Reportajes Especiales Retropolicíaca

EL SINALOENSE FUGO A LA SIERRA

Redacción/La Opinión de México/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Campeche

(Parte tres de siete)

El oaxaqueño Guillermo González Guardado, su hermano Jesús y el sinaloense Sóstenes Tordecillas Bagazuma se dieron a la fuga en cuanto tuvieron oportunidad.   Otro de los jefes de seguridad,  el polémico Sócrates Amado Campos Lemus —entrenado como guerrillero por el capitán mexicano, Lorenzo Cárdenas Barajas,  asesor del movimiento estudiantil y amigo personal de Fidel Castro Ruz—  diría que Sóstenes  “se fue a la sierra tan impresionada   (se dijo que había matado a un soldado)  que pesaba como 110 kilos y perdió gran cantidad,   regresó cuando le dije que no corría peligro,   pero se inquietaba al escuchar sonidos que confundía con disparos”.

El heridor del general José Hernández Toledo,  que se sepa,  nunca fue “molestado” por las autoridades y fue convertido en diputado federal perredista y participó en una “reunión privada” del PRD con el Presidente Ernesto Zedillo Ponce de León,   quien lo reconoció con gran afecto,   y como no queriendo,  afirmó que “hacía como veinte años que no se habían reunido”.

Es posible,  cómo también lo parecía el escape de Sóstenes Tordecillas Bagazuma “hacia la sierra,   donde padeció hambre y sed durante mucho tiempo”.

Si después del 2 de octubre el sinaloense pudo llegar a una sierra y esconderse mucho tiempo,  el suficiente para perder “gran cantidad de kilos”,   al creer que las fuerzas armadas lo acribillarían por el asesinato del soldado…  ¿cómo pudieron presentarse sin problemas,   él y “el otro prófugo” Guillermo,  en una conferencia de prensa,  junto con Sócrates Amado Campos Lemus,   el sábado 5 de octubre de 1968.

El universitario e investigador Rafael Cabrera denunció en su libro “Debo olvidar que existí.  Retrato inédito de Elena Garro”,  de Penguin Random House Grupo Editorial,  que en el Campo Militar Número Uno,  apareció un joven desaliñado,  con las ropas arrugadas,   barba crecida y cabello revuelto. Era Sócrates Amado Campos Lemus,   uno de los líderes del Consejo Nacional de Huelga,  considerado el más radical.  Acusó a un grupo de políticos y personajes públicos de ser las cabezas ocultas detrás del movimiento estudiantil e incluso de haberlo financiado.  La lista de acusados la encabezaba el ex dirigente del PRI Carlos A. Madrazo; el exsecretario particular del expresidente Adolfo López Mateos,  Humberto Romero;  el exgobernador de Baja California,  Braulio Maldonado y la escritora Elena Garro,  a quien señaló como intermediaria entre los estudiantes y Madrazo.

Dijo el hidalguense Campos Lemus que en la madrugada del 2 de agosto de 1968 se entrevistó con Elena Garro en presencia de otros dos líderes, Guillermo González Guardado  y  Sóstenes Tordecillas,  entonces alumno de la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía del IPN, y que la escritora les dijo que el movimiento estaba tomando cauces populares y que era necesario que tuviera un líder de prestigio nacional y que éste bien podría ser Carlos A. Madrazo, dispuesto a proporcionar ayuda material.

En la rueda de prensa también estuvieron presentes Guillermo González Guardado y Sóstenes Tordecillas, “pero las autoridades militares sólo permitieron hablar a Sócrates”.

Evidentemente,  no concuerda la leyenda con la posible realidad relatada por Rafael Cabrera.  ¿Los jefes de comandos de seguridad “estaban prófugos” o arrestados?  ¿No que el sinaloense habíase ocultado en la sierra y pasó tanto sufrimiento que perdió la tercera parte de su peso?

Y si el oaxaqueño González hirió gravemente al general José Hernández Toledo, ¿por qué no se le consignó como a los demás líderes ni se le menciona en La Noche de Tlatelolco,  por ejemplo?

Artículos Relacionados

CRÍMENES HISTÓRICOS

Arceus

¡VIVEN EN EL PARAÍSO!

Arceus

LA CANTINA UNA HERENCIA CULTURAL

Arceus

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: