Hoy Escribe Miguel Rocha Valencia

YO CAMPESINO

¿Sin mañana?

*Ganso deja carga de crecimiento a inversión privada, pero la obstaculiza, quiere más pobres

Miguel A. Rocha Valencia/Sol Quintana Roo

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos fue clara: México está en el último lugar de 38 miembros en cuanto a la inversión pública en proporción a su Producto Interno Bruto. De hecho, de acuerdo con el exsecretario de Hacienda, Carlos Urzúa Macías, el miserable tres por ciento que otros gobiernos dedicaban a ese rubro, desaparecieron.

Y si a eso se suma que la inversión privada apenas alcanza un 20 por ciento de lo que necesita el país para crecer, estamos fritos. El futuro se torna cada vez más desalentador dado que los ingresos tienden a la baja y aunque Pemex vendiera mejor, ya no aporta al presupuesto de Ingresos lo de “antes” pues le servirán para fondearse, aunque en contrapartida, sus deudas se pagan con dinero público.

Apenas la semana pasada comentábamos ese hecho que hoy confirma la OCDE, institución que alberga a países de América, Europa y Asia-Pacífico y cuyo objetivo es ayudar a sus miembros a “diseñar mejores políticas para una vida mejor”.

Con ello, la OCDE “busca la prosperidad y la igualdad de oportunidades y bienestar para todas las personas” de los países miembros. Incluso plantea sugerencias y esquemas para una eficiente y eficaz recolección de impuestos y la proporción de ellos en los ingresos públicos.

En México no se llega al 17 por ciento de la captación fiscal y para colmo, cuando se logró una mayor recaudación por recuperaciones, no se invirtió, el Ganso se gastó 700 mil millones en sus programas clientelares sin que exista un registro pormenorizado de dónde fueron a parar. Es decir, no hay comprobantes de que ese dinero se entregó, aunque existen evidencias de que gran parte se aplicó a fines políticos, lo mismo ocurrió con los 800 mil millones que él dijo, se ahorraron ajustando salarios, prestaciones, gastos y personal del sector público.

Y si a ello se suman la entrega de cerca de 300 mil millones de pesos en contratos directos a proveedores, las cifras cobran una dimensión inusual, pero para investigación e inversión, incluyendo medicamentos, se regatearon los dineros presupuestales.

A ello podría atribuirse el enorme despliegue en los estados donde Morena “ganó” elecciones a base de billetazos y la complicidad del crimen organizado, pero eso será tema de otro comentario.

Lo de hoy es que de acuerdo con los datos de la OCDE que seguramente merecerán la crítica del machuchón de Palacio Nacional, es que no sabe administrar los dineros de manera productiva, gasta mal y mucho, pero no invierte en desarrollo y por lo tanto en bienestar permanente; la dádiva es su divisa, a fondo perdido los impuestos de quienes más producen en el país.

Veremos cuántas “comas” le mueven los diputados de Morena al gasto del año próximo que seguramente estará por arriba de los seis billones de pesos. El problema será cómo viene la miscelánea fiscal o en resumidas cuentas la Ley de Ingresos. No hay mucho de dónde cortar y clientes del profeta de la 4T son cada vez más, miles prefieren vivir de la acumulación de dádivas que esforzarse, trabajar, estudiar, prepararse, producir porque, además, las condiciones para la superación, son cada vez más escasas.

Por lo pronto el reporte “Goverment at Glance 2021” de la OCDE que se dio a conocer en la pasada reunión del G20, deja en claro que la inversión pública de México llega al 1.3 por ciento para el 2019, lo cual implicó un decremento del 0.7 por ciento de lo que antes se destinaba, aun sin contar inflación.

Lo curioso es que Hacienda declaró una inversión para ese año de 564 mil millones, pero no apunta que, de ese monto, la mayoría se fue a Pemex, Refinería Dos Bocas, Aeropuerto Santa Lucía y Tren Maya, donde el Ejército se llevó la mayor parte por lo cual la inversión pública se quedó ahí mismo, no fomentó obras distintas a las “emblemáticas” del Ganso.

Al final, queda claro que es más fácil gastar, pero no invertir. Esa tarea se la dejan a la iniciativa privada nacional y extranjera, pero la desconfianza en las políticas del Mesías tropical provoca el retiro de proyectos. Por lo pronto a partir de abril se registra una la tendencia a la baja de la inversión fija, con la disminución en la compra de equipos y maquinaria.

También queda claro que a este gobierno le va mejor el escándalo, la amenaza, venganza y persecución; le sale muy bien. El país puede esperar, aunque en esa espera, se acumulen pobres, asesinatos y muertos por Covid y otras enfermedades por la ausencia de medicamentos.

No voy a participar en la “Consulta Gansito”. La ley se aplica.

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