Reportajes Especiales Retropolicíaca

UNA TRAGEDIA DE CAMPAÑA

*En la colonia Lomas Taurinas, de Tijuana, el día 23 de marzo de 1994, se inscribía en la estrategia general de campaña que coordinaba el doctor Ernesto Zedillo Ponce de León y tenía como responsable operativo al licenciado Guillermo Hopkins Gámez 

José Sánchez/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/Sol Quintana Roo/La Opinión de México 

(Tercera de siete partes) 

Ciudad de México.- Información oficial de la PGR (hoy Fiscalía General de la República) hizo saber oportunamente que el evento de proselitismo político del licenciado Luis Donaldo Colosio Murrieta, en la colonia Lomas Taurinas de la ciudad de Tijuana, Baja California, el día 23 de marzo de 1994, se inscribía en la estrategia general de campaña que coordinaba el doctor Ernesto Zedillo Ponce de León y tenía como responsable operativo al licenciado Guillermo Hopkins Gámez. 

En el marco de un acercamiento personal con todos los niveles de electores, las decisiones sobre los actos de campaña, los lugares en que habrían de realizarse, se tomaban en forma colegiada en el comité de campaña, aunque “frecuentemente, era el propio candidato quien decidía”. 

La comisión de seguridad allá quedó bajo la responsabilidad de Eduardo Bravo Quintero y Rodolfo Rivapalacio Tinajero, “con la particularidad de que esa comisión no tenía la responsabilidad de la seguridad del candidato, se limitó a la organización de vallas para preservar la seguridad de los asistentes a los eventos”. Los Servicios Médicos, a cargo de la doctora Rosalinda Guerra Moya, directora del hospital en donde falleció el candidato. 

El 28 de noviembre de 1993, el general brigadier Domiro Roberto García Reyes, subjefe operativo del Estado Mayor Presidencial, fue comisionado para asumir la coordinación de seguridad personal del candidato Colosio, la de su familia y la correspondiente a los actos de proselitismo político del aspirante a la Presidencia de la República. 

Su equipo fue integrado con elementos egresados del EMP:  Coronel Federico Antonio Reynaldos del Pozo,  teniente coronel Carlos Arturo Pancardo Escudero,  mayor Germán González Castillo, mayor Adolfo Héctor Tonatiuh Velasco Bernal,  mayor Víctor Manuel Cantú Monterrubio, mayor Alvaro García Taxilaga, capitán Demetrio Néstor López Posadas, capitán Alejandro García Salas, tenientes Miguel Angel  Zimbrón López,  Roberto Merín Sandoval,  Martín Salinas Reyes, Humberto Francisco Ojinaga Ruiz,  Adrián Isidro Martínez Salinas y el médico cirujano Julio Ramos Guzmán. 

El mayor Álvaro García Taxilaga  fue comisionado para mantener los servicios médicos de urgencia en condiciones de operatividad, “así como tener ubicado un hospital cercano con los recursos necesarios para atender una urgencia médica del tipo de las que pueden presentarse en las giras”. Lo debía apoyar el doctor Julio Ramos Guzmán. 

Cinco elementos del EMP realizarían funciones genéricas de seguridad, tales como dar protección personal al candidato, abrir vallas entre la multitud para que éste pudiera pasar, observar las reacciones populares, mantener el control de accesos y salidas y,  “en general, observar y vigilar los puntos considerados críticos”. 

Dieciséis elementos de un grupo de seguridad,  al mando de Fernando de la Sota,  fueron comisionados para cuidar los accesos al lugar del mitin y el puente,  formar vallas con las manos unidas entre ellos para facilitar el paso del candidato y abrir paso al mismo entre la multitud a la salida del evento. 

Se había optado por la colonia Lomas Taurinas, por ser politizada y ya había sido visitada por candidatos del PRI,  por tener un escenario natural y de fácil acceso para que se dieran cita ahí más de 4,000 militantes,  además de ser representativa “de la problemática urbana y marginada,  estar cercana al aeropuerto y,  desde el punto de vista logístico,  apegarse a la ruta diseñada para la gira”. 

El terreno sobre el que se asentaba Lomas Taurinas tenía como característica una serie de hondonadas,  elevaciones,  barrancas,  pendientes pronunciadas y en mal estado,  sin pavimentar. 

Al llegar los políticos en quince minutos desde el aeropuerto a Lomas Taurinas, un acomodador de vehículos les dijo que ya no había lugar adelante. En ese momento, el licenciado cometió una más de sus fallidas decisiones: abandonó la seguridad de su camioneta oficial y trató de dirigir el tránsito, sorprendiendo a sus acompañantes, quienes bajaron de sus vehículos y corrieron para alcanzarlo y devolverlo a su camioneta. 

Artículos Relacionados

EL TROPIEZO PARA LOS BRACEROS 

블랙 핑크

IMPUNIDAD (1/7 PARTES)

Yael

“EL AZUL”: HASTA PARA “MORIR” FUE DISCRETO

Rei Hino

Deja un Comentario