Hoy Escribe

YO CAMPESINO / TRAMPOSOS 

MIGUEL A. ROCHA VALENCIA /SOL QUINTANA ROO

*Tiene razón el tlatoani cuando afirma “no somos iguales”, son ¡Peores!

 

Si de repartir dinero se trata para ganar comicios, “como antes”, los candidatos de Morena en las elecciones concurrentes del año próximo, las tienen ganada, pues tendrán para despacharse no sólo la tajada que le toque de los siete mil 226 millones de pesos que por ley debe repartir el INE, entre los partidos participantes (a los de nuevo ingreso les darán 31 millones en total) sino además contarán con más de 700 mil millones de pesos a su favor.

Antes se hizo, pero el uso de recursos públicos de Morena en el 2021, será histórico. De entrada, tiene a su disposición un presupuesto de tres mil 300 millones de pesos para mantener un ejército de 20 mil “promotores” que cobran en nómina de la Secretaría del Bienestar un promedio de 11 mil pesos mensuales que se incrementarán el año próximo, por encargarse de entregar los dineros o bienes de programas sociales implementados por la Cuarta y que en algunos casos son un fraude y en otros sustituyen a estímulos que se otorgaban antes de manera institucional.

Tal sería el caso, por ejemplo, de “Sembrando Vida” para el cual se destinarán casi 30 mil millones de pesos a pesar de que el año pasado sólo se sembró el 14 por ciento de lo planeado y de esas plantas, únicamente sobrevivió la mitad. Iban a sembrarse 575 millones de plantas y sólo se plantaron 80 millones, de las cuáles, 40 millones murieron.

A cambio, se cancelaron programas para estímulos a la producción de básicos como maíz, la comercialización y el aseguramiento agrícola para productores sociales y privados. Lo peor, como el dinero se “entregó” directamente, hubo denuncias de condicionamiento a la entrega o bien la realización de proyectos determinados por los superdelegados. Hay denuncias de que el recurso, no llegó a los beneficiarios ni en especie.

Igual sucede con otros programas de entrega de dinero, que para el 2021, pase lo que pase, sumarán cerca de 700 mil millones de pesos, de los cuales cerca de cinco mil 300 millones son únicamente para pagar la nómina de los mencionados 20 mil promotores o “siervos de la nación”, donde los coordinadores se llevan 77 mil pesos mensuales y superdelegados se despachan de puro salario 126 mil pesos al mes, más lo que se roban, moches (denunciados pero no sancionados por la SFP) y lo que sacan con sus negocios propios.

Pero además, varios de estos personajes como Alejandro Ruiz Uribe, en Baja California; Víctor Castro Cosío, de Baja California Sur; Indira Vizcaíno Silva, de Colima; Lorena Cuéllar, de Tlaxcala, y Pablo Amílcar Sandoval, ex en Guerrero y hermano de la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira, se alistan para contender por las respectivas gubernaturas y para eso se exhiben entregando los recursos públicos a beneficiarios o participando en actividades de los programas sociales-clientelares del gobierno federal. Lucen más que los mandatarios actuales.

De entre los siervos a quienes se duplicará el salario, saldrán candidatos a integrar cabildos, algunos otros serán funcionarios y unos más podrían ser aspirantes a diputaciones locales.

Recordemos que son más de tres mil cargos en juego, entre los que se encuentran 15 gubernaturas: Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas, con lo cual podría cambiar el mapa político del país, donde el PRI tiene aún, la mayoría de las entidades.

O sea que no obstante ser la Cámara de Diputados federal el platillo fuerte para el tlatoani tabasqueño, para Morena obtener espacios en la geografía, ayudaría con mucho a consolidar el proyecto de la 4T.

Es decir, los morenos van por mantener la mayoría de los 500 diputados, aunque sea con sus aliados que como rémoras se le pegan, pero también les urge dominar entidades federativas.

Así las cosas, el dinero está a favor del partido hoy en el poder y cuyo líder criticó durante sus 18 años de campaña el uso de los recursos públicos con fines electorales y hoy, no sólo los empleará en beneficio de su proyecto político, sino que lo hará de manera institucional, con lo cual confirma que es diferente a los de antes, resultó peor.

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