TODO ARDE SIN “EL MARRO”

*​Delincuencia organizada, en Guanajuato

Ricardo Ravelo/La Opinión de México/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche

(Primera de dos partes)

Guanajuato.- En este territorio las masacres, levantones y secuestros siguen como si las autoridades no existieran.

Sólo que ahora ya no responsabilizan de estos hechos a José Antonio Yépez Ortiz, “El Marro”, ex líder del cártel Santa Rosa de Lima, preso en el penal de La Palma desde el 2020.

Ahora la violencia y toda la inestabilidad la están generando los cárteles de Jalisco Nueva Generación, lo que queda del Cártel Santa Rosa, La Familia Michoacana y el Cártel Unión León.

Todos estos grupos criminales se disputan el control territorial, el mercado del secuestro, boyante por cierto, el de las drogas y el tráfico de combustible robado, el cual extraen de la refinería de Salamanca con la complicidad de funcionarios de Petróleos Mexicanos.

Desde que el gobierno de la Cuarta Tranformación asumió el poder Guanajuato no ha tenido paz, pues sigue encabezando las listas de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) como la entidad más violenta del país. Es un estado sin ley donde todo arde sin “El Marro”.

Tierra de masacres y desapariciones, el estado de Guanajuato sigue encabezando las listas como la entidad más violenta del país, después de Baja California, éste último estado etiquetado por la Secretaría de la Defensa Nacional como el más violento del país, a pesar de que su gobernador, Jaime Bonilla, pregona que en ese territorio ya no hay violencia.

​En Guanajuato se afincó el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y se enfrascó en una guerra sin cuartel con lo que queda del Cártel Santa Rosa de Lima, que sigue causando violencia e inestabilidad a pesar de que su líder, José Antonio Yépez Ortiz, está preso en el penal del Altiplano, donde carga con delitos como delincuencia organizada, tráfico de drogas, asesinatos y secuestros.

​Este es precisamente el mercado criminal que se disputan el CJNG y el Cártel Santa Rosa de Lima.

Además, las matanzas y desapariciones también están relacionadas con el tráfico de combustible robado –el llamado “Huachicoleo”– que ambos grupos explotan desde hace varios años de la refinería de Salamanca, la misma que un día Yépez Ortiz amenazó con hacer explotar si el presidente Andrés Manuel López Obrador no retiraba a los militares de su territorio.

GUANAJUATO SIN LEY

Considerado uno de los criminales más violentos, la captura, en agosto de 2020, de José Antonio Yépez Ortiz, “El Marro”, jefe del Cártel Santa Rosa de Lima, no puso punto final a la violencia en Guanajuato: A cinco meses de su detención, los choques entre cárteles convirtieron a esa entidad en una zona de exterminio.

​Ahora la violencia la generan los grupos criminales que se disputan el territorio que dominaba Yépez Ortiz, así como sus negocios: El tráfico de drogas, los secuestros, las extorsiones y robo de combustibles, negocio conocido como “huachicoleo”.

​De acuerdo con informes del área de inteligencia de la Fiscalía General del Estado se ha identificado la operación de siete cárteles, cuyos miembros se disputan a sangre y fuego el control territorial.

​Se trata de los cárteles de Jalisco Nueva Generación, el cual desplazó al de Santa Rosa de Lima; La Nueva Familia Michoacana, el Cártel del Golfo, Sinaloa y Unión León.

​Según los informes policíacos, el Cártel de Jalisco está enfrentado con las células del de Santa Rosa de Lima. Estos dos grupos, establecen los informes, están en pugna desde hace más de un año por el control territorial, la venta de drogas, el “huachicoleo”, las extorsiones y los secuestros, negocios boyantes en la región de El Bajío”.

​Desde el año 2018, cuando se recrudeció la violencia en Guanajuato, la Secretaría de Seguridad Pública Ciudadana, entonces encabezada por Alfonso Durazo, reconoció que el principal detonador de la criminalidad en ese estado era el Cártel Santa Rosa de Lima, operado entonces por José Antonio Yépez Ortiz, “El Marro”, cuya carrera criminal empezó en el año 2015.

​Tras varios meses de persecución y confrontaciones –“El Marro” amenazó al gobierno de Andrés Manuel López Obrador con seguir asesinando personas inocentes si no retiraba a las Fuerzas Armadas del estado– “El Marro” fue capturado por la Guardia Nacional en la comunidad de Franco Tavera, en el municipio de Juventino Rosas. Fue puesto a disposición de las autoridades federales.

Su captura fue considerada como el fin de la guerra y la violencia en Guanajuato.

​Sin embargo, la pacificación del estado no ocurrió, por el contrario: La descomposición continuó debido, entre otras razones, a la corrupción institucional que ha mantenido cooptados tanto a las autoridades ministeriales como policíacas.

​En los primeros cuarenta días posteriores a la captura de Yépez Ortiz en Guanajuato se registraron 448 homicidios dolosos, un promedio y de 11 por día; además, entre enero y julio de 2020 un total de veinte personas fueron acribilladas todos los días.

​No es todo: El reporte de delitos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública mostró que, de enero a julio del año pasado fueron denunciados 4 mil 242 homicidios y once casos de extorsión.

​En un informe que rindió ante el Congreso Alvar Cabeza de Vaca, Secretario de Seguridad Pública, expuso un dato explosivo: El 91 por ciento de los homicidios dolosos que registra Guanajuato derivan de los enfrentamientos entre los cárteles del narcotráfico.

