárteles –la gobernadora Claudia Pavlovich, emanada de las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y quien llegó al poder en septiembre de 2015 –solicitó ayuda al gobierno federal para frenar la violencia.

En aquel momento, la lucha entre los cárteles se centró por el control de municipios de una intensa narcodinámica: Cajeme, Guaymas, Hermosillo, Ciudad Obregón y Yécora.

Sin embargo, pese al envío de más de mil elementos tanto de la policía como de efectivos militares, la violencia en el estado se recrudeció.

Y es que para el narcotráfico, el estado de Sonora es un territorio atractivo debido a su situación geográfica: forma parte del llamado “Triángulo Dorado”  que confirman los estados de Durango, Sonora y Chihuahua; además, la tierra natal de Luis Donaldo Colosio –candidato del PRI a la presidencia de la República en 1994 y asesinado ese mismo año en Lomas Taurinas, Baja California –colinda con el estado de Arizona, en la Unión Americana, clave para el tráfico de drogas. Esta ubicación privilegiada ha hecho de Sonora un territorio de nadie.

La disputa por la plaza

De acuerdo con un informe de la Fiscalía General de la República (FGR) que abarca desde el año 2000 hasta el 2018, las autoridades federales han asegurado un total de 104 narco-túneles a lo largo de la frontera con Estados Unidos, de los cuales 56 fueron localizados en el estado de Sonora.

Según las autoridades federales, la plaza se la disputan los cárteles de Sinaloa, encabezado por Ismael “El Mayo Zambada; “Los Chapitos”, “Los Salazar”, el cártel de Jalisco Nueva Generación, así como algunos ramajes de la organización Beltrán Leyva, encabezados por “El Chapo” Isidro Meza, uno de los más violentos y sanguinarios de esa región.

Según su historial criminal, Meza Flores era aliado del cártel de Sinaloa, pero tras las fuertes disputas internas, se pasó al grupo de los hermanos Beltrán Leyva. Por ello, se ha propuesto no dejar el estado de Sonora a los hijos de Joaquín Guzmán Loera –Iván Archivaldo, Jesús Alfredo y Ovidio Guzmán –lo que ha derivado en un incremento de la violencia en el sur del estado, colindante con Sinaloa, principalmente en la población de Cajeme, donde los crímenes han alcanzado niveles históricos.

No es todo: Desde hace varios meses se ha desatado una guerra abierta entre “La Línea” –brazo armado del cártel de Juárez –que opera en Chihuahua y los cárteles de la droga que operan en Sonora, principalmente en la región serrana.

De acuerdo con las últimas estadísticas del Semáforo Delictivo Sonora, en abril de 2019 los municipios con más municipios fueron Empalme, Guaymas, Magdalena, Nogales y Hermosillo.

La situación también se ha complicado en otras demarcaciones como Agua Prieta, Navojoa, Guaymas y Empalme, poblaciones pequeñas con menos de 200 mil habitantes y que colindan con Sinaloa, territorio controlado por el cártel del mismo nombre.

La violencia ha alcanzado a personajes de la política. Un caso escandaloso ocurrió en octubre de 2019 cuando grupos del crimen organizado balearon el domicilio de la presidenta municipal de Guaymas –Sara Valle Dessens –. En ese municipio fueron acribillados once policías en el mismo año.

Tras el ataque, Sara Valle solicitó protección personal por parte de elementos de la Marina. De acuerdo con la dependencia, no se descarta que en algún momento la edil pueda vivir en alguna unidad habitacional resguardada por marinos ante la atroz violencia que enfrenta el estado.

La alcaldesa de Guaymas milita en MORENA, el partido en el poder. En junio pasado ella advirtió a la población que evitarían espacios públicos y de esparcimiento ante los fuertes enfrentamientos que se han registrado en el municipio. La autoridad simplemente está rebasada.

Y es que las amenazas del narcotráfico no sólo afectan a los alcaldes sonorenses sino que ya alcanzaron a la propia gobernadora del estado, Claudia Povlovich: En agosto de 2019, por ejemplo, en las calles de la ciudad de Hermosillo el crimen organizado colgó una “narcomanta”. Los autores fueron los miembros del cártel “Pura gente nueva”, encabezado por “Los Salazar”.

La amenaza a la mandataria fue directa. También arrasaron con su familia. Le recriminaron que no había cumplido con los acuerdos. Al finalizar el mensaje cierra con una amenaza: “Los compromisos se pagan con sangre”.

Durazo y el narco

Con números negativos, ineficaz en su función de secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo se dispone a ser candidato de MORENA al gobierno de Sonora. Para ello cuenta con el respaldo del presidente Andrés Manuel López Obrador, pero sus resultados no le acompañan.

Amigo de Luis Donaldo Colosio, exsecretario del presidente Vicente Fox, Alfonso Durazo carga a cuestas el cuestionamiento de haber liberado a Ovidio Guzmán en octubre de 2019, después de que un grupo de militares y policías lo detuvieron para extraditarlo a Estados Unidos, donde se le acusa de tráfico de drogas.

Después de aquel evento –el gobierno de la Cuarta Transformación no quedó bien parado debido a las sospechas que se desataron –Alfonso Durazo ofreció que Ovidio Guzmán sería capturado en otro momento. Sin embargo, el hijo de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, ya no ha sido molestado a pesar de que sigue vigente la orden de captura internacional por parte del gobierno de Estados Unidos.

Ovidio Guzmán se pasea impune por todo el estado de Sinaloa, asiste a fiestas y ninguna autoridad lo molesta.

Durazo será el candidato al gobierno de Sonora en medio de balaceras, crímenes y una intensa disputa territorial en su estado natal, donde tampoco pudo resolver la violencia.

Sin embargo, Durazo Montaño asegura que en México ya no hay crimen organizado y que los estados están libres de ese problema. Una mirada al estado de Sonora –su terruño –basta para entender que el funcionario miente.

Artículos Relacionados

LAURA FERNANDEZ, ENEMIGA DE LAS MUJERES

Jaqueline De la Portilla

LOS NIÑOS DE LA MAFIA (1/3 PARTES)

Arceus

SAQUEO POLICÍACO

Información

Deja un Comentario