YUCATÁN: CRECEN LOS NARCO-RANCHOS

En un narcovideo que aparece en las redes sociales se alcanza a apreciar a sujetos fuertemente armados con fusiles de asalto Ak-47, calibre 7.62, conocidos como cuerno de chivo, que se cubren el rostro con pasamontañas, visten ropas negras, pantalón de mezclilla y calzan botas todo terreno.

*Desde hace más de diez años se ha incrementado el número de enormes y lujosos ranchos en la zona Oriente del Estado, con decenas de ganado y costosa maquinaria. Los campesinos se ven orillados a vender sus campos agrícolas a sujetos que se dedican, en muchos casos, al narcotráfico

*Sigue creciendo el número de narco ranchos con miles de hectáreas de extensión que no permiten ver con claridad las actividades que ahí se realizan, porque en muchos casos tratan de disfrazarlas con ganado a la orilla de la carretera.

*Son más de cinco mil ranchos ganaderos, pero no existe un padrón con nombres y orígenes de quienes compran las propiedades, simplemente los campesinos venden sin preguntar más, porque temen que algo les pueda suceder

Redacción/Sol Yucatán

Tizimín, Yucatán. – En el Oriente de Yucatán sigue creciendo el número de narco ranchos con miles de hectáreas de extensión que no permiten ver con claridad las actividades que ahí se realizan, aunque en muchos casos tratan de disfrazarlas con ganado a la orilla de la carretera.

El crecimiento ha sido muy acelerado desde hace poco más de una década, en la que investigaciones periodísticas y testimonios revelan la presencia de gente de otros estados, incluso de otros países, quienes sorprenden al campesino que vive en la miseria con fajos de billetes de alta denominación y terminan convenciéndolos para que vendan a precios miserables sus tierras.

Son más de cinco mil ranchos ganaderos, pero no existe un padrón con nombres y orígenes de quienes compran las propiedades, simplemente los campesinos venden sin preguntar más, porque temen que algo les pueda suceder, ya que entre compradores de “buena fe” hay narcotraficantes, a final de cuentas, lo que les importa es el dinero, sin sospechar que posteriormente se quedarán sin plata y sin tierras.

“No tenemos un registro de quiénes compran, simplemente los campesinos venden y ya; sí, es cierto que hace más de diez años que ha llegado gente a establecerse, pero no hemos visto cosas extrañas, nosotros no andamos preguntando”, dijo una de las autoridades ganaderas, que pidió mantener su identidad en el anonimato.

Sin embargo, Sol Yucatán pudo conocer que a la altura del kilómetro 140 de la carretera Mérida-Tizimín hay un rancho, cuyo propietario, escoltado por cuatro sujetos que cubren sus armas con sus camisas, ha sido visitado por pobladores de este municipio, citados a una reunión donde se tratarían temas de índole político.

“Yo y un amigo tuvimos miedo cuando vimos a un sujeto bien vestido, traía esclavas, cadenas, anillos y un reloj, muy lujosos, de oro; mejor nos retiramos, ya no escuchamos de qué se trató la reunión y nos salimos de ese rancho, porque alrededor de este sujeto había cuatro hombres que traían pistolas, se les alcanzaba a ver a través de sus camisas, la verdad nos dio miedo”, señaló un ciudadano del que se omite su nombre para evitar represalias en su contra.

Los tizimileños se han referido a la venta de drogas al menudeo y presumen que se trata de este tipo de sujetos quienes operan en el Oriente y quizás en todo el Estado, pero son fuereños, toda vez que Yucatán, según estadísticas de las propias autoridades, ocupa el primer lugar a nivel nacional en consumo de drogas.

Tanto en este municipio como en Valladolid y otros puntos del Estado se ha podido ver cómo el modus operandi de los vendedores de droga ha ido evolucionando, pues anteriormente el drogadicto tenía que ir personalmente a las mentadas “tienditas” o “picaderos”, sin embargo, ahora la droga es entregada a domicilio en moto-taxis o en motocicletas, basta hacer una llamada telefónica.

Sin embargo, en Valladolid aún existen algunos puntos como el caso del callejón que se ubica en la calle 27 por 38 y 34-A de la colonia Unidad Deportiva, en las cercanías de la escuela Antonio Mediz Bolio, a donde llegan los adictos a comprar todo tipo de estupefacientes, pero además ahí les permiten consumirlos, según se pudo conocer.