​En ese sentido, las cifras del funcionario coinciden con los informes de la Fiscalía del Estado, que también relaciona la exacerbada violencia a la lucha entre los grupos criminales por controlar no sólo el territorio sino los negocios más boyantes: El tráfico de drogas y el robo de combustibles.

​Los mismos informes oficiales señalan que la violencia y las extorsiones seguirán en el estado: ​“Ahora las extorsiones –dice uno de los documentos– seguirán en Celaya, Salamanca, Irapuato y Silao, que son los territorios que controla el Cártel Santa Rosa de Lima.

Estas acciones delictivas también alcanzarán a otras demarcaciones como San Miguel de Allende y la ciudad de León.

​Las investigaciones, estudios y análisis oficiales consideran que la violencia continuará, además, porque a pesar de que el Cártel Santa Rosa de Lima fue descabezado las células dispersas de este grupo criminal buscan recomponerse
​Otro de los estudios apunta: ​“El hecho de que hayan descabezado al Cártel Santa Rosa de Lima con la captura de “El Marro” no significa que esta situación (la violencia) vaya a desaparecer. No es una cuestión de magia porque los grupos controlan territorios y entonces el asunto es la pelea por las pequeñas plazas”, como ocurre ahora.

​​​​TERRITORIO DE LA MUERTE

​Con una policía infiltrada por el crimen, con autoridades incompetentes o cooptadas por la delincuencia y con unas fuerzas armadas que están presentes pero que no actúan, el crimen organizado sigue haciendo de las suyas en Guanajuato, a grado tal que este 2021 comenzó con un rosario de masacres.

​Al menos unos 10 muertos se registraron el lunes 11 como consecuencia de varios enfrentamientos armados en los municipios de Villagrán, Juventino Rosas y Celaya, donde unos ocho presuntos criminales resultaron asesinados, además de un civil, de acuerdo con la información de la Fiscalía del estado.

​Los choques se iniciaron en Villagrán, donde agentes estatales y de la Guardia Nacional se enfrentaron con pistoleros que vestían de civil.

El enfrentamiento se centró en la demarcación de Santa Rosa de Lima, donde opera una banda dedicada al robo de combustible que lideraba “El Marro”.

​El enfrentamiento del pasado lunes se sumó a una serie de sucesos violentos ocurridos al arranque de este año, donde previamente habían sido asesinadas 18 personas, nueve de ellas durante un ataque ocurrido en un velorio en la ciudad de Celaya.

​Los testigos de los hechos dijeron que velaban a un difunto cuando tocaron el timbre. Al abrir un grupo fuertemente armado empezó a disparar al interior de la residencia, rafaguearon el féretro y arremetieron a tiros en contra de las personas ahí reunidas.

​La violencia en Guanajuato también alcanzó al periodista Israel Vázquez Rangel.

El reportero fue asesinado el 9 de noviembre de 2020 cuando cubría el hallazgo de restos humanos en el municipio de Salamanca, Guanajuato.

​Según la organización Reporteros sin Fronteras, con el crimen de Vázquez suman seis los periodistas asesinados en Guanajuato por ejercer el oficio periodístico.

​​LA LEY DEL CRIMEN

​La caída de José Antonio Yépez Ortiz, “El Marro”, en agosto del año pasado, no puso fin a la violencia en Guanajuato.

​La organización que fundó “El Marro” se mantiene de pie operando secuestros, extorsiones, asesinatos a sueldo, despojo de propiedades, cobro de piso a comerciantes y el llamado “huachicoleo”, la venta de combustible robado que se extrae de los ductos de Petróleos Mexicanos. Este último negocio mantiene enfrentadas a ambas organizaciones criminales que, además, cuentan con protección oficial y un evidente respaldo policiaco en toda la región de El Bajío.

​Guanajuato volvió a cimbrarse. Un comando armado irrumpió en un restaurante bar localizado en la demarcación de Jaral del Progreso. Este lugar en realidad operaba durante la madrugada como prostíbulo. Había meseras y bailarinas que ofrecían sus servicios a los clientes.

​Eran aproximadamente como las 5:30 de la mañana del domingo 3 de enero cuando un comando armado irrumpió en prostíbulo “la Cabaña del Toro” y comenzó a disparar a los clientes.

De acuerdo con las versiones policíacas, se trató de un rafagueo que dejó un saldo de once personas acribilladas, siete hombres y cuatro mujeres.

Otras personas resultaron heridas y fueron trasladadas a un hospital para ser atendidas.

​El restaurante o centro nocturno se localiza a la salida de la ciudad de Jaral del Progreso, cerca de la carretera que comunica con Cortázar.

Según algunos testigos, a esa hora de la mañana el lugar se encontraba abarrotado entre la noche del sábado y la madrugada del domingo; De acuerdo con el reporte realizado por las autoridades municipales y la policía al lugar arribaron los sicarios a bordo de varios vehículos, entraron, activaron sus rifles de alto poder y comenzaron a dispararle a la gente.

​Los mismos reportes establecen, además, que los muertos fueron clientes y empleados del lugar. Tras el tiroteo elementos del Ejército y la policía arribaron al lugar. Ahí quedaron los cuerpos de las once personas sin vida.

​Estos hechos dan cuenta que, a pesar de la captura de José Antonio Yépez Ortiz, “El Marro” la violencia continúa en Guanajuato y pone en evidencia la palabra del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien al rendir su segundo informe de gobierno, en septiembre de 2020, se refirió a la violencia como un problema pasado: «La delincuencia ya no manda y ya no hay masacres”.

De acuerdo con datos oficiales, en lo que va del año en el estado de Guanajuato han ocurrido unas 36 masacres, pues en cada evento han muerto más de cuatro personas.

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