Narcotrafico Reportajes Especiales Ricardo Ravelo Galó

TAMAULIPAS: TERROR Y VACÍO DE ESTADO

*En Tamaulipas se han sumado varios factores que derivaron en crisis: Por un lado el vacío de estado y, por el otro, la guerra que libran los grupos criminales por el control de esa entidad. Con un gobernador acusado de tener vínculos con el crimen, el territorio no tiene paz: La guerra entre cárteles no se detiene, pues ninguna autoridad local ni federal tiene capacidad de pacificar el territorio 

*Ahora el Cártel de Jalisco Nueva Generación selló una alianza con el de Sinaloa y se ligaron al Cártel del Golfo. De esta forma, están enfrentados a Los Zetas y al Cártel del Noreste. A este último se le atribuye la violencia que azota a la entidad, la que está convertida en un estado sin ley 

Ricardo Ravelo/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche/La Opinión de México 

(Primera de tres partes) 

Tamaulipas.- El estado de Tamaulipas –clave en el tráfico de drogas– está bajo dos fuegos: Por un lado, el gobernador panista Francisco Javier García Cabeza de Vaca enfrenta investigaciones tanto en México como en Estados Unidos por sus presuntas ligas con el narcotráfico y el lavado de dinero; por el otro, los grupos criminales que operan en ese territorio están enfrentados por el control de la plaza, una de las más codiciadas por los cárteles de la droga. 

Tras el triunfo del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), en las elecciones del pasado 6 de junio, los grupos criminales comenzaron a reacomodarse. Un caso extraordinario es la irrupción en Tamaulipas del Cártel de Jalisco Nueva Generación, encabezado por Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”. 

La organización criminal volvió a aliarse al Cártel de Sinaloa y así pudo entrar a Tamaulipas en alianza con el Cártel del Golfo. De esta forma, los Cárteles de Sinaloa, Golfo y Jalisco Nueva Generación están enfrentados con Los Zetas Vieja Escuela y el Cártel del Noreste. A este último se le atribuye la violencia que en los últimos meses se ha desatado en esa entidad. 

Por lo menos están señalados de haber dado muerte a los 23 migrantes guatemaltecos, quienes fueron asesinados e incinerados en el municipio de Camargo; de igual forma son señalados de calentar la plaza a través de asesinatos de personas inocentes, como la que ocurrió recientemente en el municipio de Reynosa, tierra natal del gobernador Cabeza de Vaca. 

Ante este escenario de descomposición –el gobierno no puede pacificar el territorio y el crimen está sin control– lo que se vive en Tamaulipas es un estado sin ley donde hasta ahora ni la Guardia Nacional ni las Fuerzas Armadas han podido meter en control a los grupos criminales. 

En resumen, el estado de Tamaulipas está sumido en una profunda crisis política y de seguridad pública donde priva el vacío de poder. Por ello, la nueva Legislatura local, con mayoría de Morena, procederá a desaforar al gobernador Cabeza de Vaca a fin de que enfrente a la justicia. La Fiscalía General de la República tiene abiertas varias carpetas de investigación por lavado de dinero, vínculos con el narcotráfico –en particular con Los Zetas, quienes le financiaron la campaña cuando fue alcalde de Reynosa– y enriquecimiento ilícito, pues se ha descubierto que el actual mandatario ha invertido más de cien millones de pesos en propiedades, casas, ranchos y departamentos. El origen de los recursos, de acuerdo con las pesquisas, es el crimen organizado.

Batallas criminales

La guerra entre bandas del narcotráfico en Tamaulipas no parece tener fin. En esa entidad gobernada por el panista Francisco Javier García Cabeza de Vaca están enfrentados los Cárteles del Golfo y del Noreste (una escisión de Los Zetas) por el control del territorio, lo que ha provocado desapariciones, balaceras y matanzas que ninguna autoridad ha podido frenar. 

Tierra de nadie, Tamaulipas es el estado fronterizo más conflictivo junto con Baja California, gobernado por el morenista Jaime Bonilla, donde los grupos criminales se disputan el mercado de las drogas, el tráfico humano, las extorsiones, el cobro del llamado derecho de piso, la venta de protección y el despojo de propiedades, entre otros delitos graves que forman parte del portafolios de actividades del crimen organizado. 

En Tamaulipas hay cuatro Cárteles que se disputan el control territorial a sangre y fuego: Los Zetas, o lo que queda de ellos; el Cártel del Golfo, Cártel del Noreste y el Cártel de Jalisco Nueva Generación, éste último, es el grupo criminal que más ha crecido en los últimos diez años. 

El abatimiento de 24 personas en Villa Unión, Coahuila, mediante varios ataques armados que iniciaron desde el domingo 1 por parte del Cártel del Noreste (CN) es otro acto de narcoterrorismo que el gobierno rechaza calificar como tal, pues prefiere seguir aceptando que en México sólo hay delincuencia organizada y no narcoterrorismo, pues trata de impedir que el gobierno de Estados Unidos intervenga en los asuntos internos del país. 

Lo más grave de todo es que el gobierno de López Obrador, como  es evidente, no puede con el problema de la inseguridad, pero tampoco permite que le ayuden, un signo claro de soberbia y de ceguera que ya tiene altos costos sociales, políticos y económicos, pues mientras en México no haya seguridad tampoco habrá confianza para los inversionistas extranjeros, para quienes es claro que el gobierno está rebasado por la oleada criminal. 

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