También, en un domicilio cercano al bar “La Fragua de los Delfines” arriban personas a comprar su cocaína, marihuana o “piedra”.

EXPERIENCIAS NO MUY GRATAS

El Estado ha vivido muchas experiencias nada agradables y que atemorizaron al pueblo yucateco: basta recordar aquel 28 de agosto del 2008, cuando en los montes de la comisaría meridana de Chichí Suárez aparecieron 11 cuerpos decapitados, todos encimados y desnudos.

En las mismas circunstancias apareció más tarde otro cuerpo, pero en el municipio de Buctzotz, a más de 150 kilómetros de la capital yucateca. Todos traían tatuajes en sus cuerpos y después trascendió que se trataba de narcomenudistas.

En aquel entonces, quien fuera sub procurador de justicia, Rafael Acosta, reconoció que no eran casos aislados, mientras el titular de la institución señaló ante los medios de comunicación que reforzarían la seguridad para que este tipo de casos no se repitieran.

Otro de los casos que quedó grabado en la historia de Yucatán fue el desplome de una avioneta cargada con casi cuatro toneladas de cocaína, que volaba sobre montes de Tixkokob, a poco más de 20 kilómetros de la capital del Estado.

La historia de este caso es que, al momento fueron detenidos un abogado de nombre Dante, asesinado posteriormente en la Ciudad de México, y Leonel, a quien se le perdió la pista, al igual que al piloto Edic M., y al copiloto Omar J., presuntamente recluidos hasta el día de hoy en un penal, a más de 13 años de este accidente aéreo suscitado el 24 de septiembre del 2007.

Se supo que el piloto despegó en Colombia y debía cargar combustible en el aeropuerto de Cancún, pues supuestamente ya estaba todo arreglado, sin embargo, las cosas no salieron como se habían planeado, ya que el acceso a dicha estación aeroportuaria fue cerrado y ello obligó al piloto y copiloto a buscar un lugar donde aterrizar, yéndose a pique cuando daban vueltas por los montes de Tixkokob, donde milagrosamente salvaron sus vidas. Esta avioneta tenía matrícula NB87SA y fue propiedad de la CIA, agencia de investigación estadunidense, y, posteriormente, perteneció al Cártel de Sinaloa, según trascendió.

Así, en esta localidad de Tizimín se pueden ver lujosas camionetas con placas del Estado de Quintana Roo y vidrios polarizados y, a pesar de que hasta el momento es un pueblo muy tranquilo, sin hechos violentos de consideración, al igual que Valladolid, a las familias día a día preocupa más la venta de droga al menudeo, indicaron varios pobladores, quienes por obvias razones pidieron mantenerse en el anonimato.

VAN CONTRA LA FAMILIA EPITACIO

Por otro lado, en un narcovideo que aparece en las redes sociales se alcanza a apreciar a sujetos fuertemente armados con fusiles de asalto Ak-47, calibre 7.62, conocidos como cuerno de chivo, que se cubren el rostro con pasamontañas, visten ropas negras, pantalón de mezclilla y calzan botas todo terreno. Lanzan amenazas contra la familia Epitacio, a quienes les pretenden cobrar un cargamento de droga.

“Vamos por ustedes Wilbert y Armando Epitacio, a ver si es cierto que los van a proteger, las deudas se pagan y ese cargamento lo tienen que pagar”, amenaza uno de los encapuchados.

Como se sabe, en los años 90 esta familia llegó a Yucatán procedente de su natal Oaxaca y rápidamente sobresalieron como los principales distribuidores de droga en todo el Estado.

Miembros de esta familia han sido detenidos y recluidos en el Cereso en innumerables ocasiones.

El 26 de junio de 1998 detuvieron a José Epitacio Nicacio y a su hijo Enrique Epitacio Eleuterio con 20 kilos de marihuana, cuando viajaban en un camión de pasajeros procedente del Estado de Tabasco.

