Nacionales Retropolicíaca

YO NO FUI,  FUE EL TRUCO 

*Háganme la prueba de la parafina,  dijo Aburto; Vicente Mayoral Valenzuela aclaraba también a gritos que el joven no se hiciera tonto, él disparó contra el licenciado Colosio

José Sánchez/Redacción/Sol Quintana Roo/Sol Yucatán/La Opinión de México

(Sexta de siete partes)

Ciudad de México.- Como todo sucedió en segundos,  los del Estado Mayor Presidencial se preguntaban quién había sido y Aburto seguía gritando: “Yo no fui,  fue el truco,  háganme la prueba de la parafina”,  Vicente Mayoral Valenzuela aclaraba también a gritos que “el joven no se hiciera tonto,  él disparó contra el licenciado Colosio”.  Para no errar,  ambos fueron arrestados,  y en eso,  cuando Vicente forcejeaba al saberse inocente, llegó su hijo, defendió a Vicente y también fue detenido.

Las cámaras de televisión captaron todo y,  como siempre sucede,  comenzaron a circular las versiones equivocadas pero con verdades a media: “el licenciado Colosio fue herido a tiros esta tarde en Lomas Taurinas, Tijuana, Baja California,  HAY VARIOS DETENIDOS”. Era cierto.

Había varias personas detenidas para investigación.  Pero todo mundo sabía que sólo Aburto había disparado contra Colosio. Extrañamente,  Aburto había llevado al mitin una cartera con identificaciones personales, un reloj…

Los agentes Marco Antonio Jácome Saldaña y Gerardo Millán Leal videograbaron el acto de campaña del licenciado Colosio en Lomas Taurinas, y otras cámaras captaron diferentes momentos del drama.  Pero Jácome y Millán filmaron el momento de la agresión mortal.

Y claro no faltaron los exhibicionistas que intentaron otros cinco minutos de fama.

Miguel Eduardo Valle Espinosa,  conocido como “El Búho” en el movimiento estudiantil de 1968,  volvió a mentir a su manera tortuosa: en años anteriores había jurado en las oficinas de un cónsul mexicano,  que “sabía quién había matado a John F. Kennedy” y dio como presunto responsable a “Lucien Sartí”, asesinado en México “para ocultar su magnicidio para siempre”.  Fue mentira.

Especialista en esparcir rumores desde que lo expulsaron de la UNAM y de la Universidad Autónoma de Sinaloa (se incorporó al movimiento, sin derecho alguno, como “representante” de la Facultad de Economía) su embuste sobre Lucien Sartí no lo detuvo ante la posibilidad de obtener nuevamente publicidad gratuita. Entonces comentó que Colosio había sido víctima del “Cártel del Golfo”. Fue interrogado en el consulado de México, en Washington, D.C., el 25 de agosto de 1994, y nuevamente se demostró la falsedad de sus datos.

Nuevamente la PGR informó de manera suave y oficial, un dato que finalmente hundió en la distorsión el caso Colosio: Al tratar sobre la atención médica, muerte y traslado del licenciado Colosio, se dijo que la cardióloga Patricia Aubanel Riedel—pariente cercano de un exgobernador de Baja California—fue la primera en explorar al licenciado Colosio.

(Para nada se menciona que Aubanel  Riedel era famosa en Tijuana porque, al parecer, le había salvado la vida a la Madre Teresa de Calcuta).

Tampoco dijo la PGR que Aubanel  Riedel no respetó la jerarquía de la doctora Rosalinda Guerra Moya, directora del hospital donde falleció el candidato.

Si se le permitió la entrada al hospital general fue por su fama, pero, se afirma, no tenía permiso de la señorita Guerra Moya. Durante una hora y 15 minutos la doctora Aubanel llevo a cabo maniobras cardíacas de “resucitación”.

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