El 22 de enero del 2000, la ahora desaparecida Policía Federal detuvo a Roberto Epitacio Eleuterio con 10 gramos de cocaína lista para su distribución; el primero de marzo del 2001 la policía aprehendió a José Epitacio Nicacio y a sus hijos Israel y Gilberto Epitacio Eleuterio, con más de 250 kilogramos de cannabis, además de un vehículo irregular, dos pistolas, más de diez mil pesos producto de la venta de la droga y una báscula.

En el mes de abril del 2010, fuerzas federales y la Sedena capturaron a Wilbert Bautista Epitacio, quien estaba acompañado de Juan Pablo Vázquez y Rogelio Fernando Castillo Gómez, cuando transportaban 400 kilos de marihuana.

En junio del 2012, Teresa Epitacio Eleuterio fue detenida por la SSP en el fraccionamiento Encinos del municipio de Kanasín, con aproximadamente 10 kilogramos de marihuana. Fue notificada por un juez de la formal prisión.

El 5 de octubre del 2013, en una persecución por diversos puntos del poniente de la ciudad, la Secretaría de Seguridad Pública detuvo a Herbert Armando Bautista Epitacio con 300 kilogramos de mariguana que transportaba en una camioneta.

A principios del mes de febrero del 2016, una más de las detenciones de integrantes de esta familia quedó registrada cuando les aseguraron un cargamento de marihuana y, en todas las declaraciones, según trascendió, los detenidos han confesado que la droga la transportan desde su lugar de origen, pero a decir del narcovideo en que los amenazan para que paguen un cargamento, presuntamente pertenece al Cártel del Itsmo de Oaxaca, aunque el video no está firmado por algún grupo armado, sólo señalan que operan en Cancún.

Por lo anterior, el problema de distribución y consumo de drogas en el Estado se ha agravado, pues especialistas en el tema han confirmado que niños de primero de secundaria ya consumen drogas y los jóvenes, una vez que se dan cuenta, ya es demasiado tarde, al encontrarse en centros de rehabilitación.

Y es que ahora no sólo existe la marihuana en circulación, sino también la cocaína en polvo y la famosa piedra, que viene siendo también cocaína, pero tipo base, al igual que las drogas sintéticas como el cristal, aparte de los psicotrópicos.

Es así que uno de los puntos más propicios para la elaboración de todo tipo de droga son algunos gigantescos ranchos de esta localidad de Tizimín, toda vez que no es fácil detectar estas ilícitas actividades, pues para llegar al centro de estos lugares hay que recorrer dos o tres kilómetros y fácilmente cualquier intruso o autoridad es detectado, ya que en algunos casos hay cámaras, según pudo conocer este medio de comunicación al efectuar un recorrido por la zona.

El 6 de diciembre del 2019, el Ejército Mexicano y la Policía Estatal implementaron un despliegue por tierra para llegar a Kulubá, en las inmediaciones de la zona arqueológica, para implementar un cateo, pues previo a ello habían detectado un plantío de marihuana que, seguramente, con las detenciones que se han efectuado en distintos puntos de la geografía, lograron obtener información importante.

Apenas el 20 de noviembre del 2019 fueron capturados dos sujetos de nombres Elio C., y José P., que en un vehículo transportaban 281 kilos 340 gramos de marihuana, cuando circulaban por el tramo carretero Kantunil-Holcá.

Presumiblemente estos sujetos dieron la ubicación del rancho San Mateo, que fue cateado por las autoridades, pero también gran parte de esta droga es distribuida principalmente en las colonias Santo Domingo, López Mateo, San José Nabalá y CNC, cuyos asentamientos son considerados como “focos rojos”, reconoció en entrevista el encargado de la oficina de la Policial Municipal, con sede en esta ciudad, quien agregó que desconocía sobre la existencia de este narco-rancho.

Cabe señalar que autoridades estatales insisten en sus informes que en Yucatán no hay grupos criminales, sin embargo, la ciudadanía se pregunta: ¿cómo es que se distribuye tanta droga por todos lados?, ¿por dónde entra?. Se supone que para evitar que llegue a manos de niños y jóvenes están los retenes a las entradas y salidas de la entidad.

Recientemente trascendió que dos militares de alto rango fueron detenidos con un cargamento de marihuana en la carretera más importante que comunica a Quintana Roo con Yucatán, por lo que se presume de la complicidad de más “servidores públicos”, aunque de ello las autoridades competentes deben investigar.

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